Los
años pasan, y, ese trozo de brazo que sobresale por el jersey no es la única
llamada a cambiar las cosas. Si la habitación de cada uno es el espacio más
intimo que tenemos, en la adolescencia, cuando nuestros hijos están todavía
definiendo su identidad, conviene transformar ese espacio. En este artículo
encontrarás las orientaciones de nuestra arquitecto de interiores, una serie de
consejos tanto para lo estético como para lo psicológico. Y es que, con
adolescentes, hay que vigilarlo todo.
En
este articulo se pretende dar unas bases y consejos sobre lo que significa para
un adolescente su habitación. Para decorar la habitación de un adolescente hay
que ponerse en su lugar, normalmente se considera que un niño es adolescente a
los once o trece años, y se da por concluida la fase de adolescente como a los
diecisiete o diecinueve años.
En
esta fase tu hijo está definiendo su carácter, por eso es muy importante que
el entorno que le rodee inspire seguridad y que invite a la reflexión y al
crecimiento como persona.
Además hay que tener en cuenta que los adolescentes tienden a separase de la
familia para apoyarse en sus amigos, y su cuarto será su refugio, en donde su
intimidad deberá ser respetada. Respetar sus decisiones en cuanto a este
espacio, le ayuda a independizarse, a hacerse responsable de su habitación,
a ordenarlo, limpiarlo. Dejarle aprender solo cual es la mejor forma de vivir en
un espacio le ayudará a sentirse seguros de sus decisiones, remarcando su
independencia.
Hay
que tomar al adolescencia como un símbolo de maduración y vitalidad, dejarles
una amplia participación en la elección de la decoración de su cuarto es algo
lógico, puesto que quienes van a habitar ese espacio son ellos, y hay que
dejarles que valoren su comodidad según su criterio.
Los
colores más recomendables para esta fase de crecimiento es el violeta. Como
explicábamos en el artículo sobre los colores, el violeta es el color ideal
para la meditación y la introspección, y es compatible con el estudio, por
lo que es un color que ayuda al adolescente en una fase en la cual debe
encontrarse a si mismo.
Para
darle fuerza al espacio se puede combinar con toques de amarillo o naranja, pero
teniendo cuidado de no ponerlos ni en la zona de estudio ni en donde se sitúa
la cama. Para una información más completa sobre los colores y sus efectos
pueden leer el artículo de esta sección llamado “el
color, una constante en nuestras vidas”.
En
cuanto a la distribución no tiene por qué cambiar respecto a la del niño,
pero si es recomendable buscar imágenes que representaban el cuarto del hijo y
que vayan más acordes con los nuevos gustos del adolescente. Es cierto que
seguramente él quiera conservar algunos objetos de cuando era pequeño, y si no
os lo dice ahora, hacedlo igualmente porque son cosas que en el futuro agradecerá
mucho. De todas formas no es malo que mantenga cerca cosas de esa etapa que deja
atrás, pues en su cuarto esos trocitos de infancia harán sentirse seguro, un
aspecto importante para su desarrollo.
Por
ejemplo el baúl de los juguetes que habíamos propuesto para la habitación
del niño se puede conservar como recuerdo de lo que ha sido -un niño-, ...
ahora será una cosa entre el baúl de los recuerdos y el cofre de los tesoros.
Otro
elemento que se puede añadir es un puft, o cojines para sentarse en el suelo,
de este modo se puede conformar fácilmente un espacio para leer o descansar, y
se puede recoger fácilmente.
Si se prefiere se puede optar por un modelo ya prefabricado, opción
donde hay mucha variedad en colores, texturas y composiciones. Hay un modelo
muy usado en esquina que consiste en poner en un plano la cama integrada en
un frente con armarios y estanterías que hace ángulo recto con una mesa de
estudio; esta distribución esta bastante bien, pero la zona de estudio debería
separarse de la cama para mejorar la concentración en la zona de estudio, y
para esto se puede usar una división de oficina para mesas colectivas.
