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Test: ¿Está sobreprotegiendo tu hijo?
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Test:
Te planteamos ocho situaciones
para que puedas valorar mejor si tu actitud con tu hijo le está
sobreprotegiendo demasiado o no.
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1) Tu hijo dice que en su habitación tiene miedo.
Llevas una semana hablando con él y ese día se supone que ya iba a empezar a
dormir solo.
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Le
acuestas contigo. Tienes mucho sueño, y él también. Mañana lo
intentaremos.
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Vas
con él a la habitación y le explicas que todo son fantasías, que no hay
nada de que temer. Intentas que vuelva a dormir.
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Desde
que era bebé ya le pusiste en su habitación, aunque tuvieras que
levantarte por las noches.
2) Está aprendiendo a caminar. Estáis en el salón
y ves que se cae y pone cara de susto.
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Corres
a por él inmediatamente y lo pones en brazos. Como se pone a llorar,
decides que esa tarde ya está bien de intentarlo.
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Te
pones malo cada vez que se cae, pero sabes que tiene que hacerlo, así que
practicas junto a él, siempre le coges siempre de la mano y dais unos
pasos. Así nunca se cae. Ya aprenderá con el tiempo.
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Le
tranquilizo pero sin cojerle. No ha pasado nada. Al rato, y como veo que le
cuesta, me acerco y le cojo de la mano mientras intenta caminar y cuando lo
consigue le suelto.
3) Estáis todos en casa de los abuelos y tu te
tienes que ir a comprar una cosa. Vais a ir dos adultos pero entonces tu hijo de
cinco años llora y dice que se quiere ir contigo.
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Le subes al
coche. Habéis ido a pasar un rato en familia, nada de escenitas, por favor.
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Intentas que
se distraiga y cuando ves la oportunidad, te marchas sin que se de cuenta.
Ya los abuelos sabrán hacerse cargo de él.
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Hablas con él
un rato tratando de calmarle. Le dices a donde vas, cuanto vas a tardar, y
le pides por favor que se quede porque la abuela necesita que le ayude con
algo. Al final, después de gastar quince minutos, consigues marcharte.
4) Es Navidad y os habéis reunido toda la familia.
Tu hijo está jugando con sus primos y empiezan a discutir por las reglas del
juego.
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Llego y pongo
orden antes de que empiecen a pelearse.
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Espero un rato
para ver si resuelven solos el problema. Como no lo consiguen, voy y les
explico las normas del juego.
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Como no pelean
no intervengo. Cuando llegan y me piden que intervenga, les digo que ellos
tienen que hablar para encontrar una solución, que si no, les quito el
juguete. Cuando tienen la solución les pido que me la cuenten.
5) Tiene 12 años y te dice que quiere ir de
campamento.
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De ninguna
manera. Es muy pequeño, y muy peligroso. Yo no se quien le vigilará y se
que lo acabará pasando mal.
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Le dices que
de acuerdo, e inmediatamente te pones a organizarlo todo, a buscarle un
campamento cercano, a armar la mochila de todo lo habido y por haber.
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Hablas con él
y le preguntas que a dónde quiere ir, quienes van... A la hora de la
preparación del viaje, tratas que él también se implique.
6) ¿Cuántas tareas del hogar hace tu hijo de seis
años?
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a
· Ninguna, aún es muy pequeño.
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b · A
veces, por jugar, me ayuda a llevar la ropa o a poner la mesa.
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c · Lo
que le he enseñado: recoge su ropa, ayuda con la mesa...
7) La maestra le ha puesto un problema de matemáticas
y te dice que no sabe hacerlo, que es muy difícil, y que quiere salir a jugar.
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Ella es
responsable de sus cosas. Si dice que es difícil, lo será, y no creo que
por un ejercicio la vayan a pillar. No pasa nada, la dejo salir.
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Me acerco y,
efectivamente, es un problema difícil, tanto que la maestra solo les ha
puesto ese. Le "ayudo" para que no la riñan, pero me promete que
cuando lo corrijan estará atenta para aprender a resolverlo.
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Me paso la
mitad de la tarde intentando explicarle el problema. Si pese a ello, no lo
entiende, le digo que revise la lección, y que la repasaremos antes de
salir a jugar. Si después de eso le sigue sin salir, le digo que al día
siguiente le pregunte a la maestra, que no pasa nada.
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