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Fernando Barri es la voz que está al otro lado del teléfono de S.O.S Bullying
(93.301.29.13), quizás el único recurso que tienen unos chicos que día tras
día tienen que convivir con compañeros que se ríen de ellos, les pegan, y
tratan constantemente de ridiculizarlos... eso sí, sin que se enteren los
profesores ni los padres ("o te vas a enterar"). Según la experiencia
de Fernando, hasta un 20 % de los chicos están sufriendo en silencio una
situación como la que empujó a Jokin a quitarse la vida.
Una situación, esta del "bullying",
que se define como "un abuso que se da entre alumnos de forma reiterada por
un grupo de personas en concreto y contra un alumno o varios a los que buscan
humillar y controlar constantemente"
SomosPadres: ¿Qué clase de niños sufren
esta situación?
Fernando Barri: Cualquiera. No hay un perfil de
acosado igual que no hay un perfil de atracado, basta con que te encuentres al
atracador. Esto es igual, basta con que en clase haya un abusón, un "bull".
SP:
Pero entonces esto del "bullying",
¿es lo del abusón de toda la vida?
FB: Sí, pero ahora por fortuna se habla
más de esta violencia, igual que se habla más de la violencia doméstica. Hemos
aprendido que no es un problema aislado, que puede tener graves
consecuencias... no son cosas de críos.
SP: No son cosas de críos, pero ha pasado
siempre...
FB: Sí, pero es que ahora la crueldad está
mucho más exacerbada, en la sociedad pero también en los niños. Por
ejemplo, antes se pelaban dos, ahora van y se juntan seis o siete para patear a
uno solo. Nos estamos americanizando y hay cada vez más pandillerismo.
Nuevas formas de acoso
SomosPadres: No sabremos muy bien cómo es el alumno
acosado, pero al abusón siempre se le ha reconocido fácilmente.
Fernando Barri: Sí, es un chico con el autoestima baja,
que tiene carencias afectivas, a lo mejor sus padres no se han preocupado bien
por él. El "bull" es un niño que quiere destacar, y, a veces no
tiene grandes habilidades, así que lo que intenta es destacar dominando a la
gente.
SP: Y normalmente en soltar guantazos.
FB: No, no tiene porque ser bruto. El "bull"
controla a los demás de una forma menos visible, ridiculizándoles. Es como
el caricaturista, busca lo que a otro niño le hace diferente (que sea más
guapo, más listo, más bajo, que tenga orejas más grandes...) y va haciendo
una caricatura del acosado para reírse de ellos y así poder sobre salir.
Busca al más débil, al que menos apoyos
tiene, y, como en una piscina, intenta hundirlo para poder sentirse por
encima.
Padres... qué hacer
SomosPadres: En el caso de Jokin, asusta
pensar que ni los padres de ese chico se dieran cuenta del problema de su hijo.
¿En qué debemos fijarnos para detectar este tipo de problemas?
Fernando Barri: Hay que estar atento e
investigar en cuanto veamos que hay un cambio de actitud por parte de
nuestro hijo. ¿Qué le ha pasado? Tenemos que saber con quién se relaciona,
quién le cae bien, con quien hay problemas... Los padres debemos
informarnos al máximo de las relaciones que tienen nuestros hijos.
SP: ¿Qué síntomas tiene un chaval
acosado?
FB: Suele tender hacia el aislamiento,
deja de salir... hay veces en que vemos un problema de anorexia y lo que
había detrás era un acoso. También puede tener el "síndrome del
domingo por la tarde", que consiste en que a partir de las siete de la
tarde del domingo empieza a ponerse triste, se irrita fácilmente, puede incluso
tener vómitos... y es que le angustia pensar en que tiene que volver a clase.
SP: Vale. Sospecho que mi hijo tiene un
problema... ¿qué hago?
FB: Investigar. Lo más importante es darle
al hijo la seguridad de que no haremos nada que no esté pactado. Hay tres
miedos por los que el niño acosado se lo calla todo, y uno de ellos es que
luego crean que es un "chivato".
SP: ¿Y cuál son los otros dos
miedos?
FB: Los niños, por muy angustiados que se
sienten, no suelen hablar con los padres y los profesores porque miran a su
alrededor, ven que él es el único que se siente así, y piensa que si le
está pasando eso es porque habrá hecho algo mal. Además, decir
"tengo este problema", es también reconocer que no eres capaz de
enfrentarlo, de alguna forma para ellos puede ser como decir "soy débil,
tengo un problema", y eso no es fácil.
La otra causa por la que se callan es porque piensan
que los adultos vamos a pasar de ellos, que no les entenderemos, por eso lo
más importante, más aún que denunciar al abusón, es darle seguridad a ese
niño, que se sienta acogido, hay que decirle que no vamos a a hacer nada que
él no quiera, incluso si nos dice que prefiere que no nos metamos.
SP: Pero a un niño machacado, ¿cómo le
quitas esa angustia?
FB: Pues lo primero de todo explicándole que
él no es el que tiene un problema, que si se meten con él es porque el otro
necesita sentirse superior "¡y fíjate lo mal que está el pobrecito
que necesita hundir a otro para sentirse alguien! No sabe sentirse hacerse
amigos de otra forma... el débil es el que abusa.
