Cuando nuestros pequeños
cumplen su primer año, les suele dar por cambiar de oficio: en vez de dedicar
todos sus esfuerzos a dormir, ahora se ponen a jugar a tiempo completo. Y para
ello, va a necesitar su propio espacio, su oficina.
Necesitaremos ideas sobre
almacenamiento de juguetes y divertidas soluciones contra el aburrimiento de los
más pequeños, todo reunido en una habitación y contado en este artículo.
Hemos escogido como ejemplo una
habitación relativamente pequeña, de dos metros de ancho por tres de largo.

Plano nuevo. Planta
Al fondo de la habitación hemos
reservado una zona como “almacén de trastos”; para ello usamos un
armario que, si podemos, debe extenderse de un lado a otro de la habitación
pues así evitaremos posibles esquinas peligrosas con los que nuestro terremoto
pueda “accidentarse”.
En la planta también se pueden observar dos zonas más:
una central, y otra cerca de la entrada. En la zona central, que servirá
para pintar, moldear o jugar en compañía, hemos puesto una mesa de sesenta
centímetros de diámetro, con asientos prismáticos de espuma, y una estantería
a cincuenta centímetros del suelo hecha de pladur, un material que es muy
resistente incluso con niños.
Lo de la altura del mueble, es algo que tendremos que
calibrar en función de la altura de los niños cuando gatean (cuidado que no se
den en la cabeza), y cuando están de pie (que puedan coger ellos mismos sus
libros preferidos y colocarlos cuando terminen de jugar).
En otra zona diferenciada de la
habitación tenemos el tobogán. Éste puede parecer un elemento muy caprichoso,
pero es un elemento que proporciona sentido del equilibrio, aporta ejercicio,
asegura la diversión, y además crea un espacio muy interesante a su alrededor.
Por ejemplo en la esquina tenemos un acogedor escondite, que será aún más
chulo si le ponemos una gran hoja de tela.
En este frente podemos observar
dos franjas: una está a la altura de los niños, pero la otra la hemos puesto más
alta para colocar allí lo que queremos tener ordenado y que no toque el niño.
Lo primero que encontramos es un
cajón grande donde el niño puede colocar sus juguetes y acceder a ellos; es
preferible que se use plástico en escalón, puesto que si se convierte en un
cajón muy pesado puede conllevar el peligro de que el niño se pille los dedos.
Otra solución sería que el cajón no cerrara del todo, o bien por fondo, o
porque no llegue al elemento de arriba.
Encima de este cajón
encontramos una franja con agujeros de diferentes formas, acompañado de una
serie de volúmenes a encajar, que caerán en el cajón quedando perfectamente
recogidos. Sobre este encontramos un armario de tres puertas correderas con una
televisión pequeña y un video, así en esta sala también los niños podrán
ver todas sus películas. Las baldas que tenemos a los lados de la tele nos
servirán para almacenar las cintas de video.
Conviene tapar la televisión
por dos razones: la primera, para reducir las ganas del niño de ver la televisión
y poder controlar los tiempos, y por seguridad, evitando el contacto con los
sistemas eléctricos.
Si lo preferimos, en vez de
poner una televisión podemos optar por una minicadena ya que la música también
es un elemento muy importante en el crecimiento que estimula al niño.
Por último encontramos otro
mueble de almacenaje y dos estanterías donde situar los juguetes menos usados
por el niño y los libros que ya no usa.
A ambos lados de este frente que
hemos descrito encontramos dos bandas, una en la que se sitúa el almacenaje de
los asientos de espuma. Al otro lado, se dispone una escalera desde la cual el
niño pueda observar su espacio desde otra perspectiva y con seguridad, evitando
así posibles exploraciones por otros caminos, como por ejemplo subirse a los
muebles, una idea que proviene de la fantasía que tienen muchos niños de una
casa en un árbol. Como a esta edad se tiende a explorar el entorno,
tendremos que propiciar unos caminos seguros que le guíen en su exploración.
Detrás de esta escalera podemos
situar las planchas de espuma que revisten el suelo y que servirán tanto como
protector contra caídas, como de juguete de construcción, además al ser de
material plástico es fácil de limpiar y así reunimos los principales
requisitos de un revestimiento a esta edad, que sea mullido, cálido, suave e
higiénico.
Cuando no podemos contar con un habitación aparte
Es muy posible que no
se disponga de una habitación que se pueda dedicar exclusivamente como cuarto
de juegos del niño. En estos casos, tenemos dos opciones.
Opción A: Podemos diferenciar en su cuarto una zona de
descanso y una zona de juegos; para ello bastará con una cortina y así una
misma zona podrá servir para los dos usos tapando o destapando la zona de
dormir.
Una bonita idea es construirlo
nosotros mismos y aprovechar este elemento para exponer los dibujos y fotos de
los pequeños de la casa. Y si tenemos falta de espacio podemos convertirlo
en un sistema de almacenaje colgado simplemente haciendo bolsillos más grandes.
