Tras molesta a Tris
Estaba Tris en su habitación jugando
con su caballo, a indios y vaqueros. El era el
guerrero
del antifaz y tenia que liberar a todos su compañeros encerrados en el fuerte y
rodeados de indios.
- ¡Resistid os sacaré a todos!
- Ten cuidado guerrero del antifaz
bajan de las montañas son muchos y llevan flechas venenosas.
De pronto un grito aterrador surca el
cielo.
- ¡¡¡¡¡¡ TRIIISSSS ¿Por qué
has tocado mi colección de indios .....?

Tris desconcertado mira a su
alrededor, han desaparecido el fuerte , el peligro y hasta el guerrero del
antifaz, y el vuelve a ser un niño normal, bueno normal no, está enfurecido
con su hermano Tras. La ira empieza a recorrer todo su cuerpo desde las uñas de
los píes hasta la cabeza, comienza a convertirse en un ciclón y toda su furia
cae encima de su hermano en forma de un gran puñetazo. Tras desconcertado, cae
al suelo y le lanza uno de los caballos a la cabeza de Tris, comienza una
batalla campal, en la que se ven implicadas almohadas, zapatos, pelos, .......
Una hora más tarde llena de golpes, llantos y hasta mordiscos, los dos caen al
suelo completamente agotados, llorosos y casi sin poder respirar. Toda la ira
que sentían en un principio se la han llevado los puñetazos.
Tras, tirado en el suelo escucha el
desconsolado llanto y se levanta para preguntarle:
- Tris ¿Qué te ha pasado? ¿Por
qué te has puesto así?
-
Yo era el guerrero del antifaz, estaba a punto de salvar a un grupo de vaqueros
de las encerrados en un fuerte y rodeados de indios. Cuando tu has entrado todo
ha desaparecido y yo he vuelto a ser Tris un niño de siete años.
Entonces Tras lo comprende todo, sabe
que cuando un sueño se rompe ya no hay forma de recuperarlo. Se acerca a Tris y
dándole un abrazo promete:
- ¡Nunca más volveré a entrar
en tu habitación cuando estés jugando, esperare a que salgas la próxima vez!
- Tris comprende, entonces, que su hermano no sabia a que jugaba y le responde -
- Yo te prometo, que no volveré a
tocar tu colección de indios, sin pedírtela antes.
Padres
¿Qué hemos hecho mal? ¿En que
momento hemos podido transmitir esa violencia a nuestros pequeños? Por muy
terrible que nos parezca ver a nuestros cachorros llenos de agresividad e ira,
es una situación total y absolutamente normal, que los niños rivalicen y se
enfrenten entre ellos para medir fuerzas, es más, es parte de su preparación
como personas.
No te entrometas nunca y confía
en que ellos podrán solucionar sus problemas solos. Si tu te implicas habrá
un factor más de discordia y la situación se alargará, y casi seguro
terminaras imponiendo un castigo del que después te arrepentirás.
Cuando los ánimos se hallan calmado
entre ellos, siéntate y con mucha delicadeza (para no abrir heridas de guerra)
hazles entender que no tiene sentido solucionar los problemas a tortas, que no
han conseguido nada y que el dialogo es el mejor camino para aclarar una situación
difícil. Puedes introducir la conversación con el cuento de Tris y Tras y
hablar sobre los sentimientos de los personajes