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Nuestro buen amigo Mariano Gacimartín, amante de su pueblo natal Cobos de
Segovia nos ha permitido editar su Ruta de los Claustros, como él mismo dice:
"Es una jornada tremendamente interesante"

Los alrededores de Interés de
Cobos
de Segovia coinciden
con la conocida "Ruta de los Claustros" de la provincia de
Segovia, la cual está ubicada entre los ríos Moros y Voltoya. La historia de
los pueblos que la componen se halla vinculada desde la Edad Media a la Abadía
de Párraces y al Monasterio de Santa María la Real de Nieva.
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El
nombre del pueblo puede proceder de MARWAN, nombre moro como muchos
lugares del entorno. Pertenece a la Comunidad de Villa y tierra de
Segovia y dentro de ella al Sexmo de la Trinidad.
Situado
al S.O. de la provincia de Segovia, linda al Norte con Sangarcía y
Marazoleja, al Sur con Monterrubio, al Este con Juarros de Río Moros y
al Oeste con Bercial. Con Cobos de Segovia limita al Noroeste.
Existe
abundancia de agua, reflejada en las fuentes y pozos distribuidos por
todo el termino; de ahí el viejo dicho popular: "Si vas a Marugán,
llévate pan, que agua no te faltará". En su término nace el
arroyo llamado Santa Cecilia , que porta su caudal al río Zorita
Su historia está
muy unida, al igual que la de Cobos, a la Abadía
de Párraces. La evolución de su población tiene sus primeros datos en
1626, fecha en que consta había 150 vecinos; en 1751, el Marqués de la
Ensenada nos dice que tiene 102 vecinos. En 1845, Pascual Madoz señala
que en Marugán viven 63 vecinos, 201 personas. En 1862, sólo quedaban
40 vecinos.
En
este año de 2002, su número de habitantes asciende a 369. A
elevar el censo ha contribuido la
urbanización que existe en el Pinar, dividida en más de 4.000 parcelas
y con más de 1.000 chales construidos. Las principales actividades a lo
largo de su historia han sido la agricultura y ganadería.
La principal
muestra de arte se encuentran en la iglesia dedicada a San Nicolás de
Bari, que ha sido restaurada hace relativamente pocos años. De traza
renacentista, edificio de planta basilical, con 3 naves y ábside, junto
al cual se adosa una pequeña sacristía, y centrada a los pies de la
nave principal se sitúa la espadaña. Destaca el retablo de la
cabecera, de estilo renacentista. Esta dividido en tres calles. La calle
central esta adornada con esculturas, Cristo crucificado con San Juan y
la Virgen a los lados. En el centro San Nicolás de Bari con báculo en
la mano izquierda y mitra, es de gran tamaño y de bulto redondo. Las
otras dos calles la componen 6 pinturas sobre lienzo, la luz es oscura
anticipándose al claro-oscuro. Entre las esculturas, cobra especial
interés la dedicada a la Virgen del Rosario (renacentista).
Su
patrón es San Nicolás de Bari, que se celebra el 6 de diciembre. La
Virgen del Rosario, antaño era la fiesta más
popular; tenía cofradía desde 1679 y se celebraba al final de la siega
como fiesta principal, hoy es una fiesta más. Esta última celebración
ha sido cambiada hace muy pocos años, tras un referéndum popular, al
primer domingo de agosto.
La patrona es
Nuestra Señora de la Salud, cuya celebración tiene lugar el día
de Pentecostés, a la que el pueblo tiene una gran devoción. Nadie
sabe a ciencia cierta cómo fue a parar el lienzo de la Virgen de la
Salud a la iglesia de Marugán, lo que sí está comprobado es que la
devoción por esta imagen se intensificó tras la Guerra Civil cuando
los vecinos del pueblo, en agradecimiento a Nuestra Señora por el fin
de la contienda y porque ningún hijo del pueblo cayó en el frente,
comenzaron a honrarla coincidiendo con la fecha de Pentecostés.