En estas fotos observamos como se puede construir un
elemento separador de zonas para una habitación. Compramos un plástico
resistente, el largo va en función de la altura de la habitación, que suele
ser de unos dos metros setenta centímetros, así que podemos comprarlo de esa
longitud aunque luego le tendremos que restar el espacio para la barra y que no
arrastre.
Para pegar los bolsillos
usaremos un pegamento instantáneo, el cianocrilato, o más conocido como
loctite o super blue. Cuidado con el uso de este pegamento porque es muy
potente, puede fastidiarnos la piel y sus vapores irritan al ojo, así que
cuando lo apliquéis hacerlo con cuidado y sin acercaros a la pieza que estáis
pegando.
Antes de empezar a fabricar la cortina debemos comprobar que el
corte que nos han hecho es ortogonal, es decir que los bordes son rectos; si no
es así tendremos que igualarlos con escuadras. Para marcar en el plástico
podemos usar rotuladores permanentes.
Marcamos una franja de unos diez
centímetros, la doblamos sobre si, la pegamos y le hacemos unos cortes para
darle movilidad. Ésta será la zona que enganchemos a la barra que sujeta la
cortina.
Hacemos una composición de
fotos, o dibujos, y recortamos rectángulos de plástico a medida, que sobresalgan del tamaño de la foto unos dos
centímetros por cada lado. Después tenemos que dibujar pequeñas marcas de
donde va a ir colocado cada bolsillo, y pegamos con cuidado de no pasarnos del límite
de los dos centímetros. ¡OjO! Hay que pegar todos los bordes a excepción
de la abertura superior, por donde se introducen las fotos y los dibujos.
Por último colgamos la cortina
de la barra y la barra a su vez del techo. Las fotos y los dibujos los podrás
intercambiar todo lo que quieras.
Opción B: Otra opción sería aprovechar el cuarto pero no
solo para el niño, también, por ejemplo, para planchar, poniendo siempre
nuestras cosas en los armarios superiores, fuera del alcance de los niños.
En esta propuesta se junta
cuarto de juegos y cuarto de plancha. En el alzado podemos observar como se
reparten los usos en la pared; la lavadora y la televisión quedan tapadas
mediante puertas correderas, con seguro, para que el niño no pueda abrirlo.
Para esta opción dividiremos en dos el mueble que antes usábamos como almacén
de juguetes.
En la parte izquierda
encontramos una zona de lavadora y plancha, con la tabla colgada de canto, y los
productos de limpieza guardados en el armario de encima de la lavadora, también
se reserva un espacio para el barreño, suponemos que es un piso con tendedero
en la ventana, y que lógicamente la habitación elegida será la que tenga el
tendedero. Si es así, no olvides poner una protección en la ventana para
evitar caídas.
En la parte derecha del mueble
encontramos más concentradas las funciones de almacén de juguetes y el resto
de necesidades del niño. Si se necesita más espacio se puede colocar otro
armario encima del último. Otra idea que hemos comentado es la de combinar
despensa y cuarto de juego, esto solo será posible si estuviera cerca la cocina
de este cuarto.
Además de aplicar otras ideas
sobre zona de juegos y habitación que ya hemos ido comentando en anteriores artículos, podemos forrar la habitación con un zócalo de
papel para que el niño pinte en él y le eche imaginación.
Pequeños trucos:
Sacos repartidos a modo de
papeleras por la habitación: no
hay que escatimar en cuanto a formas de recoger se refiere, hay que enseñar al
niño a ordenar e intentar convertirlo en algo fácil y divertido. También se
pueden reservar algunos cajones o sacos íntimos donde el niño guarde sus
tesoros, un buen sitio por ejemplo sería debajo del tobogán.
Una canasta pequeña para que
haga ejercicio y desarrolle habilidades deportivas, por supuesto la pelota ha de ser de espuma, pequeña,
y la altura no debe sobrepasar los cuatro tercios de la altura del niño (a
medida que nuestro hijo vaya creciendo se puede ir aumentando la altura).
Si tienes poco espacio se
puede recurrir a los muebles hinchables, son baratos, pesan poco por lo que
el niño los puede manejar con facilidad y si estorban en algún momento se
guardan en poco espacio.
Una idea que surge en la zona
central para mantenerla más recogida: disponer de un saco debajo de la mesa que
comunique con la superficie de esta mediante un agujero en el centro, así se
consigue una forma de almacenar los juguetes inmediata.
Otra idea es la organización
por tipos de juguetes: desmontables; muñecos; cintas de video; juegos de mesa (memori);
libros; entre otros.
En esta época del año en la
cual muchos niños se llenan de juguetes nuevos y dejan de lado los del año
pasado, hay que tener un orden y un espacio, y sobre todo valorar que juguetes
se conservan y cuales están estorbando,
cuando ya un juguete no se use y no sea de los más queridos por el niño, lo
mejor es dárselo a alguien que lo vaya a valorar de verdad, sobre todo en estas
fechas las ONGS recogen juguetes para repartir entre los más necesitados. Además
es preferible seleccionar lo que se va regalar y preguntarse si realmente se
necesitan tantos juguetes o un niño se lo pasa mejor con un simple tobogán….
Maria
Chico,
Arquitecto
de Interiores