|
|

|
¿Le consientes demasiado?
|
|
Ojala los niños llegaran con un medidor debajo del
brazo: un baremo que nos diga a cada paso si lo estamos haciendo bien o mal.
Cada uno nacemos con una dosis distinta de temperamento y paciencia; términos
como “autoridad” y “empatía” aparecen básicos a la hora de educar a una
criatura, pero a veces no se sabe muy bien hasta dónde llegar con uno o con
otro.
¿Quieres saber si en tu manera de actuar estás,
involuntariamente, consintiéndole demasiado? Para averiguarlo te proponemos el
siguiente test. Pasa (mentalmente) por las situaciones que te proponemos, y en
unos minutos sabrás un poco más sobre cómo es la educación que le estás dando a
tu hijo
Este test te ayudará a descubrirlo.
Con este sencillo mini-test podrás comprobarlo y, de paso, reflexionar un poco
más sobre el asunto:
RECUERDA: un test no es infalible, no es una etiqueta que te diga cómo debes ser. Es una brújula que te puede orientar un poco, pero el camino lo haces tu. Lee estas preguntas, y, si te sorprenden,
plantéate que a lo mejor te conviene hacerte más a menudo preguntas de este
tipo.
|
1. |
| Tu niño está empecinado en que le
compres algo, un bombón que tu crees que no le hace ningún bien. Llevas
tres semanas en las que, cada vez que pasas por delante de una
pastelería, te monta el numerito de “lo quiero, lo quiero” y se pone a
llorar. Te vuelve a pasar, justo cuando llevas prisa. ¿Qué haces? día tu hijo, con seis añitos,
te sorprende por la mañana: ha hecho él solito la cama. |
|
| |
a |
La verdad es que nunca me ha
pasado algo así. Es un capricho, y, aunque un bombón no sea como una lechuga, no
le puede hacer tanto daño. |
| |
b |
He
pasado por esa situación, y, la verdad, no siempre puedes estar batallando.
Reconozco que alguna vez le he dejado salirse con la suya. |
| |
c |
No
hay discusión. Si he dicho que no, aunque sea a una cosa sin importancia, me
mantengo siempre: los niños también tienen que frustrarse y saber que no lo
pueden tener todo. Y, aunque es una lección que cuesta un mundo inculcar,
merece la pena. |
2. |
| En uno de estos días de vacaciones,
tu hijo y tú vais a la playa. Tenías pensado ponerte en un lado donde no
sopla el viento, pero a él se le ha encaprichado otro sitio, y se pone a
patalear |
|
|
a |
Bueno,
si donde él dice no está muy mal, vamos. Lo importante es disfrutar. |
| |
b |
Tengo mejores argumentos, así que trato de explicárselos las veces que haga
falta hasta que lo entienda. |
| |
c |
Cualquier excusa es buena para ponerte a prueba, pero aquí mando yo y no el
niño. Vamos donde digo, y ya puedes ponerte como quieras. |
3. |
| Lleva plantado delante de la tele
casi tres horas, y te das cuenta de que tiene hecho el cuarto una selva,
así que le dices que vaya a ordenarlo, pero él te responde que luego,
que ahora está viendo algo muy interesante… |
|
|
a |
“He
dicho ahora”. Si hace falta, le apago la tele. Por muy interesante que sea lo
que ve, ya lleva muchas horas y le hará mejor el ponerse a hacer otra cosa.
|
| |
b |
Le
hago prometer que cuando termine esa serie se pone con el cuarto. Estoy un
poco atento, y cuando termina, le pido que cumpla su parte. |
| |
c |
Es
la técnica de siempre. “Ya voy”. Me lo conozco muy, bien, pero luego al
final nunca va. |
4. |
| Le pones delante un plato de
guisantes, y se pone a mirarlos con infinita paciencia, jugando,
haciendo de todo menos comer. |
|
|
a |
Me doy
cuenta de que no le gusta y le pido que se lo coma, que no se los volveré a
hacer. |
| |
b |
De
la mesa no te mueves hasta que te lo acabes. Tu mismo. |
| |
c |
Miro lo que tengo, por si puedo prepararle otra cosa, porque lo importante
es que coma, lo que sea. |
5. |
| Es media mañana, cuando viene a
casa una visita. Le dices a tu hijo que le de un beso, y pasa de largo. |
|
|
a |
Sonrío
delante de la visita, y le pido que le perdone, que últimamente está un poco
repelente. |
| |
b |
Le riño delante
de la visita, y le obligo a que le de un beso. |
| |
c |
Le riño, hago que cambie de actitud, y me dedico tranquilamente a atender al
invitado. En cuanto cierro la puerta y le despido, busco a mi hijo y hablo
muy seriamente con él, para hacerle entender que eso está muy mal, y que no
debe de volver a hacerlo. |
6 |
| Cuando coincidís delante de
la tele, ¿quién elige lo que se ve? |
|
|
a |
Yo, por
supuesto. Y si quiero ver algo que creo que no es de su edad, le digo que se
vaya. |
| |
b |
Yo:
busco algo que podamos ver los dos. |
| |
c |
Él.
Cuando se acueste ya tendré yo tiempo de ver lo que me de la gana. |
| |
|
|
|