Según datos de la OMS, más de mil millones de personas adultas
en todo el mundo tienen sobrepeso y, de ellas, al menos 300
millones son obesas. Además, cada vez se
asocia más la obesidad, con las principales enfermedades crónicas de
nuestro tiempo, como enfermedades cardiovasculares, hipertensión,
ciertos tipos de cáncer o diabetes, entre otras. Por este motivo,
la OMS ha calificado a la obesidad como “la epidemia del siglo
XXI”.
El Ministerio de Sanidad y Consumo para
prevenir la obesidad infantil y fomentar de la actividad física,
ha presentado la campaña, “Prevenir la obesidad infantil tiene
premio: estar sano”, que tiene como objetivo de concienciar a toda la
población, principalmente a los padres y educadores, de las
ventajas que tiene seguir hábitos saludables de alimentación y de práctica de
ejercicio físico desde la infancia.
Pero ¿qué es la obesidad y por qué se produce?
La obesidad se define como el exceso de grasa corporal. Tanto en el niño
como en el adulto, la obesidad es el resultado de una dieta con excesivo contenido calórico,
muy superior a las necesidades del organismo.
Solamente el 5% de la obesidad infantil es debida a factores
genéticos. El
resto corresponde a la denominada obesidad nutricional, es decir a la producida
por un exceso de calorías, una escasa actividad física y a la predisposición
genética para conservar y almacenar la energía. Lo que parece claro es que los
factores que más influyen es la educación familiar en cuanto a los hábitos
alimenticios, deportivos, ...
Aún teniendo en cuenta la anterior afirmación
diremos que tendrán una especial predisposición para la obesidad:
-
Los hijos de padres obesos
-
Los niños de madres diabéticas
-
Los hijos de padres mayores
-
Los niños con un peso alto al nacer
-
Y los que no puedan practicar actividad física por cualquier otra causa
Las razones fundamentales de la obesidad se deben a los profundos cambios en
nuestro estilo de vida. Pero fundamentalmente las causas son dos:
un deterioro de nuestros hábitos dietéticos y un estilo de vida
sedentario.
Estas dos causas se han manifestado de una forma evidente en
nuestro país en los últimos años. Por ejemplo, la dieta de
nuestros niños y jóvenes se ha ido alejando progresivamente de
la llamada “dieta mediterránea” porque ha aumentado el
consumo excesivo de productos cárnicos, lácteos, bollería y
bebidas carbonatadas al tiempo que ha disminuido la ingesta de
pescado, frutas, verduras y cereales. Además, es preocupante que
el 8% de los niños españoles acuden al colegio sin haber
desayunado, cuando se ha demostrado que la prevalencia de obesidad
es superior en aquellas personas que toman un desayuno escaso o lo
omiten.
¿En que afecta la obesidad a nuestros niños?
El exceso de peso genera en el niño distintos problemas, constituyen una
sobrecarga sobre su sistema locomotor (tobillos, rodillas,...) lo que le genera
problemas ortopédicos, también puede producir problemas respiratorios.
Pero el peor de los problemas es a nivel psicológico y la adaptación
social.
Se ha comprobado que la mayoría de estos niños presentan una baja imagen
de ellos mismos, demostrando sentimientos de inferioridad y rechazo. Como
consecuencia de este rechazo ellos tienden a adoptar actitudes antisociales, es
decir a aislarse de los demás, a la depresión, a la inactividad y con frecuencia
a la ansiedad lo que les induce a seguir comiendo, y entrar de este modo en un
circulo vicioso del que el niño por si mismo no es capaz de salir.
Siempre mejor prevenir que curar
Como siempre en educación diremos eso de "mejor prevenir que curar",
los tratamientos para combatir la obesidad son complicados, por lo que nuestros
esfuerzos deben dirigirse hacia la prevención. Sobre todo en los casos de alto
riesgo, la mejor prevención será la vigilancia de los hábitos del niños así
como del cambio de peso.
Como pautas generales para prevenir la obesidad desde el principio diremos:
-
Control de peso en el tercer trimestre de embarazo.
-
Vigilancia para que no se produzca un exceso de peso en los primeros meses
de vida.
-
Educación nutricional: Si nuestro niño tiene una tendencia clara a
engordar deberemos aprender a darle de comer. Es decir tendremos que
informarnos de la composición de los alimentos para poder elaborar menús
equilibrados que se ajusten a sus necesidades calóricas.
-
A partir de los tres o cuatro años, ayudarle a cambiar las horas frente
al televisor por actividades deportivas.
