He aquí un biografía bien
estudiada que acaba con esos absurdos mitos de que son los padres quienes traen
los regalos.
Papá Noél, que fue obispo
de Asia Menor en el siglo IV, santo en buena parte de Europa desde la Edad
Media, y gnomo en Nueva York de mediado del siglo XIX, se ha visto forzado a
viajar por medio mundo antes de poder encontrarse a si mismo en la maravillosa
imaginación de todos los niños.
El proceso de metamorfosis que llevo al obispo
Nicolás de Asia Menor al gordinflón barbudo vestido de rojo y blanco que le
trae regalos a los niños, es tan o más fantástico y apasionante que su propia
leyenda.
San Nicolás nació alrededor
del año 280 en Patara, una ciudad del antiguo distrito de Licia, en Asia Menor,
en el sudoeste de la actual Turquía. Era hijo de una familia adinerada y gozo
de una buena educación.
A la muerte de sus padres regaló todos sus
bienes y se encamino hacia la vida religiosa, ingresando en el monasterio de Sión.
Fue ordenado sacerdote a los 19 años por su tío, el arzobispo de Myra, al que
muy pronto sustituyo en el cargo tras su deceso. Gran defensor de los dogmas católicos,
fue llamado obispo de los niños, por su amor a los pequeños, y se hizo muy
popular por su gran generosidad y amabilidad con los más necesitados y los niños,
a quienes daba su fortuna personal. Su fama se extendió mas allá de las
fronteras de su región y comenzó a ser protagonista de gran cantidad de
leyendas, atribuyéndosele desde salidas nocturnas para repartir regalos entre
quienes lo necesitaban, hasta milagros como el de calmar una tempestad y
resucitar a un marinero egipcio.
De entre todos los relatos legendarios
acerca de san Nicolás destacan dos historias: una, conocida como la de las
tres hermanas, es la base sobre la que se construyó el mito que le convertirá
en generoso repartidor de regalos; la otra llamada de los tres hermanos, le hizo
acreedor al titulo de patrón protector de los niños.
La primera
leyenda cuenta lo siguiente: En la ciudad de san Nicolás, Patara, había tres
niñas que no se podían casar, ya que su padre estaba arruinado y no tenia
dinero para sus dotes, razón por la cual el hombre había decidido venderlas a
medida que alcanzaran la edad de ser desposadas. San Nicolás se entero de esto
y corrió a darle una bolsa llena de monedas de oro en secreto a la mayor, para
su dote. Otro tanto sucedió con la segunda y la tercera a medida que llegaron a
la edad matrimonial. Según la leyenda san Nicolás, para mantener el secreto,
tiraba la bolsa con el oro a través de una ventana y la embocaba en uno de los
calcetines que la niña en cuestión colgaba para que se secase en la chimenea.
La tercera de las niñas le descubrió, con lo que se hizo famoso por ello.
En la segunda leyenda, la de los tres
hermanos, san Nicolás, que iba de viaje, se detuvo en una posada a
pernoctar y, mientras descansaba, soñó que se cometía un terrible crimen en
esa hostería: tres hermanos muy jóvenes y ricos que estaba alojados ahí también,
habían sido asesinados por el dueño con el fin de robarles sus pertenencias.
Al despertar, san Nicolás, encaró al posadero y lo obligo a confesar su
crimen, que no era el primero, había hecho lo mismo con otros clientes a los
que había troceado y puesto en salmuera, para, finalmente, servirlos a sus
clientes como salazón de cerdo. Los tres niños que todavía no habían sido
troceados son resucitados por el santo.
Estas dos leyendas y muchas más le dieron
fama en Europa. Los vikingos lo adoptaron como santo patrono, y de ellos
paso a Rusia donde se convirtió en santo nacional a principios del siglo X.
