Web SomosPadres.com    
   
CANALES
Educación
Juegos y Cuentos
Especiales y Entrevistas
Salud
Alergias: Medidas de polen
Decoración
La cocina
Viajar con niños
Galería
Embarazo
Fertilidad
Adopción
El rincón del Bebé
Gemelos, Trillizos, ...
Horóscopo
Test de Autoayuda
Comparativa de precios
Canguros, niñeras
EN OTRAS SECCIONES ...

Psicólogo
Psicólogo

Trastorno por Déficit de Atención
¿HIPERACTIVO O MOVIDITO?
Niños con problemas de aprendizaje. Quiénes son y cómo ayudarles.
Timidez: ayudar a ese niño colorado y callado.
Nuestra Psicóloga Responde
LOGIN
Usuario
Clave de acceso

Date de alta
SERVICIOS

El Tiempo
Farmacias de guardia
Titulares Prensa
Callejero
Denuncia la pornografía infantil
EFEMÉRIDES
Tal día como hoy...
En 1643. Luis XIV es aclamado rey de Francia a los 4 años de edad
AGENDA
Títeres (Barcelona)
Diario de una pulga: el concierto familiar más divertido
Al ritmo de la Naturaleza
Mayo 2008
  1
2
3
4
5
6
7
8
9
10
11
12
13
14
15
16
17
18
19
20
21
22
23
24
25
26
27
28
29
30
31
FORO LIBRE
Buscar en el Foro
 
Índice
Últimos mensajes
¿Hay actividades infantiles en Barcelona fuera de los tentáculos de la Generalitat? - 2008-05-05 23:13¿Hay actividades infantiles en Barcelona fuera de los tentáculos de la Generalitat?
niña quiere ser niño - 2008-05-04 07:56niña quiere ser niño
VALORIZACION COLEGIOS SANT MARTI (BARCELONA) - 2008-05-02 15:46VALORIZACION COLEGIOS SANT MARTI (BARCELONA)
¿Alguien sabe lo que pueden costar colegios concertados o privados en BCN? - 2008-05-01 04:01¿Alguien sabe lo que pueden costar colegios concertados o privados en BCN?
libros de teatro para niños y jóvenes - 2008-04-29 21:48libros de teatro para niños y jóvenes
COMUNIDAD
Inscríbete
Foro
Usuario
Respuestas de profesionales
Cartas de los lectores
Día a día

Quiérete Mucho, para Quererles Mejor


Alguien que necesita Mimos: nuestra Autoestima

El retrato es más o menos así: por un lado está el niño, inseguro, tímido y retraído. Por el otro la madre, o el padre, sentados a su lado, sin decir ni mu. Lo ven un rato, de reojo, desde la distancia, y se dan cuanta. Se dan cuenta de que el niño no está bien, así que, claro, empiezan a preocuparse, a angustiarse. 

Entonces el hijo vuelve a mirar a sus progenitores, que en muy poco tiempo parecen haberse instalado en la frente un letrero luminoso y grande que dice: ¡estoy preocupado!

“Si ellos que son los que saben, los que deben guiarme en la vida, andan así, más vale que empiece a preocuparme” piensa su hijo en silencio. 

Es una exageración, pero detrás de ella hay una realidad: Somos Padres, o lo que es lo mismo, somos el espejo donde se ven reflejados nuestros hijos, y conviene, por encima de todas las cosas, que ese espejo esté limpio, claro, dando una imagen de seguridad y alegría. Irradiando confianza.

Y para eso debemos tener claros unos ciertos mecanismos de autodefensa, de supervivencia, que nos eviten sortear las tormentas de tristeza que se nos van a ir cruzando. Siempre. Es ley de vida.

La importancia de llamarse Autoestima

Por ellos y por nosotros es altamente conviene que tengamos la autoestima por las nubes. Claro que para eso también hace falta tenerlo a prueba de bombas. El mismo momento del parto, de coger a nuestro bebé y volver a casa, puede ser el inicio de una angustia que nos lleve a la temida depresión post-parto. Es como si la naturaleza nos advirtiera diciéndonos: no te engañes, ser feliz ahora te va a costar trabajo. 

La autoestima hay que ganársela. A veces, pendientes de preocupaciones, horarios y trabajos, tan dispuestos como estamos al sacrificio, se nos pasa por alto esta otra obligación que es la de ser felices, la de sentirnos bien y seguros con nosotros mismos.

Hay quien no le da importancia a este tipo de cosas, que creen que, bueno, como al fin y al cabo, las llevas por dentro, déjalas ahí que ya se irán. Y eso es algo que al final puede acabar pagando toda la familia. Porque, ¡qué caray! Si preocuparnos por ser felices no es importante, entonces, ¿qué lo es?.

