|
Cuando
los niños sufren una separación, necesitan saber, al menos, dos cosas: que
el amor de ambos padres es ilimitado y que sus sentimientos también se
tienen en cuenta. Por eso, un modo de motivar al niño para que aprenda a
confiar en el padre ausente es ayudarlo a expresar aquellas emociones y
sentimientos que no se atreve a mostrar, generalmente por miedo a que las
cosas se pongan peor. Puedes decirle, por ejemplo: “Te sientes mal
porque papá y mamá se han separado y te gustaría que todo fuera como
antes… ¿Quieres hablar de ello?” Si se niega, no lo fuerces, pero
déjale claro que no está en sus manos cambiar las cosas.
|
|
|
Cuando estés con él dedica menos tiempo a ordenar tus
papeles o a ver la televisión que a conocerlo. Obviamente, esto no significa
tener que estar de acuerdo con todo lo que te diga. Los niños admiran a los
padres que se interesan por ellos y son capaces de respetar y comprender sus
sentimientos.
Ya sabes que, desde la separación, tu hijo tal vez necesita
grandes dosis de atención, comprensión y paciencia para sentirse seguro. Incluso
no tienes por qué ocultarle que alguna vez no tienes uno de tus mejores días. Tu
hijo no busca un padre perfecto, sólo quiere tener a su padre.
Pero ser sincero no significa que te vayas al extremo
contrario, queriendo ser más un amigo o un confidente que un padre,
preguntándole qué le parecen tus amigas o haciéndole partícipe de tus dudas en
esta nueva etapa de tu vida, ya que le crearás un problema de lealtades. |
Muéstrate tal como eres
¿Qué
significa mostrarte tal como eres? ¿Contarle todas tus dudas, tus
emociones o tus miedos? La respuesta es evidente: no. De lo que se trata
es de no mentirle, no de cargarle las espaldas con emociones que no le
pertenecen. Quizá por ello, si no sabes de qué hablar o cómo relacionarte
con él, es muy probable que termines llevándolo a cualquier parte con tal
de que no se note que tú también estás desconcertado. Por ello, de lo que
se trata es de invertir vuestro tiempo en juegos y actividades creativas
que potencien la complicidad. Para la psicóloga Begoña Vázquez: “En la
relación con el padre ausente, los niños generalmente suelen sufrir
altibajos. Los juegos y actividades basados en la cooperación entre padre
e hijo ayudan al niño a tolerar mejor la frustración, pero, al mismo
tiempo, sirven para afianzar la relación de un modo indirecto, ya que, a
medida que acepta nuevos desafíos relacionados con el juego, reorganiza su
mundo interior y sus emociones”.
Los
juegos con el padre tienen un efecto diferente de los llevados a cabo con
la madre, especialmente antes de los siete años. Cuando un padre juega
creativamente con su hijo, no sólo potencia su desarrollo cognitivo, sino
que lo equilibra emocionalmente al ser un puente importante entre el mundo
infantil y el de los adultos. Por eso, cuando hay una separación, los
juegos entre padre e hijo, por un lado, refuerzan el vínculo emocional,
mientras que, por otro, ayudan a superar el estrés que supone la ruptura;
y, por supuesto, permiten al niño descubrir todas las facetas creativas
del padre que, de otro modo, no conocerían con facilidad.
Puedes
ser un padre ejemplar
Estar
separado no significa que no haya que marcar pautas de conducta o
establecer una cierta disciplina. Cuando está con su padre, el niño no
debe hacer siempre lo que quiera. La buena comunicación, para que
fructifique, necesita de cierto orden. Lo fundamental es que, cuando está
con el padre, se establezcan normas claras y que éstas no ataquen ni dañen
su autoestima.
Háblale
de lo que ha hecho mal, no de cómo es. No le digas que es desordenado,
dormilón, holgazán…, lo más probable es que, si siente que lo atacas,
intentará chantajearte y te asegurará que, cuando está con la madre no
hace lo que estás pidiéndole. En otros casos, por más que no dañes su
autoestima, ten presente que de igual modo intentará chantajearte cuando
los criterios sobre el orden, la limpieza y los buenos modales no sean los
mismos y quiera obtener gratuitamente algún privilegio. Si esto ocurre,
puedes decir a tu hijo: “A mamá no le importa que dejes tus cosas
desordenadas, pero sabes que, cuando vienes aquí, tienes que hacerlo”.
P.D.:
Disculpadnos todos los padres por referirnos a vosotros como los que no
viven a diario con el niño, pero en el 98% de las separaciones es la madre
la que se queda con los hijos, por lo que nos parece más sensato
referirnos al padre.
|