Pero su fama se extendió cuando sus huesos fueron robados de Myra por unos
marineros que lo llevaron a la ciudad italiana de Bari, y puesto en la Iglesia
de san Esteban. Apenas llegado ya empezó a obrar milagros y su fama corrió
como el viento por toda Europa.
Desde mediados del siglo XIII san Nicolás
repartía los regalos y juguetes durante la noche del 5 al 6 de diciembre,
pero tras la Contra Reforma católica (1545-1563), surgió otro personaje,
Christkind, el niño Jesús, que repartía regalos en el día de Navidad. El
avance de la tradición de los regalos del niño Jesús forzó a que san Nicolás
pasara a entregar sus regalos el día 25.
La adorable misión de repartir regalos a los
niños en Navidad fue adoptada por toda Europa, y el personaje encargado de
hacerlo fue desarrollándose a partir de la figura básica del san Nicolás
medieval mezclada con diferentes leyendas locales (como los gnomos, el padre
invierno nórdico, la bruja buena italiana, y otros mas).
Así nacieron, por ejemplo, los legendarios
Kolya (Rusia), Niklas (Austria y Suiza), Pezel-Nichol (Baviera), Semiklaus (Tirol),
Svaty Mikulas (ex Checoslovaquia), Sinter Klaas (Holanda), Father Christmas o
padre Navidad (Gran Bretaña), Santa Claus (EE.UU.), Père Noël o padre Navidad
(Francia)... y otras muchas variantes del mismo mito básico.
Pero al gordinflón de barba blanca y
vestido con un traje rojo ribeteado de blanco, que conduce por el aire un trineo
de ocho renos transportando un saco lleno de juguetes, se lo debemos a las
tradiciones holandesas y a los escritores y dibujantes de Nueva York (EEUU).
La Tradición de san Nicolás
arraigó de forma especialmente intensa en los Países Bajos a partir del siglo
XIII. Se lo llego a nombrar santo protector de Ámsterdam.
Al principio se lo representaba vestido con
ornamentos eclesiásticos, con barba blanca, montando en un burro, y llevando un
saco o cesta con regalos para los niños buenos y un manojo de varas para los
desobedientes. Más tarde, en el siglo XVII, solía llegar en un barco que se
llamaba Spanje (España), con un caballo blanco, siempre acompañado de su fiel
sirviente moro Zwarte Piet (Pedro el Negro), un siempre sonriente personaje
que lleva un saco lleno de golosinas que es lo suficientemente grande como para
que, cuando se queda vacío, pueda meterse en él a todos los niños que se han
portado mal durante el año y se los llevaba a España (un castigo horrible para
la época, ya que estaban enemistados con España).
Esta tradición familiar de san Nicolás
traspasó el Atlántico, en el siglo XVII, junto a los colonos holandeses que
fueron a instalarse en la prometedora costa este de Norteamérica. Los
holandeses fundaron Nueva Ámsterdam en la isla de Manhattan, que luego seria
Nueva York. En este traspaso, Pedro en Negro se quedo en el continente, ya que
desaparece de los festejos posteriores.
Washington Irving amante del folclore europeo,
escribió su Historia de Nueva York en 1809, en la que describe la
supuesta llegada del santo cada víspera de San Nicolás. Lo describe ya sin
ropas de obispo y sin montar un caballo blanco, pues ahora llega en un corcel
volador. Fue tan popular a raíz de este relato que todos, incluso los
colonos ingleses, festejaron la celebración holandesa. El nombre fue
derivando de san Nicolás, Sinterklaas o Sinter Klaas hasta acabar siendo
pronunciado como Santa Claus por los angloparlantes. Había nacido un nuevo
personaje, al que todavía le faltaba para convertirse en el actual gordo bonachón.
