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Cómo ayudar a tu hijo a tener éxito en la escuela


Todos los niños poseen las capacidades necesarias como para tener éxito en la escuela y en la vida, y todos los padres, o responsables pueden ayudar. Sabemos que los niños tienden a imitar las actitudes de los padres, si les demostramos que su educación es importante para nosotros y que estamos dispuestos a sentarnos con ellos y dedicarles todo el tiempo posible para hacer sus tareas les ayudaremos a desarrollar actitudes positivas hacia la escuela y el aprendizaje, y a desarrollar la confianza en sí mismos como estudiantes. Cuando les demostramos que que valoramos la educación y que los conocimientos que van adquiriendo son útiles en la vida cotidiana, les damos un poderoso ejemplo a seguir, lo cual contribuye mucho a su éxito en la escuela.

Nosotros como padres, somos las personas que ejercen mayor influencia en las vidas de nuestros hijos, por eso cuando los padres nos involucramos en sus colegios, en las actividades que se desarrollan, conocemos a los profesores,... Los niños tienden a sentirse más importantes y su opinión sobre su escuela es más positiva.

Aunque te parezca increíble tu actitud influirá en su desarrollo escolar tanto como un buen o un mal profesor, procura no transmitir al niño tus miedos, ni tus éxitos ni tus fracasos. Él tiene derecho a tener sus propias experiencias, afronta su vida escolar con una actitud positiva, alegre y por su puesto tranquila muy tranquila.

Cuando un niño comienza su educación, se abre una nueva sociedad para él. Cuando conoce a una persona lo primero que le preguntaran será ¿a qué colegio vas?, ¿en qué curso estas?, ¿eres bueno en el colegio?, ¿qué tal las notas?. Esta misma sociedad en función de sus respuestas le etiquetará de "que listo es este niño", o bien de "pobre, no debe ser gran cosa". No existe mayor error. El 80% de nuestros escolares tienen problemas en una u otra materia y necesitan que nosotros como padres les ayudemos a superarlos. A continuación vamos a ver los puntos imprescindibles para que nuestros hijos salgan airosos y bien formados de su etapa escolar.

Lee con tu hijo

No nos cansaremos nunca de decirlo, lo mejor que podemos hacer para ayudarle a tener éxito en la escuela es ayudarle a leer correctamente. La lectura ayuda a los niños a superarse en todas sus materias. Más aún, es la clave para el aprendizaje de toda la vida. Aquí os damos algunos consejos para ayudar a que se convierta en un buen lector.

  • Crea un buen ambiente para leer. Asegúrate de que tu hogar este lleno de material de lectura adecuado a su edad, no tienes que comprar un libro cada día, pero sin embargo si puedes pedirle que cambie libros con sus amigos o primos que le hayan gustado especialmente. Pídele a la familia o amigos que le regalen libros por su cumpleaños o bien que se junten todos y que le regalen una suscripción a una revista infantil. Cuando su niño ve que la lectura es importante para usted, es más probable que decida que la lectura también forma parte de su vida. hable con la bibliotecaria de su sucursal local o con la escuela de su niño para identificar programas de lectura y alfabetismo para adultos en su comunidad. Reserva el tiempo necesario para que tu familia pueda disfrutar de la lectura con calma y silencio. Algunas familias disfrutan de la lectura en voz alta, leyendo los libros favoritos que cada miembro de la familia selecciona, o sus cuentos, poesías. Un buen momento suele ser antes de dormir. Conviértelo en una rutina diaria lee con tus hijos, durante 20 o 30 minutos antes de dormir.

  • Demuestra que te gusta la lectura. No basta decir eso de "haz lo que yo digo pero no lo que yo hago". Como decíamos antes, nuestros hijos se reflejan en nosotros, cuando vean que la lectura forma parte de nuestra rutina entenderán la importancia de la misma. Piensa que comenzar a leer normalmente les supondrá un esfuerzo importante. Provoca que tu niño te vea leyendo por placer y mientras desempeñas tus actividades adultas rutinarias: leyendo el periódico, recetas, direcciones, usando el ordenador,... Ve con él a la biblioteca y selecciona libros para tí también. Si no te sientes cómodo con tus propias destrezas de lectura, pide ayuda, pero no renuncies por ello a que tu hijo sea un buen lector.