Estos
modelos se suelen usar cuando se tiene poco espacio para distribuir los muebles,
pero si se tiene espacio lo mejor es recurrir a conjuntos de mobiliario
independientes entre si (cama, armarios, estanterías, cajoneras, mesilla,
etc.), es decir sistemas modulares; en ellos los diversos muebles se
complementan y distribuyen según el cliente quiera disponerlos y se pueden
cambiar de sitio, cuando sea preciso. Hay que valorar que con los otros
modelos se crea un espacio fijo, puesto que se atienen a unas determinadas
medidas y composiciones.
Otra
novedad que deberemos tener en cuanta a la hora de distribuir las estanterías y
los armarios es la cadena de música, un aparato que es raro no encontrar
en la habitación de un adolescente, para quien la música se convierte en un
aliada en el camino de la rebeldía.
En cuanto a materiales, los más empleados son la madera con
estructuras y apliques metálicos (yo aconsejo el acabado mate para los detalles
metálicos, puesto que ofrecen una textura más elegante y discreta). Tanto la
madera como el metal se encuentra lacado en una amplia gama de colores, contando
que ya de por si la madera con acabado natural ya tiene mucha variedad en cuanto
a colores y texturas (pino, haya, cerezo, arce, olmo, nogal, manzano, roble,
peral, etc.) y además los diferentes barnices que se pueden aplicar también le
dar diferentes acabados. A toda esta variedad hay que sumarle todas las maderas
exóticas que se pueden abarcar en el mercado gracias al chapado de DM y
contrachapados con finas planchas de madera natural, así podemos usar a un
precio razonable maderas como la teca.
El precio de los modelos compuestos puede oscilar entre los dos
mil euros y los quinientos los más baratos, claro que la calidad de la madera
es un elemento importante que determina el precio. En estas cuestiones conviene
recordar que si se eligen contrachapados la resistencia será menor y
habrá un considerable aumento de peso, que puede dificultar el movimiento de
los muebles.
Más allá de planteamientos estéticos, cuando imaginamos un nuevo
cuarto, deberíamos aprovechar la oportunidad para plantearnos cómo nos
relacionamos con lo que nos rodean, cómo afecta en nuestro ánimo un cuarto
blanco entero u otro lleno de posters.
A
medida que el niño vaya podemos observar deficiencias o excesos en diversos ámbitos
que ahora podríamos corregir usando la técnica Feng Shui, que es la forma de
conformar el espacio que tienen los orientales, una antigua tradición que
consiste en armonizar los espacios según el equilibrio de los cinco elementos,
-madera, fuego, tierra, metal y agua-. Cada elemento que nos rodea representa
uno de estos elementos, el triunfo de la armonía se basa en la buena combinación
de estos elementos permitiendo la afluencia de energía por la habitación.
Puede parecer magia, pero si te detienes a pensar cada objeto que hay en
nuestro entorno lo vemos muchas veces al día, y esto puede afectar a nuestro ánimo.
Según el Feng Shui cuando quieras reforzar alguna de las zonas del mapa bagua
(nota -ver el mapa bagua que se encuentra en el artículo: “El
Feng Shui y los colores”) tienes que colocar objetos que representen esa
zona, ya sea el elemento que la representa, los colores o frases que ayuden a tu
propósito.
Por
ejemplo si quieres reforzar la salud o la relación con la familia le puedes
sugerir a tu hijo que ponga en su habitación, en la zona de la salud y la
familia fotos de la familia y los amigos, tonos azules o verdes, también se
pueden usar objetos de madera; para reforzar la
creatividad puedes usara objetos artísticos que te inspiren, rocas o
piedras, formas ovaladas o circulares, objetos de metal, color blanco o tonos
pastel, o frases originales que te inviten a reflexionar.
Autor:
Maria Chico
(Arquitecto
de Interiores)
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