Cómo elegir el mejor juguete
Llega
en éstas fechas la hora de ir a comprar los regalos. Recuerdas el año pasado,
los nervios con los que se acostó la Noche de Reyes, sus ojos abiertos cuando
vio las cajas al lado del árbol, la pelea que sostuvisteis con el papel de
regalo, y por fin, la sonrisa en su cara que te decía que habías acertado. Cómo
te miró y fue corriendo a darte un beso... y cómo un segundo después ya no
existía nada más en el mundo que no fuera su juguete.
Con
éstos recuerdos te diriges al centro comercial. Los juguetes son algo caros
pero la sonrisa que se le pone al niño bien merece un esfuerzo. “Habrá que
seleccionar, comprar solo unos pocos juguetes pero que sean los acertados”.
Lo tienes decidido y te acercas a la sección de juguetes contenta de pensar en
la cara que pondrá éste año cuando abra su regalo. Entonces ves un estante, y
luego otro, y otro más. Hay un millón de juguetes, todos son iguales pero
todos son diferentes: grandes, pequeños, con música, botones, pantallas,
ropitas...
Decidir
el juguete ideal ante semejante variedad puede parecer agobiante. Para que no
desesperes aquí tienes algunas consideraciones.
La
edad, el primer criterio.
Lo
primero que tenemos que saber es a qué tipo de niño le estamos buscando un
juguete. Como recuerda en éstas fechas la Fundación Crecer Jugando, cada edad
tiene sus características. Entendiéndolas nos resultará más fácil dar con
el juguete apropiado:
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LOS
PRIMEROS DOCE MESES de vida el niño juega a descubrir el mundo y su cuerpo
a través de los sentidos. Le gusta
todo lo que haga sonidos llamativos (sonajeros, ...) tanto como lo que pueda
morder o coger. Aquello que activa el oído, la vista o el tacto llama rápidamente
su atención. Si es de esos que ya empieza a moverse, los andadores y
balancines serán una estupenda ayuda en ésta nueva experiencia.
-
CUANDO
LOS NIÑOS EMPIEZAN A CAMINAR es un buen momento para ampliar ese movimiento
con bicicletas de tres y cuatro ruedas, cochecitos, columpios...
Además suelen empezar a entender y manejar algunas palabras porque intentan
expresarse como pueden. Los cubos con formas sencillas para encajar y apilar
pueden ir acompañados de pinturas, pizarras y juegos musicales
-
ENTRE
LOS DOS Y LOS CINCO AÑOS perfeccionan el lenguaje.
Hay muchos juguetes que pueden ayudarles en éste momento: cuentos que
tienen el texto también en sonido, juguetes que les hacen repetir
palabras... El mundo de los mayores es a los ojos del niño un campo donde
se desarrollan muchos juegos que intenta imitar: juega a los médicos, las
mamás, los bomberos, los policías... con unos muñecos y algunos
accesorios los niños hacen de cualquier rincón un mundo de fantasía.
-
DE
LOS CINCO A LOS OCHO AÑOS se da la explosión de la curiosidad.
Oiremos frecuentemente frases del tipo “papá, y por qué esto y por qué
lo otro”. Es un buen momento para juegos que le hagan pensar, que
tengan preguntas y respuestas o que premien la memoria. Microscopios y
manualidades también les tendrán entretenidos. A ésta edad los niños ya
empiezan a tener amigos y a jugar en grupo más a menudo. Es tiempo de
balones, cometas, coches teledirigidos y juegos de mesa donde además de
divertirse seguro que riñen y pelean hasta que aprendan a respetar unas
reglas aceptadas por todos antes de cada partida.
-
ENTRE
LOS NUEVE Y LOS ONCE AÑOS el niño se va formando como individuo mientras
empieza a usar juguetes más complejos.
Lee, le atraen los videojuegos, los juegos de estrategia, los mecanos y
legos más difíciles, las maquetas... A partir de ahora la edad irá siendo
menos importante y los regalos habrá que ir haciéndolos en función de la
personalidad de ese niño cada vez menos niño. Dejar que nos enseñe sus
juegos y compartirlos con él nos permitirá conocerle mejor y saber qué es
lo que le atrae.
