“Como
una ola”. O como una peste. Los
problemas de fertilidad se extienden en nuestra sociedad. No es solo que la
mujer tenga
que pensárselo más si tiene un trabajo,
o que los salarios, por más que los estiremos, no cojen fácilmente la forma de
un coche, casa, confort y pañales. Es que, cuando por fín hacemos todos los
malabarismos necesarios, cuando ya nos llega la hora de aumentar la familia,
resulta que nos ponemos a llamar al bebé y éste pasa, no responde a
nuestros reclamos... ¡por mucho empeño y amor que pongamos en ellos!
En
España la tasa de parejas con problemas de fertilidad llega ya, a día de
hoy, al 15% del total. ¿Nos hemos vuelto menos
fértiles con el paso de los siglos?
Pues, algo de eso hay, pero, según Carlos García-Ochoa, responsable de los
laboratorios Cefiva, la causa principal hay que buscarla en nuestra remolonería
al afrontar la paternidad.
“Por
un lado ha aumentado la expectativa de vida, vivimos muchos años más, ahora
queremos tener primero el trabajo, al casa, el coche, viajar por el mundo... ¡pero
es que la fisiología de la mujer sigue igual! Le llega la regla a los 12 años
y se empiezan a quedar menopáusicas a los 40. No somos conscientes de que a
partir de los 35 años se va terminando el ciclo natural de la maternidad.
Hace
unas décadas muchas mujeres eran ya abuelas con la edad con la que muchas ahora
deciden ser madres”.
Hay
un conflicto entre nuestros deseos, el ritmo de la sociedad y las posibilidades
que la naturaleza nos dio.. El dilema es grande, pero, una vez decididos, el
deseo de tener un hijo suele ser más fuerte que todo ello, lo que lleva a
muchas parejas a pedirle ayuda a la medicina.
El
primer paso de esta aventura en pos de la descendencia, nos llevará a que los médicos
nos estudien, de arriba a abajo, para detectar donde está el problema. Ahí se
verá qué técnica es la más adecuada al caso, si la micro-inyección espermática
(meter los espermatozoides en el óvulo con la ayuda de una inyección), la
inseminación artificial, la fecundación in vitro, o el diagnóstico genético
preimplantacional.
Si
el problema que tenemos es de endometriosis, trompas obstruidas, o es relativo a
las facultades seminales pero no muy severo, entonces lo más probable es que
nos recomienden someternos a una Fecundación In Vitro (FIV)
La FIV, paso a paso
- Se
estimula, mediante hormonas, la producción de óvulos. Normalmente, al
empezar el ciclo menstrual, hay muchos ovocitos preparados para
desarrollarse, pero en cuanto crece uno (o dos como mucho), los demás se
inhiben. Se intenta evitar eso con varias inyecciones. Además de ponérnoslas,
tendremos que ir a la consulta 3 o 4 veces para que controlen el proceso.
- Se
extraen los ovocitos (óvulos chiquititos) con una punción transvaginal.
Antes de ello nos sedan. Es una intervención que dura unos 15 minutos, tras
los cuales hay que reposar media hora y ya estaremos listos para marcharnos.
- Turno
del varón: será necesaria una muestra de su semen para inseminar a los
ovocitos que hemos obtenido.
- Una
vez fecundados unos cuantos ovocitos, tenemos embriones, bebés en potencia.
Se les tiene en un cultivo especial durante un tiempo de tres días a seis días.
- Hora
de llevarlo todo a su sitio. El embriólogo decidirá qué día se procede a
introducir dos o tres embriones en la mamá. ¿Por qué dos o tres? Para
asegurar el éxito de la operación, pues en el proceso los embriones
enfrentan condiciones por las que su supervivencia no está garantizada. El
riesgo es que, de pasar todos, tengamos un parto múltiple.
Preguntas y respuestas
¿Cuántos
consiguen el embarazo después de la FIV?
Según el doctor Ochoa
“3 de cada 10 parejas quedan embarazadas”.
¿De
qué depende el éxito? De
factores como la edad, la calidad de los embriones, de la trasferencia, y
del propio semen.