Leyendas
no faltan sobre la pintura de Nuestra Señora de la Salud, un óleo
sobre lienzo del siglo XVII y autor anónimo. Una de las más extendidas
cuenta que fue el regalo de un rey a un vasallo natural de Marugán,
agradecido por el comportamiento valiente del segoviano en una
importante batalla. “Te pongas en la posición que te pongas la Virgen
siempre te mira”, afirma la gente del pueblo.
En
la Hemeroteca de EL ADELANTADO de Segovia se puede ver una crónica de
1940 que relata una función religiosa de acción de gracias a la Virgen
de la Salud, “por la protección singular que los ha dispensado
durante la guerra pasada”. Fue erigido entonces un arco homenaje,
adornado con flores naturales, para los ex combatientes. Por la tarde se
jugaron reñidos partidos de pelota y hubo un animado baile de rueda,
según recoge la información del diario.
La
imagen de la Virgen sale en procesión, en unas bonitas andas de madera,
en varias ocasiones, por lo que se subastan los ‘vaznos’ o brazos
hasta seis veces. La Virgen de la Salud es la primera ‘enramada’ por
los mozos del pueblo, que luego hacen lo propio en las casas de las
mozas. Antes se hacía con ramas de olmo o álamo negro y, actualmente,
con las de chopo.
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Abadía
de Párraces
( a 2 Km.
de Cobos)
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Toda
la información sobre la Abadía de Párraces puedes encontrarla en la página
que la hemos dedicado en nuestra web.
"ABADÍA
DE PARRACES"
.
Actualmente
es un caserío particular, pertenece administrativamente al municipio de
Bercial, y el resto del Párraces actual, donde actualmente están
ubicadas las urbanizaciones, pertenece al Municipio de Marugán. En Párraces
destaca el claustro, los artesonados y la capilla. Es necesario un
permiso para poder visitar sus instalaciones.
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Es
el pueblo más cercano a Cobos, de características muy similares.
Cuenta en la actualidad con una reducida población, de alrededor de un
centenar de habitantes, que se incrementa de forma notable en el verano.
Su
historia y orígenes se vinculan a la, en otros tiempos poderosa, Abadía
de Párraces. Sus gentes son humildes y trabajadoras que tienen en su
carácter, como uno de sus valores más apreciados, el espíritu de
colaboración y unión entre sus habitantes. Una muestra de ello es el Museo
de Arte y Costumbres Populares que
existe en el pueblo, al que hemos dedicado una página
especial.
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Su
historia es muy similar al resto de los pueblos del entorno.
En atención
a "los torronchos" que han mostrado interés y apoyo a la
presente web, les hemos dedicado una
página especial a Etreros.
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No
existen noticias de que Sangarcía fuera una villa romana o un
poblamiento morisco, aunque hay que tener en cuenta su influencia en la
arquitectura popular del municipio.
Con la
invasión musulmana, la población cristiana emigró al norte, con lo
que la "Extremadura castellana" se convirtió en tierra de
nadie, perdiéndose la mayoría de sus núcleos de población. Tal vez
el origen de Sangarcía se encuentre en este momento de repoblación de
la "Extremadura castellana" durante el siglo XI. Julio González
ha señalado la gran abundancia de antroponímicos de los pueblos de los
sexmos de Santa Eulalia y la Trinidad, lo que probablemente revela la
personalidad del impulsor de la repoblación; en este sentido se ha
manifestado el origen de Sangarcía en el noble Garci Sancho. Otros
piensan que el nombre proviene de la devoción, de repobladores
burgaleses llegados a esta tierras, a Santo García (Abad Benedictino
burgalés).
Sangarcía
aparece por primera vez citado en un documento en 1168, donde el
Arzobispo de Toledo confirma la donación del Obispo de Segovia de la
aldea de Sangarcía al Monasterio de Santa María de Párraces,
monasterio que, recordemos, nació de la donación de la Familia Blasco
Galindo a los Canónigos de la Catedral de Segovia (Canónigos reglares
de San Agustín).
La aldea
de Sangarcía va a quedar fuertemente vinculada a la Abadía de Párraces
durante toda la Edad Media; no obstante, desde el punto de vista civil
pertenece a la tierra de Segovia, dentro del sexmo de la Trinidad.
