Concepto
Según
crecemos hacemos que las cosas a nuestro alrededor vayan cambiando con nosotros,
y en especial, nuestra habitación, puesto que esta es más que ningún otro
lugar un reflejo de nuestro estado de desarrollo interno, la proyección de
nuestro interior.
El paso de bebé a niño pequeño
significa un cambio importante de necesidades, y, por lo tanto, de la habitación.
Aunque vayamos nosotros a decidirlo todo, siempre hay que hacerlo viendo qué
cosas le gustan a nuestro mocoso.
Este punto es importante puesto
que aquí se van a generar los primeros recuerdos conscientes (¿quién no
recuerda ese primer osito, o la manta que teníamos entonces?). En el caso de
que este cambio coincida con una mudanza hay que intentar que sea un proceso
gradual, el niño puede añorar sus cosas y por eso es mejor mantener algunas de
su antiguo cuarto para darle seguridad.
En la elección de los temas,
colores, juguetes y símbolos hay que evitar acudir a la diferenciación entre
niñas y niños, esto les obliga a identificarse con el prototipo que hemos
creado para ellos. Para su habitación lo mejor es poner elementos neutrales,
intentando evitar los prejuicios y la identificación del el niño o la niña
con unos gustos determinados.
Mobiliario
Al igual que en la habitación
del bebe, aquí también es recomendable no saturar el espacio, pero en este
caso para que el niño no se agobie, hay que tener en cuenta que necesita
libertad para corretear, libertad de movimiento en su espacio. Por supuesto
hay que intentar que todo el mobiliario sea a su medida, puesto que así sentirá
que domina más el espacio, importante teniendo en cuenta que acaba de aprender
a andar y tiene que moverse y orientarse en el espacio, calcular bien las
distancias.
La
habitación de un niño pequeño se prepara como a los dos años cuando
este duerme en la habitación de los padres. A ésta edad el niño ya controla
el pipí y empieza a dormir toda la noche seguida, por lo que es un buen momento
para que el niño se “independice” un poco, y a aprender cosas como, por
ejemplo, empezar a dormirse solo.
En
el caso de que se tuviera una habitación para el bebe, como máximo se espera
hasta los tres o cuatro años para cambiarle la habitación, puesto que es a la
edad en la cual se cambia la cuna por una cama pequeña o a una grande
directamente, puesto que la cuna se ha quedado pequeña para el niño.
En
cuanto a mobiliario para dormir tenemos varias opciones: o bien se deja la cuna
pequeña hasta los 2 años para cambiar a una cama pequeña y luego como a los
10 – 12 años a una grande; o se puede comprar una cuna grande (1,40 x 0,70
m.) que dura hasta los 8 años y pasarles directamente a una cama grande.
En
el mercado existen diferentes opciones,
con un diseño polifuncional, el
mueble se va transformando a medida que el niño va creciendo. Puede servir como
mini cuna y como corralito y cuna grande cuando sea preciso, llegando a medir
1,20 m., incluso cuando ya no se necesite la cuna se convierte en dos sillas o
un mini sofá y se puede aprovechar el espacio que queda debajo para poner un
cajón para las sábanas. Para funcionar de esta forma el mueble se compone de
varias piezas que se combinan de diferentas maneras y se posicionan hasta en
cuatro alturas diferentes en relación al suelo.
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Un
truco:
Si
escogemos un mobiliario de líneas minimalistas, sencillo, que no se
adscriba demasiado al estilo infantil, con algunos cambios en el resto
de la decoración se puede conseguir una habitación para un
adolescente. |
Solo
tendríamos que transformar cosas como, por ejemplo, las imágenes que se
disponen en el cuarto, que es recomendable que siempre se pongan en relación
con la edad y el carácter de las personas que usan la habitación, en este caso
los niños, y con las actividades que se van a realizar en cada zona. Se
pueden poner niños jugando, durmiendo, animales, cosas alegres, todo
depende de la zona en la que te encuentres de la habitación. Es mejor poner
posters pegados con masilla adhesiva (especie de plastilina pegajosa azul) y
cambiarlos cuando se estropeen.
Tampoco
se debe recargar demasiado la habitación de imágenes, porque los cuadros
hacen que una habitación parezca más pequeña y puede convertirse en un
espacio agobiante.
