Decorar
nuestro hogar nos une a una tradición que, de alguna forma empieza ya con las
primeras manifestaciones de la cultura cristiana y pagana. Por entonces la
Navidad tenía ya un sentido religioso: los romanos celebraban fiestas y ritos a
sus diferentes dioses y los cristianos recordaban el nacimiento de Dios
reencarnado en ser humano. Pero el día de navidad no fue constituido hasta el año
345.
En
la actualidad se ha perdido un poco el sentido religioso y se resalta más el
valor familiar y de comunidad. Es una época para reunirse con la familia,
meditar sobre el año que esta terminando y plantearnos el que se nos avecina.
Tendríamos que intentar controlar el impulso de ponernos a comprar como locos
(algo a lo que ahora nos invitan por todas partes). Como padres tenemos que
explicarles a nuestros hijos el sentido de la navidad, para que no la vean como
una simple fecha en la cuál se reciben muchos regalos y que se puede pedir lo
que quiera.
En
consecuencia, y puestos ya en decoración navideña, hay que tender también
a la elegancia y sencillez eliminando la ostentación. En navidad los
adornos brotan en ventanas, puertas, paredes, lámparas, estanterías y mesas...
todos a una recordándonos qué fechas más especiales.
Decoración
para exteriores:
En
el exterior se suelen poner coronas y mensajes de bienvenida, es una forma de
expresar la espiritualidad navideña. En las ventanas podemos colocar desde
luces hasta dibujos realizados con spray de nieve artificial y plantillas.
Diseñar
las plantillas es muy fácil, primero se coge un folio o cartulina, se dobla
en cuatro partes y luego se hacen otras cuatro dobleces. Después
con unas tijeras se van haciendo cortes a lo largo de la figura que ha quedado,
por ejemplo podemos hacer triángulos intercalados en ambos bordes (es solo una
idea, cada uno puede intentar las formas que se le ocurran). Por último se
despliega y se pegan las esquinas con celo a la ventana, después se aplica el
spray de nieve quedando una bonita figura en la ventana. En
la imagen se puede observar el resultado, las zonas que se encuentran iluminadas
serían las que estarían cubiertas de nieve artificial.
Esto
mismo se puede aplicar con las plantillas aquí expuestas. Sólo se tienen que
imprimir, calcarlas en una cartulina y recortarlas.
Otra
forma de decorar la entrada de la casa es con las plantas navideñas: abetos,
acebo y muérdago, símbolos todos de fertilidad y de vida porque sus hojas
permanecen verdes en la época de la caída. Aunque en España se encuentra poco
arraigada, existe la tradición, de poner unas ramas de muérdago colgadas en la
entrada, si coincide una pareja deberá besarse para conseguir un amor próspero
y fértil y si no se es pareja para llamar al amor.
Decoración
de interiores:
En
la decoración interior influyen y participan muchos factores: los colores
elegidos, las plantas, la decoración de la mesa, los adornos colgados del
techo, paredes y lámparas, tarjetas de navidad y sobre todo el árbol y el belén.
·
Colores:
Los
colores más usados son los que representan a la propia Navidad como son el
verde, que en éste caso simboliza la eternidad y la vida; y el rojo, que
aparentemente nos hace referencia a Papá Noel, pero éste se viste con los
colores corporativos de Coca Cola desde que comenzó su campaña de publicidad
navideña. Sin embargo si que hay una leyenda sobre el origen de Papa Noel que
le describe como un ser bondadoso que hacía regalos y que desprendía una luz
interior rojiza, como podéis leer en otro artículo de este mismo portal.
Éstos
colores son los que van a adjudicar el adjetivo de navideño a todo objeto que
los contenga de forma natural, como son las especies de plantas ya nombradas,
pero en especial la planta de Pascua, que se coloca en los interiores
navideños, sus grandes flores rojas y sus hojas de verde intenso desprenden la
alegría y el espíritu de la navidad.
·
Presentación de la mesa:
Un
elemento indispensable en la decoración son las velas, que se pueden repartir
por los estantes. Éstas tienen un significado espiritual muy fuerte y se
presentan como elemento purificador. Se debe tener cuidado con no ponerlas cerca
de elementos inflamables como son cortinas, libros y papeles entre otros. Para
controlar mejor las velas se pueden poner en farolillos de cristal, o en centros
de mesa, éstos aparte de recoger la cera evitan que la mecha quede cerca de
cualquier objeto.
Un
centro de mesa puede ser sencillo de hacer, simplemente hay que dejar volar
la imaginación. Puede estar compuesto por frutos secos o frescos o una mezcla
de ambos. Un ejemplo sería la elección de un cuenco dónde se colocaran frutos
típicos invernales como los cítricos (naranjas y limones), estos complementan
perfectamente con las flores de pascua y el acebo, también se le pueden añadir
frutos secos, todo esto rodeando a una gran vela central crea un adorno perfecto
para poner en la mesa.
La
imagen de la mesa no sólo depende de sus veleros, un elemento decisivo es el
mantel. La textura, preferiblemente lisa, confiere a la mesa un carácter más
elegante y puede variar desde el rojo combinado con el verde y con detalles
dorados, a un mantel azul con detalles plateados.
·
Decoración de paredes, techos y lámparas:
Tanto
en paredes como en techos y lámparas se pueden colgar pompones y guirnaldas.
