|
Un día y otro día y
otro día ... y ¡plof! Ya estamos con las carreras, las comidas y las
reuniones para enterrar juntos otro año. Hay que buscar nuevos
calendarios, agendas, uvas, etc. Hay que hacer muchas cosas, sí, pero que
lo urgente no se cargue lo importante. Este no es un momento cualquiera:
aquí se nos va un año mientras nace otro. Estamos entre el "qué dejamos" y
el "a dónde vamos".
Decía un personaje
de Nietzsche sobre los nuevos amigos que tenían que llegar que "desde la
cima de la montaña los veré llegar". Pues así, más o menos, estamos todos
por estas fechas. Es un buen momento para, con la mesa llena de amigos
y familiares, ponernos a repasar el año que dejamos atrás.
¿Fue bueno? ¿Nos ha
costado mucho pasarlo? Y sobre todo, ¿cuáles han sido los mejores momentos
de este año? La tele seguro que tiene un montón de sugerencias, pero
para vosotros, padres, ¿cuáles han sido los mejores momentos de este
año?
Cada año, como un
ritual, en mi casa aprovechamos las horas antes de fin de año, o incluso
los días siguientes, para hacer este repaso, para reírnos juntos de este
2004 que ya se nos fue, y sobre todo, para, despacito, sin prisas,
aprovechar estos ratos y ponernos a pensar un poco en lo que nos puede
traer este 2005. Como decía algún libro, este es un paisaje para antes
de una batalla.
¿Empezará a andar
el pequeño? ¿Levantaremos las notas de la mediana? ¿Y el grande? ¿Se
echará novia ya este año o nos va a perdonar estos disgustos otro año más?
Todo aún por escribir. Nada está aún perdido. Aquí empieza 2005, otra
historia. Mucha suerte en ella.
Es un buen
momento
Es un buen
momento. Ahora que no estamos ahorrando cada moneda; ahora que nos
hinchamos de buenas intenciones, de banquetes, de comodidades; ahora que
más que nunca sentimos el lujo que es tenernos los unos a los otros es un
buen momento para darle lo mejor de nosotros a los demás.
Muchas familias
aún continúan la tradición de invitar a un pobre a su mesa por Navidad. Y
es que, llenados de buenos sentimientos, algo habrá que hacer con
ellos.
Sobre todo
sabiendo que las cosas están como están, que no todos los niños reciben un
regalo, una sorpresa, una atención. Sí, este es un buen momento para
ayudar a los demás, para eso y para que les enseñemos a nuestros hijos el
valor de la solidaridad.
Dice la película
que "la mano que mece la cuna es la mano que mueve al
mundo". Es una obviedad, pero de ellos, de nuestros pequeños, será el
mañana. Los futuros presidentes, banqueros, científicos y taxistas, serán
nuestros hijos. ¿Cómo nos gustaría que fueran? Sin duda más solidarios,
más generosos con los demás. Y eso te lo da la experiencia de la vida o te
lo da la propia educación que recibas en casa.
Ahora que
podemos, enseñémosles estos valores a los hombres del mañana: nuestros
pequeños. Lo tenemos en nuestra mano.
Aquí os dejamos
algunas propuestas:
|

Se nos va, se nos consume
otro año que se pierde
entre idas y venidas
compras, regalos y comidas.
Pero,
¡Un momento!
Aquí hay algo más,
no es todo luces, cubiertos y belenes
Aquí hay otra cosa,
eres tu,
y es tu vida.
"Mañana dejo de fumar"
"Mañana dejo de beber"
"Mañana empiezo con la
dieta"
Mañana, mañana, mañana.
¿Qué podemos hacer con 365 días a
estrenar?
Mirar atrás,
saludar a los buenos momentos que ya se
nos van
y Mirar alante
desde arriba,
desde la cima,
antes de bajar
¿A qué se parecerá ese nuevo sitio?
A lo que tu quieras hacer con él.
La agenda está nueva.
Esperando. |