Participará junto con el resto de las tierras de Segovia en todas las
vicisitudes políticas y económicas de dicha ciudad: el desarrollo de
su industria textil, la expansión territorial hacia el sur y la aparición
de nuevas tierras para el pastoreo.
Paulatinamente
fue perdiendo su originaria condición de aldea para convertirse,
mediado el siglo XVIII, en el pueblo más próspero de todo el entorno.
El fenómeno de la arriería fue factor clave y determinante para el
progreso económico, social y arquitectónico alcanzado por nuestro
pueblo en aquellos años. Convertidos en uno de los principales graneros
de Madrid, sus habitantes empezaron a ampliar y modificar las viejas
casas hasta darlas el impresionante aspecto que aún hoy conservan.
La
riqueza patrimonial del pueblo ha salido a la luz, hace unos años, de
la mano de un equipo de profesional cualificado en la obra
"Arquitectura Popular en Sangarcía". En ella, además de
describirse todos y cada uno de los componentes, catalogan cada casa.
Su
Iglesia, dedicada a San Bartolomé, constituye un ejemplo de la
arquitectura barroca de finales del siglo XVII. De planta de cruz
latina de una sola nave, la iglesia de Sangarcía fue construida entre
1690 y 1780, y está cubierta con bóvedas decoradas con yeserías y
una cúpula sobre pechinas en el crucero. Construida en ladrillo, en
torno a cajas de mampostería o adobe enfoscado, su aspecto exterior
resulta más bien pobre, según dichas fuentes, a pesar de sus enormes
dimensiones, lo que contrasta con la riqueza de su interior, donde
destaca el conjunto de retablos barrocos del XVIII. En lo que se refiere a su aspecto exterior, sobresalen las portadas,
construidas en piedra de granito, con una principal que presenta un
arco de medio punto decorado con un jarrón de azucenas en la clave y
frontón triangular rematado por bolas de tradición herreriana.
Así
mismo existe un "Molino de Chocolate" en el pueblo, del
que ya habla Mandoz en su diccionario de 1845-1850.
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Resaltamos
en esta población la Ermita de San Miguel de Párraces,
declarada Monumento Nacional en 1983, construida a fines del siglo XII o
principios del XIII, es un ejemplo de románico puro y con su fábrica
de sillería, es uno de los escasos ejemplos conservados de este arte en
esta comarca. Posee una espadaña, que data del año 1600, y un pórtico
con cuatro amplios arcos que se apoyan en parejas de columnas unidas y
labradas en un bloque único. Los capiteles presentan tallas rudamente
esbozadas. Lo
más notable es la arquería del pórtico meridional, actualmente
cegada, y la decoración geométrica de la cornisa.
La ermita
es una nave de ábside semicircular en el lado Este que presenta una
ventana central cegada, enmarcada con columnas rematadas en capiteles
vegetales. Dentro
de la ermita, además de interesantes pinturas al fresco, se conserva
una imagen del bajo-medieval del crucificado, llamado por aquí el
"Santo Cristo".
Junto a
esta ermita se celebra la "Romería de San Miguel", que
durante muchos años fue fiesta destacada en toda la zona. Durante
muchos años asistía
la gente con el "traje de fiesta" y se bailaba alrededor de un
olmo, actualmente desaparecido. Actualmente
se celebra el
día ocho de mayo, aunque se han trasladado en la práctica al segundo sábado
de este mes. El día transcurre entre la asistencia a misa, la procesión
y el baile amenizado con dulzaina y tamboril. Actualmente
en Villoslada existe un criadero de avestruces.
Nuestro
agradecimiento para José Carlos Sastre Jiménez, con raíces y
antepasados en Villoslada, quien nos ha facilitado la información aquí
indicada.
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Con
la romanización de estas tierras segovianas, aparecen varias
"villas" diseminadas por la zona de Santa María la Real de
Nieva. Normalmente son pequeñas explotaciones agrarias de época tardo
romana, que intentan aprovechar los recursos fluviales. De entre todas
las "villas" descubiertas la más importante es la de
Paradinas, descubierta a mediados del siglo XIX, que se encuentra bajo
el mismo pueblo y que probablemente dio origen al mismo.
