Porque es una de las experiencias más enriquecedoras que podemos vivir con el, porque lo recordará toda su vida, y porque hay ciudades en otros países, tan seguras o más que la nuestra. Por un buen número de motivos, conviene replantearse algunos miedos y lanzarse ya con los preparativos.
Algunos dirán que nos hemos vuelto locos, que ahora sí que SomosPadres se ha pasado al lado oscuro. Pero no, la verdad es que pocas cosas están tan claras.
Hacer un viaje al extranjero con los hijos suele asustarnos porque:
Uno debe conocer bien sus miedos y saber que, a veces, estos lo único que hacen es que le demos a nuestro hijo una educación más limitada. Lo vemos cada vez que tratamos el tema de “Cómo fomentar la independencia de nuestro hijo”: a veces nos da un poco de reparo dejarle espacios de libertad, no tenerle controlado a él o a lo que le rodea... pero esa no es la mejor forma de formar a una persona
si queremos que, el día de mañana, sea tan fuerte como para hacer ella solita cualquier cosa.
Así que la pregunta adecuada, en vez de si nos asusta un viaje, es si conviene que lo hagamos con él. Y la respuesta es que sí porque:
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Si lo preparamos y elegimos bien, estaremos allí donde vamos tan seguros como en nuestra propia casa.
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Ver lugares diferentes, conocer gente distinta, otros paisajes, otra forma de ser... es ese tipo de experiencias que
te hacen crecer, que te hacen tener una mejor perspectiva de cómo es el mundo, la gente, y tu lugar entre ellos.
¿Por qué nos gusta a nosotros mismos este tipo de vacaciones? Porque nos sirven para cambiar de aires... o mejor dicho, para tomar aire. Siempre es muy saludable darte cuenta de que eso que siempre tienes delante no es todo el mundo existente, que hay muchos otros caminos posibles.
Y justamente eso es lo que todo hijo está haciendo mientras crece: tomarle la medida a la vida, y al mundo.
Por eso, por todo eso, una de nuestras misiones como padres debe ser demostrarle lo que hay al otro lado de la tele, para que no se quede encerrado en una idea del mundo y de la vida muy pequeñita.
En el extremo de todas estas ideas está quizás Jon Lee Anderson. ¿Quién es esta persona? Según muchos, el mejor reportero que hay en el mundo. ¿Por qué? Porque viaja por el mundo y con sus escritos es capaz de acercarte las mejores claves, los mejores olores, y las conversaciones más ilustrativas de cada sitio. ¿Cómo lo ha conseguido? Pues quizás tenga algo que ver con ello, el que por el oficio que tiene su padre, durante su infancia y adolescencia, tuvo que crecer por más de diez países de cuatro continentes.
Bueno, está bien: Jon es un caso MUY extremo pero lo que enseña su caso, es lo beneficioso que es para un niño tener siempre experiencias nuevas y sanas con las que crecer.
“Mucho adolescente de ahora, de los que no tienen valores y andan perdidos, son así sencillamente porque los hemos encerrado en una burbuja de ciudades perfectasmente cuidadas; están incompletos, les faltan
experiencias”, nos dijo una vez el pedagogo y escritor de los libros más vendidos de educación, Bernabé Tierno.
Además está el tema de la familia: la familia que viaja unida, permanece
unida. Rodearnos de una experiencia emocionante nos hace a todos crecer como individuos, pero también como grupo. “¡Ahí está mi familia, con la que me he ido a la China y al Perú!”. Eso siempre se dice y se siente mejor que un “ahí está mi familia, con la que nunca salí de mi casa más que para ir siempre al mismo pueblo”.
¿Nosotros rutinarios? ¡Vamos! ¡Que no se diga!
SÍ, PERO, ¿A DÓNDE?
Evidentemente, cada edad de nuestro hijo y cada destino tienen una forma más fácil o más difícil de combinar. Puestos a conocer mejor nuestro destino,
os recomendamos vivamente que visitéis la página del Ministerio de Asuntos
Exteriores (http://www.mae.es), no sólo porque allí tenéis teléfono y dirección de todas las embajadas de España, si no sobre todo porque el Ministerio, muy cuco él, tiene colgado un informe actualizado con mucho de lo que necesitamos saber de cada país (situación política, advertencias a turistas, lugares más y menos recomendados, requisitos para entrar al país, moneda, lengua...).
Pero, a grandes rasgos, dentro del mundillo viajero se considera que...
