Es cierto que la capacidad intelectual que tenemos nos viene dada, así como
nuestros otros rasgos y capacidades, pero también existen una serie de técnicas
que podemos usar con nuestro bebé para que esta capacidad sea desarrollada al
100%. La mente del niño hasta los 6 años es totalmente dúctil,
capaz de absorber como una esponja todo lo que le ofrezcamos; las técnicas te
ayudarán a desarrollar el potencial intelectual de tu pequeño.
La estimulación precoz
La inteligencia se va constituyendo a partir de nuestras capacidades
intelectuales; teniendo en cuenta este punto sabemos que la inteligencia puede
ser estimulada y potenciada, por lo que no es un elemento rígido sino que con
la debida atención y "ejercicio" puede crecer.
Los primeros años son fundamentales porque las conexiones neuronales de
las
que dependerá nuestra inteligencia aun no están establecidas, además de la
buena predisposición y curiosidad del niño durante estos años.
Los educadores y padres tendrán un papel fundamental, en este ámbito y para
este desarrollo, sacándole partido a esos importantísimos primeros años del
niño.
Estimulación prenatal
Numerosos estudios han demostrado que el bebe incluso antes de nacer, posee
capacidades sensitivas, de memoria, llegando a tener sus propios gustos
musicales. Se pueden fortalecer las capacidades cerebrales del no-nato. Los
bebes que durante el embarazo recibieron estímulos auditivos, táctiles y visuales, tras
el nacimiento tienen un mayor equipamiento intelectual.
Existen varias formas de estimulación prenatal :
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Háblale pegado al vientre de la madre, en un tono razonadamente alto.
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Procurar la
tranquilidad y el descanso de la madre
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Acariciar el vientre de la madre mientras se le habla.
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La
música clásica, en especial Mozart o armónica (música para relajación
o chill out)
Estimulación postnatal
Los ejercicios de estimulación que emprendamos después del nacimiento de
nuestro hijo y durante los primeros años de vida, ejercerán una notable
influencia en sus niveles de concentración, memoria, lógica, y razonamiento, así
como su creatividad, ya que potenciaremos su iniciativa y curiosidad.
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En primer lugar hay que
cuidar la salud de tu hijo: un buena alimentación,
rica y variada, unas horas de descanso de acuerdo con su actividad diaria y
edad, un nivel de tranquilidad y de ocio mas que aceptables en casa... son los
pilares en los que se asentaran todos los avances de tu hijo en cualquier campo
de su vida.
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Tu hijo ha de
sentirse en casa querido y apoyado, esto no solo desarrollara su
capacidad intelectual (e incluso su salud, como confirman
algunos estudios), si no que avanzaremos hacia una buena emotividad, que
afectara de manera positiva en su psique.
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Estimular el
sentido de la vista
y la memoria
visual. Háblale desde diferentes
ángulos de manera que se amplíe su campo visual, intenta que siga con la
mirada un objeto, háblale fuera y dentro de su campo visual.
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Estimular el sentido del
oído. Cantar con tonos suaves y alegres, dar
palmas, silbar, hablarle incluso desde lugares donde no te pueda ver. Incluso
hacer "música" con algunos objetos, para que asocie el objeto con el
sonido de este al golpearlo.
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Estimular el sentido del tacto. Proporcionar al niño diferentes objetos con
diferentes tactos, cálidos, rugosos, fríos, suaves, duros, blandos...etc
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Estimular el sentido del gusto. Desde que son muy pequeños se les puede ir introduciendo
nuevos ingredientes a las papillas y comidas de manera que el pequeño conozca y
retenga en su memoria nuevos sabores.
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Estimular
el desarrollo cognoscitivo y de
lenguaje. Enseñándole canciones,
poesías, rimas o nuevas palabras
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Estimular su curiosidad
por todo aquello que le pueda interesar prestando atención
a sus preguntas y respondiéndoselas lo más "simple" pero
detalladamente que puedas, recuerda que su capacidad de aprendizaje en este
momento no tiene limites, y que se deben aprovechar bien todas estas
inquietudes. Incluso adelantarse a las preguntas que no hace.
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Lo mas importante es
que toda esta estimulación se debe hacer a través del
juego y nunca forzando al niño. Tampoco nunca se le debe regañar si en algún
momento no presta la suficiente atención al juego.