¿Qué
quiero que aprenda?
Además
de tener en cuenta las posibilidades que tiene cada edad, tenemos que
plantearnos muy seriamente cuales son sus gustos, lo que se le da bien, sus
aficiones, o incluso lo que necesitaría reforzar. Si por ejemplo tiene
problemas para relacionarse, lo apropiado es buscar un juguete adecuado a su
edad y en el que necesite a otros para pasárselo bien (no hay que darle solo
libros y videojuegos). Si le conviene hacer deporte, es un buen momento para
regalarle un balón, una bicicleta, una canasta... Se le dan mal las cuentas,
pues podemos traerle dominós y juegos que le obliguen a calcular.
"¿Qué
es lo que quiero que aprendan? Eso es lo que debemos plantearnos, y en función
de eso, buscar el juguete apropiado". Este es el consejo de Maite Vallet,
una pedagoga de gran experiencia. Cada
juguete activa una parte del niño, solo hay que pensar qué parte de su persona
conviene que potenciemos. Porque el juguete, además de algo con lo que se
lo van a pasar bien siempre y con lo que se entretienen, es una poderosa arma
pedagógica. Ahora mismo incluso se están estudiando juguetes especiales para
niños que tienen que superar alguna deficiencia especial, o juguetes solo para
que la gente mayor pueda ejercitar la memoria (que también los hay para
niños).
Según
la experiencia de Maite Vallet, con juegos y juguetes se puede solucionar los
problemas de niños que se pelean mucho mejor que castigándolos. "La mejor
solución es implicar a esos niños en juegos que les motiven y les hagan
cooperar, porque el propio juego les va enseñando normas y cómo solucionar sus
conflictos".
Comprar
sobre seguro
Aunque
en cuestión de juguetes las normas de seguridad son muy estrictas, es mejor no
bajar la guardia. De vez en cuando siempre salta la noticia de un juguete que se
ha escapado a los controles y tiene las piezas muy pequeñas, o que está hecho
con algún material tóxico si se chupa.
Como
recuerda Ángeles Hera, Directora General de Consumo y Atención al Ciudadano,
hay que huir de los juguetes de mala calidad, por muy baratos que sean, y
buscar siempre los que lleven el sello CE (Comunidad Europea). También es bueno
que antes de que empiecen a destrozar los regalos, nos pongamos sigilosamente a
su lado, comprobemos que el juguete y todas las piezas están en buen estado, y
leamos con nuestro hijo las instrucciones.
Otro
tema que suele preocupar es el de los juguetes violentos, las escopetas,
muñecos de lucha, videojuegos de disparos... ¿Mejor evitarlos? La verdad es
que a casi todos los niños, en algún momento de su infancia, les suele volver
loco alguno de estos juguetes. Sin ir más lejos, en una reciente conferencia
Margie Igoa, madre y directora de "Crecer Feliz", reconocía
que cuando era pequeña, a ella misma le gustaban los juguetes que simulaban
armas, y no por ello se ha vuelto violenta. Quizás no haya que darle tanta
importancia al juguete en sí, y mirar más bien como juega nuestro hijo con
él. Si vemos que se obsesiona con él y que le afecta al carácter, podemos
plantearnos el siguiente truco:
-
Cogemos una caja y la forramos de papel Albán, así hacemos la que va a ser
nuestra "caja sorpresa". Que qué es una caja sorpresa, nos
dirá nuestro hijo. "Pues una caja donde antes de acostarte, si dejas esa
pistola, al día siguiente se transformará en un juguete sorpresa para
ti".
Queridos
Reyes Magos, ante la dura tarea que se os avecina ahora, esperamos haberos
servido de ayuda. Sabemos que lo de escudriñar en un extenso catálogo de
juguetes es una cosa que puede resultar bastante aburrida pero recordar que esto
de la Navidad, sin vosotros, no tendría nada de magia y sorpresa para los más
pequeños. Y sin eso, ¿qué sería la Navidad? Nuestros mejores deseos, y
ánimo, ¡ya veréis como este año también acertáis!.
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