¿Suele tu cabeza centrarse más en lo que te falta y en los problemas que tienes que en la suerte y dicha que te rodea? ¿Cómo está tu vida? ¿Medio vacía o medio llena? Hay que andarse con mucho ojo, porque podemos meternos un poco en eso que los psicólogos llaman ahora un túnel, y a lo que el refranero hace tiempo que se refirió con aquello de llevar los orejeras, como los burros, que al final solo pueden ver lo que tienen delante.

Y lo peor de meterse en estas espirales, en este estado de ánimo, es que uno va llegando a él poco a poco, aceptando cada día algo que, por fuera nos decimos que da igual, que podemos por ello; pero por dentro se va acumulando porque no le estamos dando las convenientes vías de escape.

A grandes males…

El poco tiempo, el mucho trabajo y el cansancio podrían ser en la mayoría de los casos los jinetes del Apocalipsis en cuestión de autoestima. Actúan como termitas, poquito a poco, erosionando nuestro buen humor. ¿Te has fijado que cuando volvemos de vacaciones como que tenemos más aguante, y le damos menos importancia a las cosas fastidiosas? Es porque nos alejamos muchísimo de estos jinetes.

Cuídate de ellos, porque si no, si te vas cargando, al final no podrás trasmitirles a tus hijos  eso que llaman buenas vibraciones: un sentido optimista y confiado de ver la vida. Para trasmitirles eso, tenemos que creérnoslo primero.

Es como cuando hablamos de los niños tímidos: para hacerlos sociables, primero tienen que ver en nosotros el ejemplo. No puede ser que le pidamos que se abra a los demás si luego nosotros vamos por la vida cerrados como ostras.

…Grandes remedios

“La primera vez que me subí a un avión tuve una sensación increíble: llevaba semanas muy angustiado por una serie de problemas, y, ahí estaba, a punto de viajar al extranjero, viendo por la ventanilla. Al principio sentí cosquillas en la barriga, como todos. Pero lo que más me maravilló fue ver cómo mi ciudad se iba haciendo cada vez más y más pequeña, hasta acabar en un puntito rodeado de unos granos que hasta ese momento yo había visto como gigantescas montañas.

Es extraño ver eso, ver cómo lo que hasta entonces era todo tu mundo, de repente se queda en nada, en un grano. Me había estado encerrando demasiado tiempo en una serie de cosas pequeñas. Volví un momento la mirada sobre esos problemas que tanto me habían pesado. Ahora que estaba ahí arriba, si mi casa y mi ciudad eran un puntito, ¿cómo iban a ser mis problemas? Menos que nada”.

Así comienza una novela de muy reciente publicación. “Menos que nada”, a eso quedan reducidos los problemas y las angustias si sabemos verlos desde suficiente altura. Esto no significa que cada vez que haya un problema debemos ir corriendo al aeropuerto, en plan terapia. Se trata de tener perspectiva, de buscarnos experiencias positivas, tan sumamente buenas que los problemas se queden en “menos que nada”.

Si perder la autoestima fuera una enfermedad legalizada como es debido, las recetas del doctor para combatir este mal incluirían algunas cosas como esta:

  • Ten espacio para ti, y para tu pareja. Una casa, como una vida, está ordenada cuando cada cosa tiene su sitio. Tiene que haber un lugar para guardar la basura, otro para hablar y jugar con nuestros hijos, y otro para dejar las zapatillas. De igual modo, nuestra semana debe tener su tiempo para estar con los chicos, con nuestra pareja, y con algunos, quizás no muchos, pero si algunos buenos amigos. Las paredes de la casa no deben ser la frontera de nuestro mundo social, porque si no acabaremos asfixiándonos y asfixiando.

  • El ocio bien entendido empieza por uno mismo. Dicen los que saben que el mejor descanso no está en quedarnos tirados en el sofá, si no en hacer cosas que nos gusten. Pues bien, ¿a quién no le gusta divertirse con los enanos? A cada edad, a cada personalidad, hay un sinfín de actividades que nos pueden gustar a ellos y a nosotros por igual. Desde un partido, hasta un juego de mesa, desde una tarde en el cine, hasta montarnos nuestra propia obra de teatro. No te prives de estos momentos.

  • No hay que escatimar en premios, en detalles. Y para esto, hay dos caminos: el de pagar un detalle (un regalo), o el de darle vueltecitas a la cabeza para inventarnos una sorpresa. ¡Hay que esforzarse por aplicar un poco de creatividad a nuestra vida! Es curiosa la de veces que podemos ver películas cuyos protagonistas saben sorprender a los que le rodean, y nos dejan “enamorados”, y las pocas veces que tratamos nosotros de encarnar ese lado de nuestra personalidad. Piensa en un detalle para cada uno de los que te rodean, cuanto más tonto y más alejado de lo habitual, mejor.