El siguiente paso en la
transformación definitiva de san Nicolás en Santa Claus ocurrió el día 23 de
diciembre de 1823, cuando apareció un poema en un diario de Nueva York,
titulado Un relato sobre la visita de San Nicolás, texto que 39 años
después se supo que lo había escrito Clement C. Moore, profesor de estudios bíblicos
en Nueva York. En este poema se ensalzó el componente mágico del Nicolás de
Irving y lo hizo más creíble. Cambiaba el trineo tirado por un caballo
volador por uno tirado por renos. Lo describió como un tipo alegre, gordo y de
pequeña estatura, asimilándolo a un gnomo. Y lo mas decisivo fue que Moore
situó la llegada de Santa en la vigilia de Navidad, en lugar de suceder el 6 de
diciembre. Gracias a este empuje, Washington Irving creo una sociedad literaria
en honor al santo en 1835.
La imagen del gordo Santa Claus la detalló
al máximo el dibujante Thomas Nast, que por Navidad publicó ilustraciones de
Santa Claus en la revista Harper’s de 1860 a 1880. Nast añadió
detalles como su taller en el polo norte y su vigilancia sobre los niños buenos
y malos de todo el mundo. Él le dio el color rojo y su vestuario de pieles.
A fines del siglo XIX y principios del XX la
costumbre del san Nicolás reinventado en Nueva York, se fue extendiendo por
casi toda Europa. Fundo sus bases en Gran Bretaña como Father Christmas o Padre
Navidad, y de ahí pasaría a Francia bajo el nombre de Père Noël o papa
Navidad, del cual derivaría Papá Noél, como se lo conoce en España,
Argentina y gran parte de América latina. En realidad no hizo mas que
readaptarse a las antiguas costumbres de san Nicolás u otros repartidores de
regalos.
Pero finalmente fue la Coca-Cola la que le
dio su actual aspecto en 1931. Para la campaña publicitaria de la Navidad
de este año, la Coca-Cola le encargo a Habdon Sundblom que remodelara el Santa
Claus de Nast. Él creó un Santa Claus más alto, todavía más gordinflón,
aunque más simpático, con un rostro bonachón, de ojos pícaros, chispeantes y
amigables, con pelo cano y luenga barba y bigote, también blancos, sedosos y
agradables. La vestimenta mantuvo los colores rojo y blanco, que son los de la
compañía, pero su traje se hizo más lujoso y atractivo.
A la imaginación de todas esas personas se
debe nuestro actual repartidor de regalos. En realidad no hizo más que
readaptarse a las antiguas costumbres de san Nicolás u otros repartidores de
regalos, que se barajaban en los diferentes países del mundo. Actualmente se lo
hace oriundo de Hveragerdi, según los islandeses, los noruegos dicen que vive
en la ciudad de Drammen, mientras que los finlandeses (la más aceptada) juran
que nació y vive en Rovaniemi, y,claro, todas estas son ahora localidades turística.
Según los finlandeses hace siglos, un primitivo Santa Claus (que ellos
llaman Julemand) vestido con pieles de reno, dejaba los regalos tallados en
hueso o madera en la puerta de cada casa donde viviera un niño. Pero ahora
ese gigante generoso vive, desde hace 400 años, en un monte cercano a la ciudad
de Rovaniemi.
Todos sabemos que vive en el Polo Norte con
muchos duendes que lo ayudan a fabricar todos los regalos que le piden los niños
del mundo, y que reparte los regalos en un trineo volador tirado por los siete
renos a los que llama Bailarín, Saltador, Zalamero, Bromista, Alegre y Veloz,
todos ellos liderados por Reno el de la nariz roja, que fue él ultimo en
integrarse al grupo. Otros dicen que son ocho y se llaman Doner y Cupid, que están
cerca de Papá Noel, Blitzer y Comet, Vixen y Prancer, y por ultimo Dasher y
Dancer.
Eso que se comenta que los regalos son dejados
por los padres, es una terrible mentira que quise echar por tierra con esta
biografía seria y concisa de Papá Noél o como a ustedes les guste llamarlo.
Texto de Martín
A. Cagliani,
(Historiador)