Las vacaciones han terminado. La vuelta a casa supone mucho más que deshacer las maletas y llenar la desierta nevera, es volver a la rutina, horarios, prisas y obligaciones. Para los niños, esto se traduce en la vuelta o el comienzo de la vida escolar. Y como le puede ocurrir a un adulto, también se puede traducir en ansiedad y angustia.