Los
expertos señalan que seguir una rutina mantiene el peso bajo control
durante las vacaciones. "Aunque estamos en pleno verano, los niños no
deberían dejar sus hábitos alimenticios sanos", recomienda la Dra.
Sarah Armstrong, pediatra del Centro médico de la Universidad de Duke.
"Las rutinas se descontrolan y tras un par de días
de descanso en la piscina, los niños empiezan a dirigirse al refrigerador
o a la cafetería, porque piensan que están hambrientos, cuando lo que
están es aburridos", advirtió Armstrong en un comunicado de prensa de
la universidad.
En verano tendemos a relajar las normas y
costumbres que hemos adquirido durante el invierno, tanto los niños
como los adultos, tomamos aperitivos, helados entre horas, aumentamos
el consumo de alcohol (cervezas, sangrías,...).
Y además solemos comer y cenar fuera de
casa mucho más que en invierno, con lo que nos tenemos que enfrentar a las
grasas que nos aportan los aceites de los restaurantes, los fritos y
rebozados. Y por supuesto las comidas rápidas abusamos de pizzas,
hamburguesas y perritos calientes.
Veamos algunas formas de evitar que los niños
acumulen peso extra este verano.
Descansar bien
La primera norma será asegurar el sueño de los
niños, Se ha demostrado que cuando volvemos loco a nuestro reloj biológico
acostándonos muy tarde y levantándonos también tarde son factores de riesgo para
el aumento de peso. Entre otras cosas esto hace que se pasen más horas en el
sofá viendo la televisión, hacen menos ejercicio y comen más chucherías. Además,
dormir poco limita la producción de leptina, una hormona que estimula la
saciedad. Un menor nivel de leptina significa que los niños se despertarán más
hambrientos y que buscarán más alimentos ricos en calorías y carbohidratos.
¿Qué comer?
El desayuno tomará especial importancia en verano, ahora más que
nunca debemos animarles a tomar en esta comida, leche, zumos, cereales,
mantequilla,... Lo normal es que se levanten hambrientos por lo que con
una presentación apetecible nos resultará más fácil que tomen todos estos
alimentos.
Hay que intentar evitar en
la medida de lo posible la comida rápida. Para ello os proponemos
llevar a la playa unos bocadillos o sándwiches de pavo, de pollo. Unas
ensaladas. Es muy importante tomar una proteína en cada una de las comidas
fuertes del día.
Aunque sea un poquito
rollo en la preparación, os proponemos para la merienda preparar
unos recipientes con melón y sandia ya cortados listos para tomar y
mantenerlos en la nevera, muy fresquitos. Sin decir nada abridlos en la
merienda y tomadlos vosotros ya veréis como se apuntan. También nos
servirán para evitar los picoteos entre horas.
Por supuesto hay que controlar la cantidad de golosinas que toman en
verano, se puede y además es muy sano tomar un buen helado de leche al
día, pero no se puede ni se debe inflarnos a chicles y gominolas.
Ejercicio
Y por último hay que
regular las horas de televisión, si tenemos la posibilidad de que estén en
el agua mejor que mejor, y si no pues les apuntáis a un campamento urbano
para que hagan algún deporte, pero no podemos tenerles todo el día en el
sillón tumbados esto es malo para su salud física y psíquica.