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Cómo recuperar la chispa de una relación: Métodos para volver a seducirnos


La responsabilidad de criar a unos niños, puede volvernos rutinarios, previsibles, y pelín agobiados, cosas todas ellas por las que la pareja se resiente. Pero manteniendo algunas pautas es posible ser buenos padres sin perder la chispa en nuestra relación.

Las cosas no deberían ser así. Cuando uno se preocupa por los demás, se da por completo al cuidado de un churumbel, todo deberían ser premios y elogios. Eso sería lo justo, lo que nos gustaría, pero no siempre ocurre así.

Para bien o para mal, en esta vida hay que guardar un poquito de dedicación y cuidado para nosotros. Hay padres que lo dan todo por sus hijos durante 27 horas al día. Luego cuando el ingrato de nuestro retoño crece, va y comete la insolencia de independizarse. Coge, cierra la puerta de casa, y nosotros nos miramos a la cara por primera vez en veinte años,  y de repente las paredes se nos caen encima: 

¿Y ahora, qué hacemos?

Hay que cuidar a nuestros hijos. Eso va por encima de todo. Pero también conviene cuidar de nuestras cosas, de nuestra relación como pareja. No es egoísmo: es necesario. También para él. No debemos pensar que el mantener nuestra relación, que el dedicarnos tiempo, es robárselo a él. El querernos también es un bien para nuestro hijo, porque:

  • Tendrá en casa un buen modelo de cómo se relacionan las parejas (algo fundamental para cuando él trate de formar la suya)
  • Se formará un clima de cariño y comprensión en el que queda delimitado que nuestro hijo y nosotros como pareja tenemos vidas comunes, pero también independientes. Eso facilitará mucho el que él vaya asumiendo que su vida es autónoma. Eso por no hablar que solo así, teniendo nosotros una interesante vida en la que él no es el centro del universo, solo así nos vacunamos para no caer en esa horrible enfermedad de los padres que luego se agarran a los pies de sus hijos implorándole para que "no nos abandones".

NUESTRO UNIVERSO REDUCIDO AL TAMAÑO DE UN BEBÉ

Como bien señaló un escritor llamado Brière, el niño durante una etapa coge y todo lo que le pongas cerca va y se lo lleva a la boca. Lo mismo hará con nuestra relación si no la guardamos en un espacio aparte, protegido. Está nuestra vida como padres, y está nuestra vida como pareja, y para que haya equilibrio tenemos que guardar a cada cosa su sitio.

El problemilla es que cuando el bebé aterriza en casa, pues todo aquello de salir y regalarnos cosas lo olvidamos un poco porque ahora tenemos una GRAN misión en la vida: cuidarle. Sorprender, seducir y alegrar es como un músculo que conviene tener entrenado: no vale con sorprender un día con una cenita, hay que trabajárselo un poco todos los días.

Nuestra capacidad para seducir a nuestra pareja está ahí: nosotros un día tocamos todas las teclas que hacían falta para que cayese enamorado con nosotros. Conocemos los caminos, los puentes entre los dos. Solo hay que volverlos a recorrer.

¿VOLVER A ENAMORARNOS?

"El amor o es loco o no existe" dice Milan Kundera. No sabemos qué porcentaje de razón llevará, pero sí sabemos que lo nuestro o lo cuidamos o sí que nos volveremos locos. La pareja es como una planta, hay que ir regándole de detallitos, de escuchas, de hablar, de confidencias, de intimidad, de cariños. Cada persona cocinará un plato distinto con estos ingredientes. Nosotros os damos a continuación algunas pistas para que luego cada uno "se haga su plato":

1. EQUILIBRIO entre nuestra vida de padres y nuestra vida de pareja. Ni la una ni la otra deben llevarse todo nuestro tiempo. Hay que tener tiempo para hablar y jugar con nuestro hijo, pues solo así podremos saber qué le preocupa en ese momento; pero también hay que hacer lo mismo con nuestra pareja, pues si no tampoco sabremos lo que ronda por su cabeza en esos días.

2. EMPATÍA, PERO NO TELEPATÍA. Que nuestra pareja nos comprenda muy bien, es una cosa maravillosa, pero que vaya a adivinar nuestros pensamientos todo el tiempo, ya ronda la ciencia ficción. Si nos sentimos a disgusto, si hay algo que nos preocupa, por pequeño que sea, hay que buscar el momento para contárselo a nuestra pareja.

No podemos callarnos y callarnos esperando a que él (o ella) adivine lo que ocurre. No es justo. Y menos aún luego echarle el chaparrón por no haber sabido leernos la mente en todo ese tiempo. Hay que poner las cosas un poco más fáciles. Sacar siempre lo que lleves dentro ayudará a tu pareja a conocerte mejor (pero sacarlo en su medida y momento: si es una pequeña preocupación no vayamos a darle los gritos de una tragedia).

