Segunda evaluación, ¿segunda decepción?.
Cuadernos de refuerzo para superar el bache
Levantar las
notas en solo tres meses parece misión imposible. Por eso hemos buscado la voz
de los más expertos en la materia. Esto es lo que nos han dicho.
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Solo queda un trimestre. ¿Tiene aun sentido batallar o es demasiado tarde?
Muchos
hijos, ante las segundas notas malas nos plantean que ya no hay nada que hacer,
que solo queda resignarse. De eso nada. "Se pueden salvar perfectamente
tres asignaturas, y luego en Septiembre una o dos. El estudiante que va
fracasado lo que quieren que le digas es que tiene razón, que es demasiado
tarde, que mejor disfrute ahora de unas vacaciones anticipadas. Y no, de eso
nada. Hay posibilidades".
Además, hay
que ir más allá de las notas. "Si hay varios suspensos quizás sea porque no
hayamos inculcado un hábito de esfuerzo en el chico, y cuanto antes lo hagamos,
mejor, porque adquirir ese hábito le va a servir mañana, pasado, y el año que
viene."
-> ¿De
quién es la culpa de las malas notas? ¿De los padres, de los hijos, o de los
profesores?
De todos.
Dice el refrán que lo que se siembra se recoge y que para educar a un solo niño,
hace falta el esfuerzo de toda la tribu. Todos los días nuestro hijo tenía que
haberle dedicado más tiempo al estudio, y si no lo hacía, ahí teníamos que
haber estado para obligarle.
"Los
niños no nacen trabajadores, ni lo aprenden en la televisión o en las
videoconsolas. Tienes que enseñarles tu ese hábito. Y no es difícil."
Pero si no les creamos nosotros el hábito del estudio, nadie lo va a hacer.
-> ¿QUÉ
HACER A PARTIR DE AHORA?
1. Hablar
Se trata de
cambiar su actitud, así que cuanto más cerca estemos de él, mejor sabremos
qué teclas hay que tocar. "Hay que dejar la pelota en el tejado del
chico", según Bernabé Tierno. Tenemos que explicarle que hay un problema,
que hemos fallado los dos, y que tenemos que salir juntos de esto. Las cosas no
pueden seguir así, que diga él qué hay que hacer para que cambien las cosas.
Que lo diga él, pero nosotros tenemos que argumentarle que...
2. Su
futuro también es responsabilidad nuestra
"Tienes
que coger a tu hijo y decirle que le vas a seguir controlando porque es tu hijo
y es tu responsabilidad que salga adelante". Si no lo haces tú no lo va a
hacer nadie. Hay que decirle que si quiere que no le controlen, tiene que
demostrar diariamente que está trabajando. Pongamos objetivos todos los días,
y al final le repasamos, junto a él. Que los cumple. Pues entonces vamos
aflojando el control.
3.
Entonces, ¿yo también tengo que cambiar?
Evidentemente.
Si las cosas no han funcionado bien y nosotros somos los responsables de
nuestros hijos, deberemos variar la relación. Hay que dedicarle más horas al
estudio, y nosotros tenemos que estar ahí para controlarlo y para acompañarlo.
Al final del día hay que repasar los deberes, la lección...
Tenemos que
"generar un entorno de éxito en casa" un ambiente que le ayude. Y
para eso, nada mejor que el ejemplo propio, como bien dice Bernabé Tierno:
"Hace
falta también firmeza educativa. Cuando mi hijo Jesús tenía siete u ocho
años yo le levantaba a las siete y media si tenía un examen esa semana. Y él
se quejaba. "Jo, papá que tengo mucho sueño". "Ya lo sé hijo,
ya lo sé, yo también". Con ellos he sido firme, exigente. Al ser humano
hay que hacerle fuerte; si le haces débil y flojo no va a poder llegar muy
lejos. Pero como padre tu tienes que ir delante. Yo le levantaba pero me ponía
también a trabajar. Esto es una escalera; hay que ver cuántos escalones nos
hacen falta para llegar. Y decirle que eso lo vamos a subir. Y ésta vez
no lo vas a hacer solo, lo vas a hacer conmigo".
"Hay
posibilidades siempre y cuando tenga ayudas. No es que estés todo el rato sobre
su hombro, sino que le dices que le vas a ayudar, que le vas a recordar su
compromiso. Hay que tener un control todos los días. Eso implica que tú,
como padre, vas a tener que trabajar más, pero sólo así conseguirás que
tu hijo vaya sacando todas las asignaturas. Cada padre debe decidir cuánto le
importa las notas de su hijo y en consecuencia cuánto está él mismo dispuesto
a trabajar por conseguir que su niño tenga éxito en los estudios."