Una
idea para ir cambiado el aspecto de la habitación a medida que el niño va
creciendo y que quede constancia de este proceso, es poner un zócalo de papel
(de rollo industrial) que puede ir pegado con la masilla adhesiva. En este
papel el niño puede dibujar lo que quiera y contribuir así a la decoración de
su cuarto. Cuando el papel este lleno de dibujos, se puede quitar y guardar
y poner otro en blanco. También podemos poner una pizarra, es un
elemento que me parece interesante poner en el cuarto, en ella el niño puede
dibujar y más adelante practicar su caligrafía y el cálculo entre otras
cosas. Hay que tener cuidado con las pinturas, es mejor que cuando pinte este
alguien delante para asegurarnos de que el niño no se trague las pinturas.
Una
idea divertida para la zona de jugar es poner una especie de tienda o de
casita, ya sea de tela o de madera o incluso de cartón. Con una caja grande
se pinta y se decora y ya tenemos una casita de muñecas.
Peligros:
Un
niño en una habitación puede estar expuesto a algunos peligros si no se toman
unas precauciones básicas. Los peligros más comunes son: los enchufes,
que deben llevar incorporado un sistema de protección en el cual para enchufar
algo se tiene que apretar y girar, y los agujeros quedan siempre protegidos; los
radiadores con un cubre radiadores se soluciona el problema de posibles
quemaduras; por supuesto evitar al máximo objetos decorativos susceptibles de
caerse de una estantería, mesa o encimera, es mejor dejar el espacio diáfano; los
picos de los muebles, hay que intentar evitarlos eligiendo formas
redondeadas y suaves.
También
hay que tener en cuenta la altura de los muebles, a estas edades la cabeza queda
justo a la altura del mobiliario convencional, por eso es mejor elegir un
mobiliario más bajito, además así, con muebles a su medida, no le dará la
sensación de estar en una habitación para gigantes. En este tema hay que
remarcar que las camas altas presenta la dificultad de que los niños se suban a
ellas.
Miedos
Cuando
el niño se queda solo en un espacio por primera vez consciente de la
realidad que le rodea, este experimenta miedos, si a esto le añadimos toda la
información visual que percibe, ya sea a través de la televisión o de películas,
que generan en el niño desconfianza hacia elementos de la habitación, como
pueden ser el armario o el espacio de debajo de la cama.
Estos
miedos se pueden evitar con trucos sencillos. Por ejemplo
la cama hay que intentar que no tenga hueco debajo, una solución practica es
situar unos cajones o una cama supletoria que llene es el espacio, y además
esta cama sirve para las visitas que puedan venir. Otro miedo que padecen casi
todos los niños es el miedo a la oscuridad, para evitarlo y darles
seguridad se les puede dejar una luz tenue encendida durante la noche, que sea
de algún color relajante encendida; oto método más curioso es el uso de unos
peluches que tienen incorporada una bolsa dentro, que se llena de agua caliente
y esto ayuda a los niños a dormir mejor.
Distribución
de elementos en el espacio (planos):
En
estos tres planos podemos observar una evolución de un cuarto de niño de unos
tres años a uno de unos trece años, incluso
se puede seguir haciendo pequeñas variaciones y así conseguir un
aspecto más juvenil.
En
el primer plano
podemos observar tres zonas diferenciadas, la zona de juego, la zona de la ropa
y la zona de dormir. La zona de juego se encuentra definida por una alfombra o
moqueta. En esta zona encontramos un baúl para el almacenaje de los juguetes,
este elemento que ya introducíamos en la habitación del bebe, es una forma de
que el niño tenga sus cosas en un cajón y que pueda manipularlo fácilmente,
además así se le puede enseñar a tener los juguetes recogidos. En esta zona
podemos colocar, ya desde los dos años, una mesita polivalente con sillas
alrededor y una pizarra colgada de la pared, en esta misma pared se puede
colocar el zócalo de papel comentado anteriormente. En la zona de la ropa
encontramos el armario por supuesto, una silla para vestir al niño y un espacio
amplio para vestirle. A su lado encontramos la zona de dormir, en este caso
encontramos una cuna.

En
el segundo plano
ya se varía algunas cosas, la principal es que se pasa a una cama pequeña en
la zona de juegos ya disponemos de un escritorio pequeño con algunas estanterías
cerca, este elemento es necesario más o menos cuando empiezan la enseñanza
secundaria, es decir a los seis años.

En
el tercer plano
ya se cambia a la cama grande, con el niño es más grande y precisa un espacio
mayor, pues se puede prescindir de la mesita, y se necesitarán más estanterías
para todos los libros que se van acumulando.