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EUROPA: en su gran mayoría es de lo más seguro, tranquilo e higiénico. Nos pilla cerca y siempre viene bien conocer al vecino, aunque, la única pega es esa, que es justamente el vecino, alguien no muy diferente, y por tanto, que
nos sorprenderá menos que otros destinos, para lo bueno y para lo malo.
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-> ESTADOS UNIDOS Y CANADÁ: La Europa de
América (o al revés). Lugar tranquilo (excepto algunas grandes capitales como Los Ángeles o Nueva York) y con muchas cosas interesantes que ver, tanto en lo más natural y paisajístico (grandes lagos, cañones, ballenas...) como en lo cultural (Disneyworld, Hollywood, la Estatua de la Libertad...)
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SUDAMÉRICA: Para ir de turismo en estas regiones, conviene estudiar un poco la “geopolítica” de la zona. Hay lugares inestables (incluso metereológicamente, como el Caribe en los últimos veranos), y capitales con unso índices de criminalidad que, si no invitan a pasar de largo, por lo menos lo hacen a que nos contratemos buenas medidas de seguridad si queremos llevar a nuestra familia de turista y sin peligros. A cambio, y allí donde estos problemas están ausentes, tenemos una de las regiones más interesantes y enriquecedoras que se pueden ver en este mundo (de los otros, no respondemos)
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ÁFRICA: La opinión mayoritaria es que es más complicado el asunto de la higiene que el de la seguridad, lo que no quita para que nos aseguremos de lo primero. Hay muchas Áfricas, y algunas de ellas son tan cómodas y preparadas como cualquier ciudad europea, sólo es cuestión de estudiar bien el mapa.
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-> ASIA: supone un largo viaje, pero
recompensa a los sentidos con una exhuberancia desconocida antes. Paisajes espectaculares, y unas gentes que brillan por su sentido de la hospitalidad y el servicio. Como en todo, sólo es cuestión de estudiar bien el mapa para dar con las zonas más apropiadas.
SÍ, PERO, ¿CÓMO?
Dos caminos tiene por delante la familia viajera: dejarse llevar por una agencia de viajes, o darle vueltas y vueltas y acabar
organizándose uno todo el viaje. Pros y contras.
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Agencia de viajes: todo te lo dan hecho, nuestra única misión es supervisar, algo que lleva su preocupación, pero infinitamente
menos latoso. Pero eso, claro, se paga. Eso sí, si nos sale bien, podemos ir en grupos con los que intercambiar impresiones... e hijos a la hora de jugar.
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Organizarnos el viaje: gracias a
Internet se puede hacer con tanta perfección como una agencia de viajes, pero claro, hay que buscárselo todo. A veces, la diferencia de precio puede compensarnos bastante todo el tiempo que le echemos, pero es un trabajo duro. Por lo pronto, quienes quieran estudiar esta opción, que tomen nota de las siguientes direcciones:
http://www.TerminalA.com es ahora mismo una de las páginas más interesantes a la hora de conseguir los mejores precios de avión.
http://www.Hostels.com es un buscador de albergues con alcance mundial y en el que los usuarios suelen dejar sus valoraciones con bastante buen criterio, por lo general. Para hoteles,
Internet está lleno de páginas donde saltan con facilidad.
LISTA DE PREPARATIVOS
La clave, como hemos dicho, está primero en echarle un vistazo a las recomendaciones que país a país ofrece el Ministerio de Asuntos Exteriores. Por lo demás, os recomendamos:
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-> Un poco de estudio de la lengua del lugar no nos vendrá nada mal. Eso y un clásico de estas aventuras: el diccionarios de mano.
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-> Bien, hay que integrarse, pero... en cuestión de agua, y más con niños, conviene desconfiar y
beber sólo agua embotellada.
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-> Las mismas
precauciones son válidas para comidas poco hechas, mariscos, mayonesas
en lugares de mucho calor...
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-> Vayamos donde vayamos, siempre limpios: a lavarse las manos antes de comer, que no se sabe que hay por esos suelos. Eso y una ducha.
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El clima puede ser siempre uno de nuestros mayores problemas. Afortunadamente, para esto también está
Internet. www.Yahoo.es cuenta con un servicio de metereología que podemos consultar y nos cuenta las condiciones climatológicas de cualquier ciudad del mundo en los próximos siete días. Con ese dato tan trascendental, ya podemos preparar la maleta con mayor acierto.
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Y, punto final: papeles. Asegurarse de tener todo en regla, a mano en un bolso bien controlado, con tarjetas, cheques, o la modalidad que queremos, pero papeles. Preparar durante un mes el viaje para luego quedarse en el aeropuerto es una de esas experiencias que sí, que marcan toda una vida... pero que no se la deseas ni a tu peor enemigo.