Web SomosPadres.com    
   
CANALES
Educación
Juegos y Cuentos
Especiales y Entrevistas
Salud
Alergias: Medidas de polen
Decoración
La cocina
Viajar con niños
Galería
Embarazo
Fertilidad
Adopción
El rincón del Bebé
Gemelos, Trillizos, ...
Horóscopo
Test de Autoayuda
Comparativa de precios
Canguros, niñeras
EN OTRAS SECCIONES ...

Embarazo
Embarazo

Gatos y Embarazo
Cuando el bebé se hace esperar
Ser mamá, pasados los 35
Tabla de alimentos recomendados en el embarazo
La canastilla: Recursos y consejos prácticos
LOGIN
Usuario
Clave de acceso

Date de alta
SERVICIOS

El Tiempo
Farmacias de guardia
Titulares Prensa
Callejero
Denuncia la pornografía infantil
EFEMÉRIDES
Tal día como hoy...
En 1863. Londres inaugura el Metro, primer ferrocarril subterráneo del mundo.
AGENDA
Títeres (Barcelona)
Al ritmo de la Naturaleza
Enero 2009
  1
2
3
4
5
6
7
8
9
10
11
12
13
14
15
16
17
18
19
20
21
22
23
24
25
26
27
28
29
30
31
FORO LIBRE
Buscar en el Foro
 
Índice
Últimos mensajes
COLEGIOS PUBLICOS MORATALAZ - 2009-01-09 14:02COLEGIOS PUBLICOS MORATALAZ
ESCUELA DE PADRES, DE LA 2, PROGRAMA EDUCATIVO - 2009-01-09 11:02ESCUELA DE PADRES, DE LA 2, PROGRAMA EDUCATIVO
Ayuda con mi hijo de 15 años - 2009-01-06 15:29Ayuda con mi hijo de 15 años
¿QUIERES PARTIIPAR EN ¿QUIERES PARTIIPAR EN "ESCUELA DE PADRES" DE LA 2?
Edad para llegar a casa a los 19 anos - 2008-12-28 17:24Edad para llegar a casa a los 19 anos
COMUNIDAD
Inscríbete
Foro
Usuario
Respuestas de profesionales
Cartas de los lectores
Día a día

Técnicas básica de la disciplina


Disciplina

¡Aprender a elogiar y a castigar!

SABER ELOGIAR

Es más fácil que nos fijemos en lo que hace mal un niño que en lo que hace bien. Los padres estamos tan ocupados, que damos por sentado que la buena conducta se ha de dar por que si y que está garantizada con nuestra presencia.

Cuando las cosas van mal sacamos a relucir otro montón de “fechorías”, cayendo en el error de la crítica acabando todos sintiéndonos fatal. La crítica constante combinada con algún elogio da otros resultados. El niño llamará nuestra atención para conseguir la recompensa como sea. Si el modo de enfocarlo es negativo, usará medios negativos para llegar a nosotros. Pero si nos concentramos en los “hechos positivos” se conseguirá una mejor conducta como respuesta, porque de este modo el niño obtiene más atención que es lo que en definitiva buscamos todos.

Si no estamos acostumbrados a elogiar, puede resultarnos difícil al principio, pero cuando más se aplica, más natural y fácil es. Enseguida comprobamos que los elogios son una influencia tan poderosa que solo con unos pocos se pueden lograr nuevas conductas y con un poco menos se mantendrá el cambio. Quizá temamos que los niños se acostumbren y dependan del elogio (o recompensa), es posible que actuando de forma indiscriminada se pueda provocar algún problema en niños inseguros o que hayan sido siempre el centro de atención. Pero sabemos por experiencia que son más los que no reciben bastantes, que los que reciben demasiados. Si se usan ciertas directrices para aplicarlos, comprobaremos que es una técnica de disciplina muy eficaz.

 

  1. Elogiar adecuadamente: Abrazos, besos y otras señales de afecto son muy eficaces. Si el niño es tímido utilizaremos “signos secretos especiales”, un guiño o levantar el pulgar le harán notar que lo ha hecho bien. A veces un comentario sobre su comportamiento será suficiente, aunque parezca que no le dan importancia, si el hecho se repite de forma adecuada, comprobaremos que si le ha llegado el mensaje y que es eficaz. No debemos olvidar que todo el mundo se cansa de las cosas buenas si se tienen demasiadas. Hay que ser creativo y cambiar de frases y efusiones, por ejemplo elogiarle delante de un amigo o familiar. De vez en cuando los elogios se pueden acompañar de un pequeño premio.

  2. Elogiar inmediatamente: Son más eficaces si se producen en el momento del hecho bien realizado. No debe pasar mucho tiempo sobre todo si son pequeños. Podemos acompañarnos de anotaciones donde los niños vean la progresión de sus conductas y aplazar las recompensas a cierto tiempo.

¿CÓMO RECOMPENSAR?