4. Pero
después de estas notas, se merece un castigo, ¿no?
"Lo
ideal es dar en función de lo que va cumpliendo. Hay que ir a lo que le gusta y
ahí entra la comunicación, para saber qué es lo que más le importa. ¿Salir
los fines de semana? ¿Tener cierto dinero para comprarse sus cosas? No hay
que quitar nada, hay que condicionarlo al esfuerzo que vaya demostrando. Si
ha estudiado durante la semana se ha ganado el derecho a salir con sus amigos el
sábado.
El
castigo no debe ser una venganza por el disgusto que nos haya dado, sino una
medida necesaria para educar. Si lo que queremos es que estudie, en cuanto
le veamos que cumple, el castigo debe transformarse en un premio, y no un premio
que vea dentro de tres meses. Tan importante como las buenas notas, es que salga
y tenga buenas relaciones con sus amigos".
5. ¿Se
pueden sacrificar asignaturas?
Antes de dar
por perdida alguna asignatura, lo mejor es hablar con el tutor de nuestro
hijo y que nos exponga la situación. Hay que hacerle ver que, aunque tarde, estáis
dispuestos a luchar por las materias que se puedan, y él os indicará en cuales
hay más posibilidades y cuáles pueden estar más difíciles.
Lo primero
que descartará nuestro hijo, si le dejamos elegir, es la asignatura más
aburrida que tenga, y no tiene por qué ser esa en la que lo tenga más difícil.
Lo que si es cierto es que temarios como los idiomas, las matemáticas y el
lenguaje, exigen mucho esfuerzo para recuperar el tiempo perdido, y quizás
nuestro hijo necesite de horas de explicación extra en casa, con profesor
particular o con padres.
6. Cuántas
horas de estudio debería imponer.
"En vez
de horas de estudio, debemos hablar de tiempos en los que el chico pueda tener
la suficiente atención como para que aquello funcione; porque si el estudiante
está cansado hay que dejar de estudiar.
Pero lo que
está claro es que, si hay que recuperar asignaturas, yo ahora mismo diría que,
de televisión, cero a partir de ahora, salvo si acaso algunas horas los fines
de semana. Que nadie pretenda recuperar el curso si está viendo la televisión.
Y ahí hace falta que la familia se sacrifique con el niño. Tenéis que acompañarle
en el esfuerzo. Que haya menos tele, más libros, más diálogo, más hablar en
familia. Eso no es difícil, es fastidioso, pero ahí tienes tu que demostrar cuánto
te importa el porvenir del chico".
7. ¿Y
luego?
Pues estar a
su lado y transmitirle ánimo en todo momento. Decirle que no está todo
perdido, que él puede, ponerle ejemplos de otras personas que han cambiado y
alcanzaron el objetivo. "Que vea que el esfuerzo de cada día tiene
premio en el mismo día". Pero sobre todo, hay que ir valorando cada
pequeño progreso.
"A
todos nos hace falta que nos digan algo positivo, solo con esa energía te
puedes enfrentar a la dificultad de asumir un error, o luchar por mejorar. Lo
importante es que eduquemos personas, y no que nos centremos solo en las notas.
La prioridad no es que llegue a ser un gran abogado, sino una buena persona, y,
oye, hay buenas personas que son azafatas, mecánicos, o panaderos.
Lo que
tienen que hacer los padres sea cual sea la situación es infundirle al niño
confianza en sí mismo. Hay que desdramatizar los fracasos y darle confianza
al niño, creer en él, hasta que él crea en sí mismo."
Articulo elaborado por Ramón
Muñiz Abad, tras sendas
entrevistas al educador, psicólogo y escritor de éxito Bernabé Tierno
(autor, entre otros de "Aprobar el curso. Guía para planificar bien tus
estudios") y al orientador y pedagogo Manuel Ariza.
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El equipo pedagógico de Somospadres,
ha desarrollado una serie de cuadernillos basándose en los objetivos
marcados por el Ministerio de Educación y Ciencia, para cada curso y
materia.
Con estos cuadernillos se pretenden
establecer: las bases de la lecto-escritura, así
como del cálculo mental y operaciones básicas, para que el niño no tenga
ningún problema a la hora de afrontar el curso.
Los cuadernos vienen distribuidos por
trimestres y por el momento se reparten entre los curso de: Segundo,
Tercero y Cuarto de Primaria
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Cada cuaderno consta de:
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Con estos cuadernos el niño desarrolla y mejora:
La velocidad lectora, la comprensión lectora, el cálculo
mental, la realización de operaciones básicas, la ortografía y la
caligrafía.
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