Parece
tratarse de una villa de principios del siglo III d.C., con
modificaciones del siglo IV, época de apogeo de este tipo de
construcciones, que con la ocupación visigótica decaería hasta su
hundimiento definitivo con la ocupación islámica. De ella
se han conservado algunos mosaicos (otros se destruyeron a causa de una
nefasta actuación arqueológica en los años 60), entre los que
destacan uno, con una figura humana, representación del invierno, y
otro policromo con motivos geométricos. Paradinas
aún ofrece otros atractivos a sus visitantes: la iglesia, el palacio
y el hospital.
La
Iglesia de Nuestra Señora de la Asunción, declarada monumento histórico-artístico
de interés provincial en 1972, es un imponente edificio del siglo XVI
que combina características góticas y renacentistas. Observamos
primero su sobriedad exterior para entrar seguidamente en un espacio
amplio y diáfano, en el que, siguiendo con la vista la esbeltez de sus
columnas, nos vamos a encontrar con bella tracería gótica de las bóvedas
del crucero y de la Capilla Mayor . En dicha capilla admiraremos también
un bello retablo del siglo XVIII, que sirve de marco a unos curiosos
relicarios, a los que se tiene gran devoción en el pueblo. A los pies
del templo, bajo el coro, se encuentra expuesto el mosaico geométrico
antes mencionado.
El
Palacio, del siglo XV, es un notorio ejemplo de la arquitectura
civil renacentista. Destacan los restos de un precioso patio
renacentista, del que sólo se conserva un ala con bellas columnas de
granito. El
antiguo Hospital de Santa Ana, modesto edificio de ladrillo del
siglo XVII, hoy se encuentra en situación precaria y amenazando ruina.
En
Paradinas desde 1854 existe una devoción muy especial hacia las SANTAS
RELIQUIAS, relicarios traídos desde Roma por el monje cartujo,
Fray Esteban de las Monjas, natural de este pueblo. El 24 de octubre de
2004 se celebró su 150º Aniversario y en homenaje a este evento,
hemos dedicado una página especial, la cual puede verse pinchando aquí.
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Ante
el milagroso hallazgo de una imagen de la Virgen por el pastor Pedro
Amador en 1392, la reina Catalina de Láncaster manda levantar una
iglesia en el lugar de la aparición.
Las bulas
otorgadas en Avignon por Clemente Vll y Benedicto XlIl favorecieron el
avance de las obras que se prolongaron durante siete años, trasladándose
finalmente la imagen de la Soterraña al nuevo templo en 1399. En ese año
entregaba la reina el nuevo santuario a la Orden de Predicadores de Sto.
Domingo. A partir de 1400 se empieza a construir el monasterio, viéndose,
en 1414, la necesidad de ampliar el templo. La reina ordena edificar una
nueva cabecera, construyéndose el actual crucero, la Capilla Mayor, así
como la espectacular portada norte, el claustro, varias dependencias
monacales y un pequeño palacio. Las obras quedan finalmente concluidas
en 1432, gracias al esfuerzo personal y económico de los vecinos de la
Villa y de los pueblos cercanos.
En el s.
XVIII (1724) se realizaron ciertas reformas en las naves, Capilla Mayor
y fachada de los pies. Exclaustrado el monasterio por la Desamortización
de 1835, la Iglesia se convirtió en parroquia, y el monasterio
fue destinado a usos civiles. Un incendio en 1899 destruyó gran parte
de las dependencias monacales, y poco después, en 1900, el retablo de
la Capilla Mayor y la Virgen fueron también pasto de las llamas.
Del Monasterio de Santa María la Real de Nieva, son declarados
Monumento Nacional el Claustro y la Portada Norte el 19 de junio de
1920. Del conjunto
conventual dominico destaca la iglesia y el claustro.
Autor: Mariano Gacimartín de Mercado |

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