  • OjO con esto: hay que saber decir no. Hay que saber no coger todo lo que pasa en nuestra casa y cargárselo a la espalda. NO a cumplir todos sus caprichos. NO a martirizarnos por todo o que le pueda ocurrir. Tenemos mucha energía, y mucha responsabilidad, pero NO PODEMOS CONTROLARLO TODO. El proceso de crecer es el proceso de ir asumiendo cada vez más responsabilidades, asumiendo errores y aprendiendo de ellos. Cuando coges a un pájaro con la mano, si lo aguantas un rato, quizás le des el calor que necesita, pero si lo apretas demasiado, acabas asfixiándolo. Hay que saber soltar la mano, darles libertad a esos pajaritos que son nuestros hijos. Y relajarnos. Le van a pasar cosas malas, va a equivocarse… pero tratar de evitarle eso es tratar de evitarle la vida. Respira, confía, y, como dicen los empresarios: delega. Déjale hacer.

  • Un consejo, ya a nivel personal: no te acuestes todas las noches siguiendo el mismo ritual. Sal a cenar un día, lee otro, mira la tele el siguiente. La rutina y el orden son necesarias y nos ayudan a organizar un buen número de tareas, pero como acaben llenándolo todo en nuestro día, al final se nos puede ir creando una sensación de vacío por ahí dentro. Y es que el cuerpo quiere guerra: quiere que le des sorpresas, y si no las tiene, se marchita un poco para avisarte.

  • El orden y este tipo de cosas tienen su importancia. La decoración también. Tienen el valor de las cosas bien echas y de las cosas compartidas. Todo debe estar dispuesto de tal forma que a todos nos resulte cómodo. Pero para eso, todos deben participar, tanto en lo de recoger, como en lo de elegir las cosas.

Sobre lo primero, sobre lo de recoger, la limpieza y demás… hay que empezar a quitarse un viejo tabú que decía que la limpieza de nuestra casa demostraba a los demás cómo somos. Es mucho más importante pasar un rato jugando con los niños o hablando, que dedicar ese tiempo a quitar las últimas motas de polvo de la casa.

Coge un trozo de papel y crea tu propia lista de cosas que sientas que te faltan. Piensa bastante en ellas, trázate algún plan, prioriza y después de todo ello, guárdala o quémala. ¡Tranquilo! Es saludable recordarse las cosas de vez en cuando, pero más saludable aún es saber escucharse uno a sí mismo, y para ello, lo mejor es la práctica. Dedicarse uno tiempo para pensar en lo que es la vida, qué pasaría si mañana, como le ocurre a millones de personas, nos aconteciese una desgracia. Pensar, por ejemplo, en el futuro, en cómo nos gustaría que fueran nuestros hijos, y nosotros mismos el día de mañana. Pensar así, al fin y al cabo, es como coger el avión ese del que habábamos.

Una de los ejercicios más habituales que los psicólogos recomiendan para aumentar la autoestima, es crear una lista con nuestras cualidades. Cada noche deberemos incrementar esta lista en tres más. No es necesario que sean únicamente cualidades, pueden ser también hechos o cosas buenas, bonitas o simplemente que nos hallan gustado del día. Este ejercicio hay que realizarlo como mínimo durante un mes. Aunque te parezca increíble tiene resultados muy positivos. 

SEÑALES DE ALERTA

Uno no suele darse cuenta de que va perdiendo la sonrisa, porque eso lo vas dejando poco a poco. Por eso conviene darse de vez en cuando un paréntesis y auscultarse un poco por ahí dentro. ¿Cómo estoy de ánimo? ¿Cómo vengo estando?

A veces estamos ya tan metidos en una ruleta de cosas que ya no basta con preguntarse así, en plan “ser o no ser”. A veces, lo que hay que hacer, es justamente fijarnos en el reflejo de nosotros que vamos dejando allá por donde pasamos.

¿Te irritas con facilidad? Tu hijo te hace alguna jugarreta y notas que, en vez de manejarle tu a él con educación y sentido, explotas. Llegas a casa y en lugar de sentirte como el náufrago que llega a la isla te notas cómo el que se ha perdido en medio de un desierto. Cada vez te hace menos gracia pasar tiempo con la familia. No sueles repasar la jornada, pero si lo hicieras, serían más los pesares que las alegrías que sentiste.

Si algo de todo esto te está pasando… ¡MUCHO CUIDADO!

Puede que estés metiéndote sin darte cuenta en una zona de bajas tristezas.

¡Búscate estrategias para salir de ello! ¡Coge un avión, lee este artículo!

Haz lo que quieras, pero cuídate, porque si hay algo que los que te rodean no pueden perder, es a ti, a la versión más enérgica y feliz de ti. Tu alegría es como un sol para tus pequeños. Porque, no se si sabes, la autoestima y el optimismo también se contagian. No les prives de ello.

                                                                                     Ramón Muñiz.

 

 

Más información

Google

Web SomosPadres.com


Versión Imprimible  Versión Imprimible    Enviar a un Amigo  Enviar a un Amigo

Por favor tómate un segundo y vota por este artículo
  Malo   Regular   Bueno   Muy Bueno   Excelente
Comentarios de los lectores
Si quieres añadir algún comentario al artículo, por favor regístrate

Convertirnos en su Página de Inicio