3. NI EXHIBICIONISMO, NI OCULTACIÓN. ¿Deben nuestros niños vernos besar? La pregunta se la formulan muchos padres. La respuesta varía según los gustos y valores de cada uno. Nosotros pensamos que está bien darle en casa un buen ejemplo de lo que debe ser quererse sin llegar a molesta a los demás. Creemos que es bueno que las cosas se vivan con naturalidad. Si nos queremos, ¿por qué no nos vamos a dar un beso, una caricia, un abrazo? ¿Por qué deberíamos escondernos?.

4. LOS NIÑOS NECESITAN ORDEN CON LOS HORARIOS, LOS PADRES TAMBIÉN. En esta fase, en la que en cada minuto están viviendo una cosa única, les conviene muy mucho tener una serie de cosas continuas en su entorno. Eso les da seguridad y les ayuda a orientar su atención. Si un niño se acuesta todos los días a las nueve de la noche, pues sabe que sobre eso no hay más vuelta. No solo podrá descansar para aprovechar mejor el día, es que además os permitirá a vosotros una rutina muy beneficiosa: tener todos los días un ratito para vosotros.

5. MI HABITACIÓN ES MI FORTALEZA. Este punto es opinable. Ya sabéis, esto es un listado de ingredientes, cada uno en su casa los cocinará a su gusto. Habrá padres que quieran compartir el lecho con sus niños, lo que tiene sus ventajas (pelearse por las mañanas a cojinazos, compartir esos momentos del recién levantado, tan... ¿dulces?).

Pero el caso es que ya tenemos mucha casa compartida con los niños, así que si cedemos esta parcela también, nos quedamos sin ningún rincón de intimidad. Durante generaciones la habitación de los padres ha sido un santuario prohibido a los niños, y no está nada claro que eso les haya perjudicado.

6. ¡SORPRESA! Unas flores, unos bombones, un vestido, una tacita para desayunar. El mundo está lleno de regalos y sorpresas con las que agradar a nuestra pareja. Solo hay que estar un poco atentos a qué cosas, de este mundo lleno de cosas, le van llamando la atención. Quizás un día al pasar por una tienda, algo le llamó la atención. Pues ¡zas! Ahí tenemos una oportunidad. 
Salir a cenar fuera, al cine, a pasear... son alimento indispensable para que nos crezca sana la relación. Reservar una noche a la semana para vosotros. Es imprescindible. La pareja no puede sostener todas las responsabilidades y cargas sin darse una alegría que le ayude a seguir.

7. FUERA “CONECTORES”. ¡Que nadie piense en recuperar la chispa a base de quedarse viendo la tele! Móviles, televisores, radios e internet, son aparatos todos que nos permiten conectarnos a los demás, salir de nuestra soledad. Tienen su sitio. Pero también lo tiene el silencio y la soledad. Sin ellos no podremos hacernos ese hueco en el que disfrutar. Así que, regla de oro: cada hora que vemos la tele es una hora que hemos perdido para charlar.
Y como amarse es aislarse un poco de todo lo demás, hay que...

8. SABER DISFRUTAR DEL MOMENTO: Cuando estemos solos, que no entre el mundo. Si algo nos preocupa, si algo nos angustia, hablemos para solucionarlo, para tratarlo, para minimizarlo y que así solo queden nuestros sentimientos.
Hablar en la pareja. Ese es el hormigón sobre el que se construye la relación. La clave para que todo salga bien es hablarse siempre desde el cariño: somos aliados en esta aventura tan grande que es la vida. Un día decidimos unir nuestros caminos, porque esa, nuestra pareja, era la mejor persona del mundo para ello. Esa persona sigue estando ahí. Y es una suerte inmensa tenerla, haber llegado hasta aquí juntos.

Tenemos muchos motivos para sentirnos agraciados, muchos motivos buenos para llenarnos de ellos y no pensar tanto en otras cosas. Hay saber educar la atención y no quedarnos solo con lo negativo del mundo. 

9. PARA TENER ALGO QUE CONTAR HAY QUE TENER UNA VIDA QUE CONTAR. Por mucho que nos esforcemos, no podemos estar bien con los demás si antes no estamos bien nosotros, si no nos sentimos a gusto. Los niños necesitan atención, la pareja necesita atención, la familia y el trabajo necesitan atención, pero nosotros mismos también necesitamos un espacio propio,. ¡No hay nada más seductor que una persona que tiene muchas cosas que contar, experiencias que desconoces, con las que entretenerte, con las que fascinarte! Y para eso, hay que tener un poco de vida propia; de estar con amigos, de hacer cosas que nos gusten...

10. POSITIVISMO. En un momento determinado hay que aprender a sacar el lado positivo y la buena fé de debajo de las piedras. Todos somos humanos, todos nos podemos equivocar pero si nos recreamos en las cosas que hace mal el otro acabamos destruyendo, cuando lo que hay que hacer es construir, hacia delante siempre hacia delante, sacado y observando lo mejor que tiene nuestra pareja.

En un mundo de 6.000 millones de personas, el que acabásemos juntos es casi un milagro. Por eso, merece mucho la pena agarrarnos y hacer un esfuercillo para, con estos ingredientes, cocinarnos un poco de chispa y pasión con las que alimentar de nuevo nuestra relación.

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