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Educación

Asertividad


Asertividad

¿Cómo educar en la asertividad?

En la sociedad actual con tantas rivalidades y tensiones interpersonales nos vemos obligados a poner en juego, cada vez más, las técnicas de asertividad. ¿Sabemos transmitirlas?.

Pero en realidad ¿Qué es la asertividad?

OLGA CASTANYER, en su libro "La asertividad: expresión de una sana autoestima", lo define de forma sencilla como "la capacidad de autoafirmar los propios derechos, sin dejarse manipular y sin manipular a los demás. La persona asertiva conoce sus propios derechos y los defiende, respeta a los demás, por lo que no piensa ganar en una disputa o conflicto sino que busca de forma positiva los acuerdos".

Por lo tanto podríamos decir que una persona asertiva:

 

  • Sabe pedir favores y reaccionar ante un ataque

    • Expresa la presencia de un problema que le parezca debe ser modificado.

    • Sabe pedir cuando es necesario.

    • Pide clarificaciones si hay algo que no tiene claro.

  • Sabe decir "NO" o mostrar su postura hacia algo:

    • Manifiesta su propia postura ante un tema, petición, demanda.

    • Expresa un razonamiento para explicar/justificar su postura, sentimientos, petición.

    • Expresa comprensión hacia las posturas, sentimientos, demandas del otro.

     

  • Sabe expresar sentimientos:

    • Expresa gratitud, afecto, admiración...

    • Expresa insatisfacción, dolor, desconcierto...

    • Es empático con los demás.

Bueno ahora ya tenemos situado el termino asertividad, pero ¿Cómo podemos transmitirlo a nuestros hijos?

Sabemos que nuestros defectos y virtudes son fruto de las experiencias y mensajes que en su día nos transmitieron los que nos rodeaban y ahora somos nosotros quienes tenemos la responsabilidad, la obligación de influir en los más pequeños y educarlos según los patrones de conducta más adecuados y entre ellos está el de ser asertivos. La asertividad se aprende, no es innata. Se aprende con la práctica y debemos reconocer que es una obligación moral enseñarles a saber estar y comportarse tanto con los niños, como con los adultos.

¿Cómo se aprender a ser asertivos?

Para llegar a conseguir transmitir al niño la conducta asertiva debemos tener en cuenta unos principios básicos de los que debemos destacar el ambiente que le rodea. El ambiente influye en la autoestima de tal forma que un niño que es querido y respaldado y él lo siente así, desarrollará una sana autoestima y una seguridad en sí mismo.

Por otro lado, unido al ambiente encontramos a las personas que rodean al niño, los padres y profesores que resultan importantísimos para el niño, puesto que son los que refuerzan las conductas positivas y además los modelos a imitar por los más pequeños.

Existen unas actitudes generales a tener en cuenta para educar en la asertividad y que además influyen en el desarrollo de una adecuada autoestima:

  1. Nuestras propias proyecciones: los adultos tendemos a proyectar nuestros temores y experiencias negativas en los hijos. Protegemos a los niños cuando anteriormente hemos sufrido burlas y los hacemos desconfiados. Esta actitud la transmite el padre con sus actitudes, sus comentarios... (cuando estamos continuamente pendientes de lo que los demás dicen de nosotros...) Cuando en realidad, lo que debemos hacer es aceptar al niño con sus ideas y actitudes y dejarle tener sus propias experiencias. El papel del adulto en este caso es transmitir al niño su opinión si éste la pide y únicamente limitarnos a aconsejar o contar nuestras propias experiencias huyendo de los planteamientos categóricos y del establecimiento de reglas.

  1. Las expectativas hacia los niños deben ser razonables y adecuadas a su nivel y edad. A cada nivel madurativo le corresponden unas pautas de conducta. El problema para los niños se presenta cuando se les exigen cosas para las que todavía no se encuentran preparados.