Las recompensas de conductas deseables actúan como refuerzos que hacen que el niño se sienta bien por lo que ha hecho y quiera repetirlo. Proporcionan motivación. Por ejemplo, la primera vez que un niño dice “papá o mamá” sus padres le llenan de caricias y besos y la primera vez que se subió a una silla y cogió la caja de galletas la recompensa fueron las galletas.

No es fácil la elección de una recompensa apropiada para cada conducta. Es una labor poco menos que de detectives, sentido común y un poco de imaginación para detectar qué le puede gustar más al niño en cada momento. Si podemos preguntarles mejor, pues mantendremos nosotros el control de la selección.

¿CÓMO CASTIGAR?

Todos tenemos firmes opiniones sobre el castigo y todos, lo admitamos o no, utilizamos el castigo como forma de enseñar al niño la conducta adecuada. Si le mandamos a otro cuarto, le restringimos el tiempo de juego o de ver la televisión, le retiramos el juguete que más quiere o le decimos con firmeza ¡eso no! , estamos empleando los principios del castigo para modificar conductas.

Sería maravilloso poder educar a los niños sólo con técnicas positivas pero no es posible. Para enseñarles patrones de conductas deseables hay que utilizar tanto consecuencias negativas como positivas.

El castigo no debe considerarse como bueno o malo. Pero si es importante hacer un uso “eficaz y racional” de él, con una buena técnica. De forma aislada no produce buenos resultados. Enseña al niño lo que no debe hacer pero no le da pautas de lo que sí debe hacer. Cuando se utiliza aislado, sin equilibrio de refuerzos positivos para las conductas adecuadas, no enseña al niño como remplazar la mal conducta por otra buena. “El rincón de pensar”: Se puede llamar de mil formas pero básicamente consiste en apartar al niño de una actividad o situación, sin recibir elogios o atención. Como técnica de castigo, puede ser muy eficaz si se utiliza correctamente:

  1. Elegimos cuidadosamente el lugar de “retiro”. Tiene que ser un sitio aburrido (no cruel ni oscuro), apartado de la actividad escolar o familiar. Lo importante es que el niño prefiera estar con nosotros en lugar de donde se le manda.

  2. Se le explican al niño las “reglas” de estar en ese rincón. Solo se ha de mandarle para cambiar un comportamiento incorrecto. Cuando haya cambiado ese comportamiento utilícelo para cualquier otra cosa.

  3. Se asigna un tiempo máximo de permanencia. Largos periodos de permanencia son inútiles, pues provocan resentimiento y no mejoran la conducta. Como norma deben estar tantos minutos como años tenga y a partir de 5 años añadiremos un minuto más a esa edad.

¿CÓMO ESCUCHAR Y HABLAR CON EL NIÑO?

Queremos que nuestros niños compartan sus pensamientos y sentimientos para poder ayudarles y comprenderles en las crisis de la vida. Queremos que se expresen apropiadamente en lugar de manifestar sus sentimientos de forma destructiva. Y queremos que nos escuchen y oigan lo que se les dice.

Pero no nacen sabiendo cómo expresar lo que les pasa de forma apropiada. Ni tampoco están automáticamente preparados para escuchar lo que se les dice o pide. Debemos plantearnos los adultos también nuestras habilidades comunicativas…

¿Cómo hablarles cuando se hacen los sordos? No están sordos, simplemente es una tendencia a desconectar hasta que nuestro volumen de voz les advierte que la cosa se pone seria. Para acabar con este problema proponemos “decir siempre lo que pensamos, pero antes haber pensado lo que decimos”. Es decir, elegiremos con cuidado las palabras y después las apoyaremos con acciones que las refuercen, justas, consecuentes y con sentido.

Para que aprendan:

  1. Establecemos contacto visual. Hay que asegurar que el niño nos mira cuando le estamos hablando.

  2. Hablaremos con voz sosegada y firme. Sin ser severos o a gritos, pues aprenderán a desconectar hasta que el tono llegue al máximo.

  3. Evitaremos preguntas en lugar de afirmaciones. Seremos claros y definitivos indicando exactamente lo que queremos de él, qué ha de hacer, dónde, cuándo y cómo.

  4. Utilizaremos frases sencillas. Las instrucciones largas y las explicaciones muy argumentadas hacen que el niño pierda interés o se olvide de lo que se ha dicho al principio.

  5. Decir siempre lo que pensamos. Debemos explicarles qué sentimientos nos producen sus acciones, no criticarles sin más…

Página anterior >>>>

 

Más información

Google

Web SomosPadres.com


Versión Imprimible  Versión Imprimible    Enviar a un Amigo  Enviar a un Amigo

Por favor tómate un segundo y vota por este artículo
  Malo   Regular   Bueno   Muy Bueno   Excelente
Comentarios de los lectores
Si quieres añadir algún comentario al artículo, por favor regístrate

Convertirnos en su Página de Inicio