SP: Algo habrá que hacer también para
sacarle de ese círculo.
FB: Claro. Hay que hablar con los profesores,
contarles el problema que hay. y tomar medidas: se tiene que aislar al
acosador del acosado, vigilarles de una forma sutil para que no se den esos
encuentros.
SP: Y al abusador, ¿qué? ¿se va de
rositas?
FB: Ese es un niño con un problema de conducta
importante, que no sabe sentirse alguien y estar a gusto si no es dominando al
otro y haciéndole sufrir. Expulsarle no va a hacer que corrija ese
comportamiento. El maestro tiene que hablar con él, ver que carencias tiene
ese niño, si es que los padres le están dando un mal ejemplo o no pasan el
suficiente tiempo con él. Hay que hablar con los padres, explicarles el
problema e intentar arreglarlo entre todos.
¿Qué pasa en el colegio para tener
estos problemas?
SomosPadres: Este teléfono lo habéis montado un
grupo de profesores por iniciativa propia, sin apoyo de nadie. Pero en el caso
de Jokin, asusta y escandaliza el que los profesores no hicieran nada.
Fernando Barri: Es que es muy difícil: el acosador sabe
muy bien dónde puede actuar y donde no. Si se pone en clase delante del
profesor a humillar a su compañero sabe que le van a regañar, así que busca
los llamados "puntos calientes", que en nuestras escuelas están muy
descubiertos.
SP: ¿Puntos calientes?
FB: Sí. Son el patio a la hora del recreo,
cuando un profesor vigila a 200 chicos, los vestuarios, donde se cambian antes
de la clase de gimnasia... ¡pero el profesor ahí no entra, y si entra, solo
podrá hacerlo al de los chicos si es hombre y al de las chicas si es mujer!.
También en la cola del comedor... Los acosadores saben donde actuar para que no
les regañen.
SP: Pero cuesta creer que los profesores,
que conviven todo el día con los alumnos, no se den cuenta de esta situación.
FB: Hay que darse cuenta de que el "bull"
va trazando sobre el acosado toda una tela de araña, hecha de pequeños gestos
todos los días. A lo mejor un día ves algo que no está bien pero que no
parece como para castigar. Imagínate que sales con tus amigos, y uno te da una
colleja delante de todos. Tus amigos lo ven pero no parece una cosa de mucha
gravedad. Pero entonces al próximo día ese que te ha dado la colleja se te
acerca y te dice que te va a dar otra para que se rían de ti, y ya tu te quedas
mosqueado, preguntándote en qué momento será y cómo. Empiezas a sufrir una
situación que solo tu la conoces, porque, como te digo, esa tela de araña
la va trazando el acosador sin que los demás lo veamos, tienen mucho cuidado
con eso.
SP: ¿Y qué deberían hacer los profesores
para evitar este tipo de casos?
FB: Igual que les prestamos mucha atención a
los alumnos más alborotadores, los profesores deberíamos fijarnos en los
que están muy callados, porque detrás puede haber un problema al que
debamos dar respuesta.
SP: Este es de esos problemas que
solo se arreglan cambiando nuestra forma de relacionarnos o más dinero podría
ayudar a solucionarlo.
FB: ¡Claro que ayudaría! Fíjese: en algunos
países de nuestro entorno, esos colegios que buscan tener prestigio, además de
ofrecer las típicas clases de inglés, deportes etc... Buscan la categoría de "centro
antyibulling". Son centros que garantizan la seguridad de los alumnos.
¡Aquí nadie puede hoy garantizarla porque no hay dinero más que para
enseñar! Ellos tienen gente que vigila las colas, los patios, un equipo de
psicólogos, medidas disciplinarias...
SP: Disciplina. Eso ya parece una palabra de
otros tiempos.
FB: Totalmente. Ahora el alumno está muy
protegido. Tienes un alumno agresivo, que acosa a los otros...podemos hacer
papeles los que quieras, pero pasa un mes antes de que puedas expulsarlo.
¡Si me pega a mí un alumno no puedo ni echarlo al pasillo porque si le
pasa algo ahí me la cargo yo que soy responsable de su seguridad! Solo puedo
llevarlo al jefe de estudios... y si coincide que en ese momento tiene hora
libre, si no tiene que seguir en clase.
SP: ¿Y cómo podría dársele la vuelta a
la situación?
FB: Pues con pocas normas, pero llevadas a
rajatabla. Que si te pases y has creado un problema, veas que hay consecuencias.
¿Has hecho una pintada? Pues la limpias y además vas a hacer otro servicio a
los demás. Son los castigos sobrecorrectores... pero para eso hace falta
personal formado y con autoridad.
SP: Un abuelo nos contó que su nieto tenía
un serio problema con varios abusones de estos. Dijo que llevaba dos años
hablando con el director, con los responsables del centro, con la consejería de
educación... y no había conseguido nada. Así que un día agarró a los
chavales que asustaban a su nieto, les amenazó con darles dos tortas... y
solucionó el problema.
FB: Está claro que, si te preocupas de tu
hijo, o de tu nieto, y no ves otra solución, pues algo tendrás que hacer...
aunque yo creo que no es la mejor solución y hay que intentar siempre todo lo
demás.
Autor: Ramón Muñiz Abad
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