¿Existen
riesgos en el tratamiento? “El
riesgo cero en medicina no existe”, recuerda el doctor Ochoa. En un 1% de los
casos, la estimulación del óvulo da problemas, “pero para evitarlos
vigilamos ese paso, monitorizamos a la mujer”. También existe la posibilidad
de una FIV en ciclo natural, es decir, tomando el único óvulo que de forma
natural desarrolla la mujer en ese ciclo.
“El
problema”, según nos recuerda el doctor Ochoa, “es que ese óvulo tiene que
fertilizar, y la tasa de fertilización está entre el 60 y el 70%. Es decir, de
cada 10 ovocitos que trato de fertilizar, conseguiré que lleguen a ser
embriones 6 o 7”.
“Respecto
al parto múltiple, estamos transfiriendo menos embriones para tender a un solo
embarazo. Hoy estaremos en menos de un 1% de casos en los que la FIV termina en
trillizos”.
¿Cuánto
cuesta el proceso? En
sitios con garantías, entre 3.000 y 5.000 euros, depende de las complicaciones.
¿Duele?
¿Es necesario apoyo psicológico? El
proceso en sí es más molesto que doloroso. Allí donde puede haber dolor, la
mujer está sedada, el resto no es más que ir a la consulta varias veces, ver
que tu maternidad depende de la medicina.
“La
técnica en sí no duele, lo que duele es la cabeza”,
aclara Ochoa. “Es molesto controlarse, y el tratamiento, pues, como
todas las maternidades, generan su estrés, al que hay que enfrentarse”.
Por
esa razón, éste especialista de los laboratorios
Cefiva recomienda, de
forma general, buscar apoyo psicológico e información médica para estar
tranquilos en el proceso.
Escrito
para SomosPadres.com por Ramón Muñiz Abad con la asesoría del andrólogo y urólogo,
responsable de los laboratorios Cefiva, Doctor Carlos
García-Ochoa.
|
SomosPadres.Com:
Candidatos a la paternidad, ante todo desearos mucha suerte. Las técnicas
de reproducción asistida suelen ser muy puñeteras, porque estamos
deseando pasar ya esta etapa y ponernos con la siguiente, más intima, más
en nuestras manos y en casa, porque podemos llegar a sentirnos mal con
nosotros mismos por tener que recurrir a este tipo de ayudas. Si has
decidido dar el paso... ¡ánimo, no desesperes! Ninguna paternidad es fácil,
y todas, todas, están llenitas de problemas que superar.
Mira
esta situación como el primer problema que tendrás que enfrentar por
tu hijo (y te aseguramos que después vendrán muchos, muchísimos más).
La paternidad es dura y está llena de sacrificios, pero el otro lado de
la moneda está cargado de satisfacciones inimaginables. ¡¡Ya veréis
como éste no es el único artículo que tendréis que leer!! Para este
momento y para los demás, aquí tenéis un rincón de padres, un club
donde siempre encontraréis ayuda, apoyo y los consejos que necesitéis.
¡¡Mucha
suerte!! |
| Para
saber más: |
| No
todo el mundo está contento con este tipo de avances que facilitan la
reproducción. Desde ámbitos religiosos estas intervenciones son muy
criticadas, pues en ellas, hay muchos embriones que se quedan por el
camino. Los embriones son un conjunto de células que se van
desarrollando y pueden dar lugar a un bebé. El debate se sitúa en el
valor y trascendencia que tienen los embriones.
Para
la Iglesia católica ya hay un ser humano desde el mismo momento de la
concepción, desde que el espermatozoide entra en el óvulo. En cambio
para el especialista Lee M.Silver, que asesoró al congreso de los EEUU
en esta materia, “el embrión lo forman unas pocas células en las que
no hay tejido cerebral”. Hasta el tercer mes no hay cerebro.
Según
el doctor Ochoa “no se tiran embriones por tirar, solo se tiran los
que no valen, los que de todas formas morirían. Nosotros respetamos y
cuidamos al embrión, estamos obligados a ello... pero no podemos
sacralizarlo”. |