-
Enseñar al niño a comer, no son buenas las chuches, ni los refrescos, ni
comer entre horas.
-
Vigilar periódicamente con su pediatra, si su aumento de peso es
normal.
-
Implicación familiar, todos los miembros de la familia deben colaborar e
implicarse para ayudar al niño a mantener unas pautas sanas de
alimentación.
La obesidad siempre debe ser diagnosticada por un médico especialista. Nunca
debemos dar al niño dietas milagrosas, ni pastillas, ni formulas magistrales,
si no han sido recetadas por un especialista. Las dietas muy bajas en calorías
y desequilibradas que utilizan los adultos pueden afectar al crecimiento normal
del niño, por lo que en caso de necesitar un tratamiento más severo siempre
tendrá que ser un profesional el que de las pautas de alimentación del niño.
Tratamiento
El tratamiento para la obesidad pasa por una reducción de las calorías
ingeridas en la dieta diaria, motivación y ejercicio físico. Por supuesto
todo esto tiene que estar apoyado por una educación nutricional correcta de
toda la familia.
Como lo más importante es que el niño acepte la dieta para que la siga, la reducción
calórica deberá implica los menores cambios posibles. Algunas
recomendaciones para cumplir con estos objetivos son:
- Eliminar la grasa contenida eliminando la piel del pollo y del pescado
blanco y en la carne recortar la grasa visible.
- Evitar las comidas fuera de hora.
- Utilizar leche desnatada.
- Suprimir el consumo de dulces y refrescos.
- Incrementar el consumo de fibra para aumentar la sensación de saciedad
(pan, pasta integral,...)
Simplemente con seguir estas sencillas se puede conseguir un equilibrio de
peso. Para que estas funcionen es vital que el niño las siga sin saltárselas.
En un planteamiento como este debe implicarse la familia entera, ya que
es imposible obtener resultados a largo plazo si uno de los padres es obeso y no
está motivado para la perdida de peso.
No hay que dejar nada a la improvisación es preferible establecer unos
menús, estudiados y planificados.
Por último es vital el ejercicio físico, ya que incrementa el gasto
energético, pero el ejercicio no debe ser un castigo deberemos elegir con el
niño que ejercicio le apetece hacer.
Pautas saludables de alimentación
Cinco tomas: Realizar cinco pequeñas comidas al día siguiendo el
refrán, "Desayunar como un rey comer como un hombre y cenar como un
mendigo". Es decir empezar l día con un buen desayuno, leche,
cereales, fruta,...
Equilibrio: Una buena alimentación, ejercicio físico y un modo de vida saludable
previenen enfermedades y aseguran la calidad de vida.
Educación: Enseñar al niño a comer es vital para
evitar problemas más severos. No sirve de nada que nadie en la familia tome
patatas fritas, si el niño a escondidas se infla a chuches. Es vital que él se
implique y entienda como debe comer.
Ejemplo: Los adultos debemos dar buen ejemplo con hábitos alimentarios saludables a
los niños y adolescentes
Pautas saludables: Es nuestra responsabilidad establecer los hábitos
de vida saludables sobre nutrición, fomentando a la vez la práctica
deportiva y limitando las actividades ligadas al ocio sedentario, como un
exceso de horas ante el televisor, el ordenador o los vídeojuegos.
Comer de todo es comer sano: Los alimentos no son "buenos" o "malos", lo que
importa es el equilibrio y la proporción.
Más líquidos: En general, los jóvenes toman menos cantidad de líquido de lo
aconsejado. Se debe aumentar el consumo de agua, zumos o bebidas hasta un
mínimo de 2-2'5 litros al día.
Equilibrio para el bienestar
En resumen: una alimentación variada y equilibrada, junto con un aumento
de la actividad física, tienen una repercusión positiva en la salud y
bienestar.
Control periódico: Controlar peso y talla periódicamente
para descubrir precozmente la obesidad.
Documentación:
ALIMENTACIÓN INFANTIL, M. HERNÁNDEZ RODRÍGUEZ. Guía de Nutrición
Saludable y
Prevención
de los Trastornos
Alimentarios (Ministerios
del Interior, de Educación y Cultura y de Sanidad y Consumo. La
Gestión de este convenio corresponde al Plan Nacional sobre Drogas (Ministerio
del Interior), al Centro de Investigación y Documentación Educativa
(Ministerio de Educación y Cultura)
y a la Subdirección de Epidemiología, Promoción
y Educación para la Salud de la Dirección General de Salud Pública
y Consumo (Ministerio de Sanidad y
Consumo).