CÓMO ENSEÑARLE A TENER EL CUARTO RECOGIDO
Puede ser
un trasto. Puede que le tengamos que gritar veinte veces eso de “¡Que te he
dicho que recojas YA el cuarto!”. Pero hay una verdad como un templo: a nadie le
gusta dormir en una cama deshecha. Ni siquiera al niño más desordenado.
Por tendencia natural, al ser humano le gusta moverse dentro de un cierto
orden. Y eso también le afecta al niño. A tu hijo le gusta encontrar su
juguete rápido, y no tener que tirarse horas, desesperado, buscándolo. El orden
evita ese tipo de cosas, pero claro, nos exige un poco de previsión. Tomarnos
una mínima molestia hoy para evitar mañana otra mucho mayor.
No existen niños desordenados. Vale. Sí existen, pero terminemos la
frase: no existen niños desordenados si no niños a los que no hemos inculcado
bien esa relación causa-efecto.
Merece la pena tomarse diez minutos de tiempo para, cuando ha
terminado de jugar, estar a su lado e ir recogiendo, primero con él, luego
diciéndole cómo debe hacerlo, y al final, cuando ya asuma el automatismo,
dejándole solo.
Alguno dirá que si la solución pasa por ponernos nosotros a recoger, buena la
hemos hecho. Y tendrá razón. La idea es empezar por ahí, irle dejando solo, pero
también hay un buen puñado de ideas prácticas que podemos aplicar
para que al peque se acabe aficionando a eso de poner las cosas en su sitio.
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Evitar el caos.
Para ello, conviene no mezclar los juguetes con los
libros o la ropa. Y dentro de los juguetes, si podemos llevarnos los que son
para usar en el exterior a otra parte, mejor. Un rincón del garaje o del patio
servirá.
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Ante todo, selección.
Si acumuláramos en casa todos los juguetes que entre
unos y otros le vamos regalando, al final acabamos nosotros durmiendo en la
calle. Es preciso aplicarse una renovación constante e ir deshaciéndonos de
aquellos juguetes que menos use. El mejor modo: regalándolos a quienes no
pueden comprarlos e implicar a nuestro hijo en esa selección.
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Renovación constante.
Pasa. El primero se lo regalas con toda la ilusión del
mundo. El segundo, igual. Pero al final, sin darte cuenta, llegas a las
navidades, vemos como le quita el envoltorio al juguete, como le jura amor
eterno, y por dentro nos preguntamos si la pasión le durará hasta la próxima
semana (con lo caro que nos costó ese Robot MJ-3, TAN distinto de otros.
Pues para solucionar el problema, hay un truco que debemos aplicarnos: no
tirar de buenas a primeras los juguetes que no usa. Si recogemos los juguetes en
cajas, hay una ley no escrita que dice que los que se van quedando al fondo
pasan al olvido. ¡Recuperémosles! Tenemos que proponerle de vez en cuando que
vuelva a jugar con ese juguete que tanto le arrebató. Pruébalo. Verás como
funciona: se lo pones en la mano, y como lo tenía olvidado, es como si se lo
volvieras a regalar.
Contra el pecado del desorden,
la virtud del buen organizador. Hay que hacer que recoger sea una tarea
lógica y accesible. Para ello, vienen muy bien esas cajas transparentes, con las
que tu hijo puede ver dónde se le ha quedado el juguete que busca sin sacarlo
todo. Si las ponemos con algún color, etiquetadas para que cada una tenga un
tipo de juguetes... mejor que mejor.
...Y si, pese a todo, entras de nuevo en el cuarto y o ves todo patas arriba:
respira. Como decíamos al principio, esto, de lo que se trata, es de enseñarle
un hábito, que vaya adoptando una conducta poco a poco hasta que lo haga de
forma espontánea. Eso lleva su tiempo, así que no conviene desesperar. Mejor
respira, cierra los ojos, y llénate de paciencia antes de volver a abrirlos.
Solo así podemos evitar liarnos a gritos y pensar que, en el fondo, un cuarto
desordenado también significa que aun tenemos cosas por transmitirle.
¡Ánimo!