¿Recuerdas cuando el médico corto aquel
cordón umbilical? Pues es mentira: el cordón sigue estando ahí, y aunque al
peque, le veas muy independiente y maduro a la hora de hacer gorgoritos, sigue
necesitándonos para crecer igual que cuando le llevábamos dentro.
Tener un niño no se trata sólo de alimentarle
y mimarle, porque para eso también se puede tener una planta. Tener un hijo
significa, ante todo, formarle, educarle, estimularle en la buena dirección, y
para eso no hay edad.
Ya desde el primer año de vida hay un sinfín
de cosas que podemos hacer para acelerar el crecimiento de nuestro bebé. Por
ejemplo, entenderle. Para comunicarse con un hijo no hacen falta palabras, como
comprobarás con tu retoño, lo único necesario es interés por nuestra parte,
paciencia, y ganas de aprender de él, por muy raro que nos suene. Porque si
quieres entrar en la cabeza de un niño, entenderle, y que sienta que no está
sólo, tendrás que ponerte un poco a su altura.
PARA MEJORAR LA COMUNICACIÓN
1. => Acercarse a su cara y muévete despacio,
para que pueda distinguirte con la mirada. Háblale y cántale con cariño,
porque eso
también le ayuda... aunque ahora no entienda tus palabra, sí percibe cuando están
dichas con cariño. Además oír nuestra voz le ayudará a reconocernos y a
distinguir unos sonidos de otros. Y por si faltaran motivos, según cierto
estudio reciente, los niños que reciben cariño y mimos en esta etapa, resulta
que luego tienen una salud más robusta.
2. => Un ejercicio muy saludable: delante
de él, jugar a imitarnos, saludándonos, aplaudiendo, llevándonos las manos a
la cara... A este respecto, si te fijas, hay un momento donde el padre y todos
los hombres que se dirigen a hacerle carantoñas al bebé, cogen su voz y la
vuelven lo más aguda que pueden [agu,gu,agu]. Es la naturaleza humana,
concretamente la masculina, que es muy lista y no necesita leer un estudio que
hicieron ciertos investigadores para darse cuenta que, a estas edades, es a ese
tipo de voz más femenina al que más atención prestan.
PARA ESTIMULAR LOS SENTIDOS
Los sentidos son la puerta por la que entra el
mundo para nuestro hijo. Al principio, los tiene un poco aletargados, ve poco,
no distingue los sonidos, e incluso, si pudiéramos preguntarle, resulta que no
sería capaz de decirnos dónde acaba él y dónde empezamos los demás.
Y es que está todo por aprender, por explorar,
por tocar. La vida es una sucesión de sorpresas una detrás de otra, y este
terremoto a nacido para ello, para ser el Indiana Jones de la casa, coger cada
"cosa" desconocida, misteriosa, y espachurrarla contra el suelo, simplemente
por ver qué pasa.
3. => Los juguetes para bebés suelen ser muy coloridos.
Su vista aún se está formando, y las cosas luminosas, con destellos y colores
vivos son las que mejor puede distinguir. Consíguele cosas con estos colores, y
deja que juegue con ellos, para que coordine sus movimientos y que se entrene a
seguir los
objetos con la vista. En este momento, más que el precio, la marca y demás, lo
importante es que los juguetes resistan, y aporten nuevas sensaciones.
4. => Mirar la televisión es una actividad que
puede resultar muy placentera para nosotros pero que no es conveniente para el
niño: nosotros tenemos que ser "su televisión", eso en lo que
vuelcas tu atención y no deja de sorprendente. Ni digital, ni terrestre,
televisión interactiva, pura y dura, de padres a hijos. Hablarle con
distintos tonos, mueve cosas delante de él para que intente seguirlas. Móntate
todo un circo y disfruta de cómo se queda absorto, mirándote... porque cosas
así cogen su atención y le hacen concentrarse en tí, te estudia como tu le
estudias a él... y así, a la larga, en ese camino, os acabáis encontrando.
5. => Acariciarle el cuerpo le hace sentir
su piel y la tuya. Eso le da cariño y le ayuda a experimentar con su tacto. Si
te lo propones, también es muy saludable hacer un curso de masajes infantiles.
