Tal como van los tiempos, meter a dos hermanos en una misma habitación es
una situación cada vez más necesaria, aunque también llena de virtudes: van a
tener que crecer juntos, aprender a compartir, a respetar las costumbres de otra
persona. En una palabra: van a aprender a convivir, experiencia necesaria en la
vida y nada fácil.
Para que ésta convivencia sea llevadera conviene planificar con cuidado la
distribución de la habitación, pues cuanto más espacio y más comodidad
consigas, menos problemática será convivencia. De nada sirven aquí
estanterías elegantes si ocupan demasiado. La idea debe ser ahorrar e invertir
bien el espacio, aprovechar cada metro.
Antes de empezar, y aunque lleves tu la voz cantante y tengas muy clara la
decoración del cuarto, trata que tus hijos participen un poco de éste proceso.
Pregúntales qué necesitan, cuáles son sus colores favoritos... cuando uno se
elige sus cosas tarda menos en sentir aprecio por ellas.
Puestos ya a visualizar como puede quedar el cuarto, acuérdate de que,
aunque sea una sola habitación, van a vivir en ella dos niños, cada uno con
sus propias cosas. Si se diferencian con claridad, te estarás evitando una
buena fuente de conflictos. Para conseguir que se distingan, puedes combinar
colores, muebles y texturas. En los planos que te proponemos encontrarás
algunas ideas.
Esto de diferenciar, de consejo pasa a mandamiento a la hora de pensar en el
escritorio. Cada uno debe tener su espacio propio para estudiar, y, a ser
posible, éste se tiene que encontrar de espaldas a la cama, para evitar la
tentación de distraerse. Lo mejor es que cuando estén sentados en su
escritorio no quede a la vista nada que pueda "despistarles", ni la
cama, ni los juguetes, ni mucho menos la tele. En cambio no es mala idea que
tengan a mano una estantería con todos los libros de estudio.
Otro punto a tener en cuenta es el aprovechamiento de la luz natural, que es
la mejor para sus ojos y para concentrarse. Si tu hijo es diestro, la ventana
tendría que estar a la izquierda del escritorio, para que no se produzcan esas
incómodas sombras al escribir.
El tamaño de la mesa de estudio es algo que deberás valorar en función de
su su edad y el espacio del que dispongas. Como orientación podemos decir que
el escritorio debería tener como mínimo 60 centímetros de ancho y un metro de
largo.
En cuanto a las sillas de estudio, no hay que restarles importancia, pues
pueden tener mucha influencia en sus salud y en la concentración que los niños
pongan en su estudio. Si la silla es incómoda, puede llevar a un menor tiempo
de estudio y a malas posturas de asiento; en cambio una buena silla puede
prevenir futuros problemas de espalda. La mejor elección es una silla de
oficina, puesto que son sillas completamente ajustables a cada cuerpo; pero si
no hay esa opción, se puede buscar una silla de usos múltiples con los
perfiles indicados en el estudio de Grandjean.
En cuestión de mobiliario, lo mejor es tomar ejemplo del movimiento
constructivista ruso. Éste seguía unas pautas de estética muy sencillas, que
permitían al espacio librarse de los adornos que puedan estorbar. Para ello
podemos buscar muebles poli funcionales, que concentran varias funciones en un
espacio mínimo (mesas y camas plegables, escritorios con estanterías, literas
con cajones...). Hay que adjudicarle a cada mueble el espacio que necesita, pero
sin excesos. Piensa que el espacio de más que ocupen los muebles se lo estarás
quitando a la circulación.
Los muebles minimalistas, con sus líneas depuradas, son muy fáciles de
encontrar, y además su distribución es más sencilla gracias a sus rotundas
formas geométricas. Volviendo con las medidas, para un armario el fondo debe
ser de al menos 60 centímetros de ancho y como un metro por persona. Todo estas
son medidas orientativas, pues luego hay que ver cuales son las necesidades y
prendas de cada niño.
Además de aprovechar al máximo el espacio, otra idea fundamental es la de
dejar muy claro cuál es el orden de la habitación. Piensa que aquí son dos a
desordenar, mezclar y cambiar las cosas. Debes darle un orden previo, muy claro
y que diferencie zona de estudio, zona de descanso, y zona de privacidad.
Aunque como supones la batalla de recoger la habitación no se reduce solo a
esto, el que tengas divisiones bien claras, siempre facilitará el buen
funcionamiento del espacio compartido.
Autor:
Maria Chico
(Arquitecto de
Interiores)