DATOS
PARA UN DEBATE: Padres
y expertos responden. Y tu, ¿qué opinas?
¿Una
torta a tiempo evita males mayores?
Poco
a poco, sin hacer mucho ruido, los azotes, coscorrones y demás castigos con los
que nuestros padres nos educaron han ido desapareciendo. Aunque aún hoy un
47% de los padres creen que “es imprescindible algunas veces” utilizar
estos sistemas, si le hubiéramos hecho esta pregunta a nuestros padres hubiéramos
cosechado un porcentaje bastante apabullante.
A la
vez que los padres dejamos las tortas en el baúl de los recuerdos, parece que
los niños nos salen más irrespetuosos, menos disciplinados, consentidos. Los
profesores no hacen más que hablar de ello. En una película que trataba esta
cuestión, un maestro se lamentaba porque "hace 20 años, yo tenía una
clase de 30 alumnos, y los podía llevar bien, hoy tengo una de 20 niños, y me
resultan insufribles... antes los niños venían de casa educados, y aquí
aprendían, ahora tienes que enseñarles el respeto a toda la clase porque no se
lo traen de casa".
¿FALTA
RESPETO PORQUE FALTAN AZOTES?
Para
muchos, la respuesta es sí. Eso es lo que piensa, por ejemplo, el arzobispo de
Canterbury, George Carey, máxima autoridad de la iglesia Anglicana y padre de
cuatro hijos, dijo en una entrevista que: "Se dice a un niño 'no hagas
eso' y luego se le da una ligera bofetada. No hay
nada malo en ello, siempre que se haga con amor y firme disciplina". En
su opinión, contribuye a "imbuirles los fundamentos morales de la
vida".
Precisamente en Ingalterra los parlamentarios recibieron hace algunos meses una
propuesta para prohibir todo castigo físico, pero la rechazaron. Finalmente, el
texto aprobado sanciona con carcel a los padres que peguen a sus hijos si les
dejan señales físicas visibles.
¿QUÉ
OPINÁIS DE ELLO?
Lo
de Inglaterra me parece tremendo, ¡que poco conocimiento!. Nunca una bofetada
se da a tiempo. El ser humano hace daño con el daño que recibe. La violencia
se almacena en nuestro cerebro emocional. Si das una bofetada te quedas
tranquilo tu porque crees que el niño ha cambiado de actitud, pero solo está
respondiendo al miedo; hay que recurrir a otras técnicas de modificación de
conducta.
Bernabé
Tierno. Psicólogo y escritor
En
la película "Billy Elliot" hay una escena en la que Billy frustrado
por las dificultades a las que tiene que enfrentarse, se calienta y se desahoga
gritándole y ofendiendo a la única persona que trata de ayudarle: su profesora
de danza. Ésta le da un bofetón, y tras un momento, vuelven a colaborar
juntos. Hay veces que solo un bofetón puede calmar a un niño enrabietado. Yo
recibí alguno y no he salido mal.
Juan Medina. Usuario de SomosPadres (Cadiz)
Bastante
hemos avanzado en metodología educativa como para regresar a la época de los
coscorrones. Eso sí, creo que son necesarias reglas claras y participación de
todxs los actores educativos, porque para poner "mano dura" no es
necesario pegar, sólo estar en la misma sintonía.
Claudia Montalvo. Experta en educación
y docencia
Incluso
un simple coscorrón o un cachete pueden llegar a dejar en el niño una cicatriz
emocional de por vida.
Aida. Usuaria de SomosPadres
(Granada)
Si los azotes bien dados dejasen secuelas todos seríamos hoy una panda de tarados. Lo que ocurre es que
se ha impuesto una idea de ser bueno muy "políticamente correcta",
que acatamos sin pensar en ello, sin darnos cuenta que hay situaciones en las
que tenemos que actuar de otra manera, si no las cosas se nos van de las manos
del todo. Ojalá siempre pudieras razonar con un niño, pero las cosas no son
así. Son muy impulsivos, y a veces se arrancan con unas rabietas que, solo
con hablar, no puedes controlar. Algo hemos perdido de nuestros padres cuando
los hijos tienen hoy los problemas que tienen.
Maria José
Juanes. Usuaria de SomosPadres. (Madrid)
Algún aviso, alguna llamada de atención, sí
es necesaria a veces, pero no se puede caer en el insulto o la violencia. Las
consecuencias de la educación de mano dura de nuestros padres son que hay más
violencia de la que parece y mucha gente frustrada. Creo de todas formas que a
nivel general nuestros padres eran muy inteligentes, porque sabían darte un
buen cariño. Yo recibí una vez un bofetón de mi padre y luego vino a
pedirme perdón
Bernabé
Tierno. Psicólgoo y escritor
Saber si actuamos abusivamente es
fácil; si nos preguntamos sobre la misma situación en igualdad de fuerzas, por
ejemplo:
1 - ¿nos atreveríamos a dar coscorrones, azotes, collejas, etc. a un
adulto...? No, incluso lo consideraríamos de mal gusto. Solo somos bravos
para hacerlo con los niños, eh...?
2 - ¿Devolverían los niños si midiesen dos metros esos azotes, collejas,
coscorrones a los adultos...? Si, por supuesto, y si no lo hacen es precisamente
porque no miden dos metros y están asustados de las medidas de los adultos.
[Monts. Experta en los
problemas del maltrato infantil]
Entre nosotros, las personas que
nos preocupamos por la infancia y leemos páginas como esta, hay prudencia en
todo lo relativo a los niños, a veces inseguridad, y, quizás por ello, pues no
seamos partidarios de estas medidas. Yo hago las cosas así porque soy así, y
no podría ser de otra forma, pero tampoco estoy convencida de estar haciendo lo
más correcto. A veces sí que es necesaria un poco más de decisión y
medidas tajantes. Me procupa mucho los problemas que está teniendo la
generación que educamos, de inseguridad, de no luchar por las cosas, no
apreciarlas, problemas mentales, quedarse en el placer fácil... sí que creo
que hay algo que hicieron bien nuestros padres y nosotros no lo hemos
continuado, y quizás sea precisamente esa mano firme con la que nos
llevaban. En mi caso, si no continúo con esos modos de nuestros padres, no
es porque me parezca que eran malos para educar (creo que nuestra generación
salió muy bien con todo aquello, que algún bien nos hizo), sino porque me
siento insegura, y, sin estar convencida de ello, pues prefiero no hacerlo
no vaya a ser que me equivoque. Creo que el problema lo tengo yo, por no tener
las cosas más claras, y, en cierta forma, a veces temo que esa falta de
convicción la paguen mis hijos, pues es verdad que los tengo un poco mimados.
Magdalena
Jirollo. Usuaria de
SomosPadres (México D.F.)
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