La influencia de este tipo de contactos sobre un pequeço es asombrosa. Un
ejemplo: en determinada asociación de padres de niños adoptados de Madrid,
cuando los niños que traen son apenas recién nacidos, cogen a padres e hijos y
montan un taller de masaje infantil. Mientras las nuevas madres van dándoselo,
ponen como música, sonidos intrauterinos, de forma que entre el pequeño y su
nueva madre se vuelve a crear ese vínculo del cordón umbilical. Tan potente es
este tipo de masajes.
PROTECCIÓN vs EXPLORACIÓN
Este dilema es tan viejo como la humanidad y se
lleva a todos los ámbitos. Sin ir más lejos, en política andan discutiendo
eso, si para tener más seguridad hay que renunciar a una poca libertad.
¿Qué tiene que ver eso con tu hijo? Todo.
Ahora mismo, como hemos visto, el quiere ser un Indiana Jones que, si ve una
pelota rodar, quiere correr tras ella, no importa si cae en el salón de casa o
en medio de una calle. Eso es lo que a él le impulsa, y claro, a nosotros lo
que nos mueve ante semejante imprudente, es a dejarnos caer por la protección y
la seguridad, arroparle y no soltarle. Pero si le tenemos todo el tiempo cogido
en brazos, nunca aprenderá a andar. Así que la primera lección debe ser,
justamente, cuidarle sin por ello cortarle los movimientos que necesita hacer
para desarrollarse.
6. => El peque tiene que disfrutar
siempre de la máxima libertad para moverse. Por ello
tenemos que conseguir que esté en espacios sin peligro lo suficientemente
amplios para su capacidad de movimiento.
7. =>
Esto se convierte en una lucha interna cuando le vemos intentado aprender a
andar, con el consiguiente riesgo que tiene el niño de equivocarse, caerse y
hacerse daño. ¡Pero es de cosas así de las que aprendemos en la vida! Para andar, está bien que le vigilemos
pero no que le cojamos. Es mejor esperar y qué él se vaya superando a sí
mismo poco a poco, "paso a paso", pues si no se desanima y prefiere
que le cojas tu.
¡MIRA MAMÁ: YA SOY MAYOR!
Desde luego los padres, ¡cómo somos! Desde el
primer momento a nuestros hijos los tratamos como a críos, aunque lo cierto es
que cada día que pasa, se va haciendo mayor también él, y eso nos debería
obligar a adapatarnos, a pedirle un paso más. Siempre. También ahora.
8.=> Si ya mueve las manos y trata de moverse,
ayúdale de vez en cuando a que gire (solo de vez en cuando, no siempre). Es el
paso previo a una intensa "gateada".
9. => Según va creciendo, las piezas con las que
juega deberían ser más pequeñas, pues la habilidad de sus dedos para
manipularlas será mayor... eso si, siempre teniendo en cuenta que no esté
todavía en la fase de llevarse todo lo que pilla a la boca, porque si no, lo
preferible es seguir con juguetes que no pueda meterse en ese
"buzón".
10. => Conforme crezca y aumenten sus habilidades,
aumenta también la complejidad de los juegos e interacciones con él. Si
ya es capaz de agarrar objetos, pues que ahora sepa soltarlos. Si ya lo hace,
buscarle juegos con objetos, que los pueda amontonar para crear torres, que haya
agujeros en los cubos cada uno del tamaño de una pieza..
Estas son solo algunas pautas que pueden
servirte. Hay infinidad de actividades que tienen el mismo fin: masajes
infantiles, baños en piscinas, juegos varios... lo importante es acercarnos a
él, tratar de entenderle, de ver que está creciendo, y que nuestros cuidados y
mimos no limiten su desarrollo si no todo lo contrario.
Lo mismo que él está aprendiendo de un mundo
que nosotros conocemos bien, la mejor actitud que podemos tomar es la de
esforzarnos al máximo para entender también su mundo infantil, sus deseos y
expresiones... porque crecer juntos es siempre mejor que crecer solo.
¡Mucha suerte!