  2. No etiquetarles: No confundir un error puntual con una característica de la personalidad. Debemos cuidar los mensajes que dirigimos a los niños y la forma de hacerlo. Un niño que de forma reiterada recibe el mensaje de que es malo, termina asumiendo ese rol, creyendo que realmente es malo porque además recibe el mensaje de alguien en quien confía que puede ser su madre, su padre o su maestro.

¿Cómo ayudamos al niño a ser asertivo?

La asertividad se puede enseñar de forma indirecta (se trata de todo lo que podemos influir en el niño sin que él se dé cuenta) o directa (con técnicas concretas).

Formas indirectas: debemos, en primer lugar, describir objetivamente el "problema" que presenta el niño y una forma sencilla es la de escucharle, dedicarle tiempo para descubrirlo, ser empáticos (ponernos en su lugar y ver el problema desde su punto de vista). Cuando el niño no toma la iniciativa para contarnos cómo se encuentra, qué le pasa, debemos ser nosotros los que demos el primer paso. Para ello es fundamental encontrar "TIEMPO" para estar con él y escucharle. En realidad se trata de ser empáticos con el niño, es decir, ponernos en su lugar y ver el problema desde su punto de vista.

Por otro lado, en este proceso de ser más asertivos, debemos hacerles conscientes de algo que suele pasar desapercibido y son los "derechos". Es a través de las conversaciones diarias, comentando noticias, contándoles experiencias o anécdotas… Podemos introducir el tema de los derechos y así el niño irá incorporando a sus conocimientos la existencia de unos derechos que él tiene que respetar, pero que también han de respetarse en él.

Una buena idea es reforzar las capacidades. Cuando el niño se comporte de forma correcta, es adecuado hacer un halago hacia el chico como "muy bien, has demostrado que eres capaz para controlar la situación y decidir por ti mismo".

Además es fundamental cuidar el lenguaje con que nos dirigimos a los niños. Debemos reflexionar si nos dirigimos de forma positiva y constructiva ("estoy seguro de que la próxima vez e va ha salir todavía mejor") o negativa y destructiva ("esto está fatal, es una porquería, eres un desastre") El lenguaje positivo implica la posibilidad de mejora personal, el negativo destruye y cataloga por lo que no merece la pena esforzarse más.

Formas directas que tenemos a nuestro alcance para enseñar en la asertividad. El niño no es capaz de afrontar un problema de relación con los demás, aunque sí es consciente de que ese problema existe. Es decir, sabe qué algo no va bien pero no sabe cómo solucionarlo. Para superar esa situación es necesario que los adultos guiemos su comportamiento y analicemos con él la situación con la que se sienta incómodo (antecedentes que la caracterizan y consecuencias que siguen). En definitiva, debemos formar "equipo" con él.

Lo primero que hay que transmitir es la seguridad y confianza de que el problema tiene solución y además nos lo tenemos que creer. Esto que decimos tiene especial importancia en casos como el de los niños que se sienten acosados por algún compañero de clase y no sabe cómo afrontar el problema. Las consecuencias son que el niño está agobiado, angustiado, este estado emocional influye de manera negativa en su estado anímico y por supuesto en su rendimiento académico. En un caso similar, el adulto (padre, madre...) debe estar al lado del niño y ayudarle, analizando por qué se produce este acoso y cuál debe ser la respuesta del niño. Por tanto, el adulto debe ensayar con el niño la situación problemática, imaginarse las situaciones problemáticas y peligrosas y afrontarlas. Es importante ofrecer al niño varias alternativas de conducta. Esto conlleva que el niño amplíe su capacidad de decisión.

También es bueno ponerle al niño ejemplos concretos de casos similares que el adulto conozca y, si puede ser, explicar cómo se superó la situación.

Un principio importante a tener en cuenta es que no debemos esperar avances de forma inmediata. Al contrario, debemos considerar que hay que avanzar poco a poco, con seguridad y que el niño perciba cada avance como un éxito y esto redundará en aumento de seguridad.

 

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