En el techo puede quedar muy bonito si se cuelga con un hilo de pesca
(transparente) motivos recortados en cartulina, como pueden ser estrellas y
copos de nieve. Éstos adornos pueden dar un punto de alegría al espacio, pero
si se nos va la mano y nos pasamos con los adornos podemos recargar la habitación
restándose protagonismo unos adornos a otros, por ello, lo mejor es elegir
pocos elementos y potenciarlos. Un elemento que se puede elegir si se tiene la
costumbre de enviar postales (y recibirlas), es hacer una guirnalda con las
tarjetas navideñas o colocarlas en los estantes.
·
Belenes
El
belén es una representación del nacimiento del niño Jesús en un portal entre
paja, con su buey y su mula y rodeado por su madre, la virgen María, y San José.
El origen de ésta costumbre se remonta al siglo XVIII cuando en algún
lugar de Italia, los habitantes hicieron una representación viva de los
acontecimientos. Después se empezaron a utilizar figuras de tamaños y
materiales muy diversos, y se ha convertido en una tradición familiar. Aparte
de las creencias religiosas, hacer un belén con tu familia, en especial con los
niños, es una experiencia muy bonita, momentos que generan recuerdos que
perduran toda la vida. Para empezar sería apropiado comprar el material y
preparar una zona para montar el belén, por ejemplo se puede hacer encima de
un tablero de madera.
Las
figuras más bonitas son las de escayola y son fáciles de encontrar en época
navideña, y en las tiendas de bellas artes casi en cualquier época del año.
Además en ellas puedes comprar pinturas especiales para escayola y betún de
judea que utilizaremos para envejecer las figuras. La idea es que poco a
poco se pinten diferentes figuras ampliando así nuestro belén año tras año.
Las figuras más importantes son las anteriormente mencionadas como cuadro
principal del belén, después se hallan personajes igualmente conocidos como
son los reyes magos, el ángel anunciador, los pastores que adoran al niño, la
famosa figura del cagón y por supuesto la estrella de oriente.
Para
realizar la ambientación del belén se puede utilizar corteza de alcornoque
para emular las montañas, arena o serrín para imitar la arena del desierto,
papel de plata arrugado para representar el río, y el musgo se puede utilizar
en pequeñas cantidades para imitar la vegetación de los montes.
Con
un sencillo papel de color azul al que le podemos añadir estrellas tendremos la
noche, es cierto que se puede comprar ya realizado, pero con eso nos perdemos
el rato divertido de hacerlo nosotros entre todos. Una idea para que el belén
quede más llamativo, es incluir algún tipo de iluminación, como es una tira
de luces compuesta de pequeñas bombillas de colores. La situaríamos detrás de
las cortezas, o detrás de algún edificio que hayamos incluido (un castillo
lejano o la casa de un pastor) e inclusive en el propio portal emulando una
lumbre (en éste caso existen unas bombillas específicas que consiguen el
efecto deseado) consiguiendo que la iluminación se escape por los huecos y
rendijas.
Otra
forma de hacer el Belén sería con plastilina, nos va a durar solo un año
pero ocupa menos espacio y el montaje es menos engorroso. Igual que sucede con
el belén tradicional, se pueden realizar las figuras con los niños, de una
manera sencilla y esquemática.
En
el fondo ni el material ni el tamaño es importante, lo que verdaderamente
importa es que con ello se consiga dar un punto más cálido al hogar.
·
Árbol:
El
origen del árbol moderno es alemán, alrededor del siglo XVI, pero en España
comenzó a popularizarse a primeros del siglo XX. Hay muchas leyendas alrededor
del árbol de Navidad, en cuanto a su origen, simbolismo, fecha y lugar de
aparición, pero lo cierto es que su hoja perenne le confiere el simbolismo del
color verde con todo lo que conlleva. Entre todas las leyendas habría que
destacar una que nos habla de la poesía de decorar el árbol con luces y
objetos brillantes. Se cuenta que el fundador de la religión protestante
Martin Luther estaba caminando en un bosque en la víspera de navidad, en un
momento del camino encontró una imagen de una belleza tal que le dejó
impresionado: vio como a través de los árboles se filtraba el resplandor de
las estrellas. Cuando llegó a casa en un intento de reproducir aquella visión
cogió un árbol y lo llenó de luces, éste sería el origen de la decoración
de los árboles de navidad.
La
primera decisión que hay que tomar en la decoración del árbol, es si se
prefiere un árbol natural o de plástico. A éste respecto se aconseja
comprar uno de plástico que sea desmontable y que se pueda guardar para años
sucesivos, evitando así la tala indiscriminada y abaratando el coste que supone
comprar un árbol cada año. Los adornos del árbol son una parte muy
influyente en la decoración interior, lo más típico son las bolas de
vidrio, que se suelen elegir por los brillos que desprenden una vez lacadas.
Actualmente estos efectos se consiguen en plástico y sin el peligro de rotura.
Otro elemento muy recurrido son las boas, estas son tiras brillantes que
se enrollan en el árbol, pueden ser de plástico brillante o en un modelo más
moderno y elegante de tela.
En
cuanto a la elección del tipo de adorno para el árbol, hay dos líneas
principales, una más divertida que opta por el uso de la variedad de
colores texturas y objetos, y otra versión más tranquila, en la cual
empleamos una reducida gama de colores que se suelen adornar con bolas con la
misma textura, con boas del mismo color que las bolas y con luces monocromáticas.
Este
último árbol es más un estilo de árbol navideño americano, ya que en
la actualidad EEUU se ha convertido en el referente de árboles grandes
decorados con bombillas, como es el caso del árbol que se monta cada año en el
centro Rockefeller de Manhattan (¡el último fue de unos 33 metros de altura y
estuvo adornado con treinta mil bombillas!).
Maria
Chico
(Arquitecto
de Interiores)