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Enseñar técnicas
El profesor debe comprobar que sus alumnos conocen unas
mínimas técnicas de estudio. De no ser así les corresponde enseñárselas. Es
preferible "perder" unos días de clase en enseñar estas técnicas a que los niños
no sepan estudiar.
Si tú crees que tú hijo no sabe estudiar, habla con su
profesor para que te e pautas, para hacer tú en casa simultáneamente con él en
el colegio. En los centros de enseñanza deberían existir programas para la
enseñanza de técnicas de estudio a través de las distintas etapas. |
Si no existiesen, podemos proponer al director
su implantación.
Comunicar problemas
Los profesores deben comunicar a los padres las
deficiencias que observen en la forma de estudiar de sus hijos para que
ellos puedan poner remedio. También deben estar los suficientemente
formados sobre técnicas de estudio para poder asesorarnos. Por supuesto
nos deben comunicar todo aquello que detectemos en nuestros hijos y
pueda afectar al estudio.
Necesidades educativas
Cada niño es diferente y por lo tanto tiene unas
necesidades educativas distintas, por lo tanto los profesores deben estar
vigilantes para detectar a los alumnos con necesidades educativas
especiales y comunicarlo a dirección y al psicólogo del centro con el fin
de valorar la necesidad de preparar adaptaciones curriculares. Los padres
deben estar informados.
Como por ejemplo tratar de detectar los problemas de
lectura en los niños para poner remedio. Informar a los padres y pedir
asesoramiento al gabinete psicológico del centro. Si un niño lee mal,
tendrá dificultades en el estudio de casi cualquier materia.
Es conveniente realizar un seguimiento en el tiempo de
los alumnos que presenten dificultades de estudio para valorar su
evolución.
Entrevista con el profesor
La actitud de los padres en la entrevista es muy
importante, hay muchos profesores que se quejan de que los padres exigen
mucho y dan poco. Cuando vamos a hablar con el tutor de nuestro hijo
tenemos que verle como un aliado, no es nuestro amigo ni lo tiene por que
ser, ni siquiera nos tiene que gustar. Pero lo que si tiene que ver es que
nuestro hijo es un niño querido y cuidado, que nos preocupamos por él y
que estamos dispuestos a colaborar y a seguir las pautas que ellos nos
den, para mejorar el rendimiento de nuestro hijo.
Aseguraros de que conoce al niño, hay muchas veces que
por timidez, por protagonismo, o simplemente por graciosillo los
profesores ven en nuestro hijo al simpático que les está machacando la
clase y no se han planteado siquiera por qué. Los profesores también
son humanos y se pueden equivocar.
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