Una de cada trece personas en el mundo es zurda. No se trata de un defecto. Lo importante es que el niño/a fije la lateralidad que va a dominar sus movimientos. Y hay que ayudarles sutilmente...con mucha mano
izquierda.
En el mundo una de cada trece personas es zurda, y aunque el número ha crecido, aún sufren las dificultades de ser una minoría: Tijeras, teclados de ordenador, abrelatas, cámaras fotográficas, guitarras, sillas escolares, cuadernos y muchos otros utensilios son algunos de los objetos incómodos para ellos.
En ningún caso, ser zurdo/a debe considerarse un defecto o una manía que hay que corregir pero si es importante una adecuada lateralización para el aprendizaje de la lecto-escritura y la completa madurez del lenguaje.
La lateralidad es el predominio funcional de un lado del cuerpo humano sobre el otro, determinado por la supremacía que un hemisferio cerebral ejerce sobre el otro. No hay un hemisferio más importante que el otro. A ciencia cierta
no se termina de definir por qué una persona es diestra o zurda. En un principio, el ser una persona diestra o zurda depende de dos factores: la herencia y el adiestramiento (experiencia).
La teoría más aceptada sobre el origen de la zurdera (o zurdez) proviene de las investigaciones que indican que en el cerebro domina el hemisferio derecho, en vez del izquierdo. Al hemisferio cerebral derecho se le atribuyen las habilidades espaciales y visuales; por ejemplo, la facultad de imaginar figuras y formas, la creatividad, las emociones, la capacidad de síntesis y el talento artístico; mientras que al hemisferio cerebral izquierdo se le atribuyen el lenguaje, la escritura, el pensamiento analítico y la lógica.
Hacia los 4 años la mano dominante se utiliza con más frecuencia y hacia los 6/7 años puede desarrollarse un período de transición en el que el niño/a utiliza la mano no dominante o ambas manos. Así podemos distinguir
entre:
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Lateralidad homogénea diestra:
cuando en una persona, el ojo, la mano, el oído, el pie, etc predominantes están en el lado derecho.
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Lateralidad homogénea
zurda: cuando el ojo, la mano, el oído, el pie, etc predominante están en el lado izquierdo.
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Lateralidad cruzada:
cuando el predominio de una mano, del ojo, del oído, del pie, etc, no se ubican en el mismo lado del cuerpo. Un niño/a con lateralidad cruzada, cuando está leyendo, se suele saltar las líneas, lee sin entonación, necesita utilizar el apoyo del dedo para seguir el texto, etc. Si existe una lateralidad irregular o deficiente pueden presentarse alteraciones en la lectura, en la escritura, problemas con la orientación espacial, tartamudez, dislexia, etc.
Entre los 3 y 7 años, tanto en el preescolar como en la escuela inicial o primaria, se aborda éste tema a través de juegos para que el niño/a utilice y afirme esas habilidades. Es interesante que se realice un trabajo conjunto con el /la psicomotricista o profesor/a de educación física con el/la logopeda, para que el niño explore las cualidades de su cuerpo, lo sitúe en un espacio y se beneficie de las adquisiciones de su entorno.
Actividades para compartir
Desde casa las familias también deben colaborar, para ello les ofrecemos una serie de ideas y sugerencias lúdicas para iniciar el tema con los niños/as.
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Descubrir las posibilidades de movimiento que ofrece el cuerpo.
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Jugar con el tono muscular, a través de la relajación o tonificación del cuerpo.
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Juegos de presión manual sobre distintos tipos de objetos y diferentes texturas.
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El robot que responde a órdenes sencillas. Se le indica al niño/a aquellas acciones que debe hacer, por ejemplo: peinarse, cocinar, arreglar el coche, salir de paseo con el perro, trabajar en un andamio, llevar una maleta en dirección a la estación de autobuses, etc.
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Subir la escalera tomando impulso y registrando
con que pie comenzamos.
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Dibujar con una mano y luego probar con la otra mano y comentar que sucede, con qué mano el niño/a se siente más a gusto.
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Modelar con barro, arena, arcilla, etc, con una mano y luego hacer lo mismo con la otra.
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Hacer figuras en un arenero utilizando un palo, una rama, etc, luego cambiar de mano.
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La imaginación siempre debe estar presente en el juego. “Imaginamos que somos albañiles” y luego “reposteros”. El único elemento con el que contamos es el cuerpo, así que manos a la obra.
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Hacemos botar una pelota imaginaria, la lanzamos a la canasta, jugamos al tenis, etc. Observamos como lo hacemos (¿qué mano
utiliza?).
| LO QUE PADRES Y PROFESORES DEBEMOS HACER |
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Observar qué mano utiliza el niño para comer, escribir o jugar al balón.
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Si nota que su hijo tiene dificultades para escribir o leer, consulte con un especialista. El pequeño debe aprender a conservar la verticalidad al escribir y no torcer demasiado el papel. Esto puede afectar a la vista y a la
columna.
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También conviene
avisar a los profesores de que es zurdo/a o de que aún no ha fijado la
lateralidad.
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Los niños/as necesitan conocer ejemplos de personas importantes en las artes, las ciencias o los deportes que han sobresalido «a pesar» de ser
zurdos.
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Evitar poner en ridículo al niño/a
zurdo/a. Ni los padres ni él/ella deben acomplejarse por el hecho de que use la mano
izquierda.
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PROBLEMAS
El mito de mayor sensibilidad y capacidad de las personas que tienen más desarrollado el hemisferio derecho del cerebro (que controla la parte izquierda del cuerpo) sigue vigente, aunque no hay evidencias científicas que lo demuestren. Sin embargo, en la infancia,
los zurdos/as pueden toparse con más de un problema de adaptación si los adultos no están atentos.
Hace pocas décadas, los maestros daban con la palmeta en la mano zurda del niño, e incluso llegaban a atarle el brazo izquierdo a la espalda, para que el pequeño usara la mano «noble», la diestra. Esto, que hoy se considera una
aberración pedagógica, forma parte de nuestra cultura educativa reciente. Lo importante en este asunto es que el niño/a fije la lateralidad que va a dominar sus movimientos, bien sea la diestra o la siniestra.
En caso de que el niño/a necesite ayuda para fijar la lateralidad, los padres y profesores tendrán que hacerlo «muy sutilmente» y cerciorándose de que no están forzando su instinto natural y vigilar que consiga la destreza suficiente para que no tenga un retraso en el aprendizaje». No obstante,
no existe estudio científico que confirme que ser zurdo sea un problema en sí mismo, aunque la vida cotidiana es más complicada para estas personas que para los diestros. Nada está pensado para este 15 % de niños: ni los pupitres, ni los cubiertos, ni los instrumentos musicales.
Algunas tiendas especializadas ofrecen artículos diseñados para ellos: tijeras escolares, de costura, de manicura, relojes de giro invertido, barajas de cartas o material deportivo.
Las teorías sobre los diestros y los zurdos siguen aflorando. ¿Son realmente más inteligentes o más sensibles los individuos dominados por la siniestra? Un estudio apuntaba a que estos viven entre seis y ocho años menos, sin aportar razones de peso que lo demuestren. Lo único cierto es que diestros y zurdos tienen al menos las mismas habilidades para hacer cualquier
cosa.
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UN MUNDO ADECUADO
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Cuando un zurdo se tiene que adaptar siempre a los accesorios para diestros, pierde hasta un 30 % de su capacidad motriz.
En estos lugares es posible encontrar artículos para facilitarles las labores cotidianas:
www.zurdomania.com y
www.zurdomodo.com
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Revista
Niños de Hoy