  • Desde el principio. Aunque todavía sea un bebé, léele cuentos, enséñale imágenes y asócialas a palabras, les encantan los libros de animales. Deberemos integrar la lectura diaria en su vida. Al principio solo serán necesarios unos minutos pero a medida que vaya creciendo, también deberán aumentar los tiempos de lectura. Es bueno que le incites a realizar preguntas sobre lo que estáis leyendo, a anticiparos o inventaros el final de la historia, la lectura siempre debe ser comprensiva, y con este sencillo ejercicio él ve sentido a leer. Cuando él comience a leer por su cuenta, pídele que te lea los libros o cuentos que más le gusten.

  • Pide ayuda si tu hijo demuestra dificultades al leer. La lectura es un proceso al que los niños llegan en función de u madurez. Cuando un niño tiene problemas con la lectura a veces la razón puede ser muy sencilla de identificar y resolver. Es posible que pueda tener algún problema en la vista, o quizás simplemente sea más inmaduro que sus compañeros y le cueste un poco más al principio. Si crees que necesita más ayuda, habla con sus profesores tal vez necesita un refuerzo extraescolar. Lo importante es que tengas claro que no importa cuánto tiempo tarden en lograrlo, la mayoría de los niños sí pueden aprender a leer. Si existe algún problema antes de que te des cuenta lo lógico es que te lo digan desde el colegio y que juntos lo podáis resolver. No hay nada que sea más importante que el apoyo que le des a tu hijo en sus estudios.

  • Visitad juntos la biblioteca: Haced de estas visitas un hábito, las bibliotecas son lugares de aprendizaje y descubrimiento para todos. Al principio será como un juego pero cuando el descubre que en la biblioteca puede consultar miles de libros aprenderá a organizarse y a buscar la documentación necesaria para sus estudios posteriores. Pide que le hagan su carnet. Enséñale a respetar las normas básicas de una biblioteca como no molestar a los demás, hablar muy bajito, devolver los libros a tiempo y cuidar el material.

Habla con él

Aunque te parezca que nada tiene que ver una cosa con la otra, hablar y escuchar cuidadosamente son dos habilidades que juegan un papel muy importante en el éxito escolar del niño. Cuando la familia entabla diálogos estas favoreciendo a enriquecer su lenguaje, a aprender las normas de una conversación hablar cuando es su turno y a escuchar a los demás. Esta demostrado que en los hogares donde la comunicación es escasa sus hijos tienen más problemas para aprender a leer. Anímale a participar en las conversaciones familiares, a dar su opinión, enséñale sobre todo a escuchar a los demás de esta forma no tendrá ningún problema para escuchar y atender a sus profesores en clase.

El día nos dá muchas y muy distintas oportunidades para entablar una conversación con nuestros hijos, al volver del colegio pregúntale que tal ha pasado el día, con quien y a que ha jugado en el recreo, interésate por sus amigos. Al hacer la compra en el supermercado podemos comentar los precios las diferencias entre las marcas, como escoger una fruta o un pescado. Al hacer la cena pídele que te ayude a leer una receta, a organizar el menú del día siguiente. Enséñale a hacer cosas nuevas cuando tengas que arreglar una maceta o una pata de una silla. Dá igual la situación lo importante es que él participe de tus tareas y que habléis mucho.

Es muy importante que estos momentos los aprovechéis al máximo, para sacarles más rendimiento sigue estas sencillas pautas: Cuando te hable, deja de hacer lo que está haciendo y préstele toda su atención. Mírale a los ojos y hazle preguntas que le indiquen que le estás escuchando. Cuando te diga algo, de vez en cuando repite lo que te dijo para darle a entender que le estás escuchando. De esta forma el entenderá que es importante para tí y que te interesa todo lo que tiene que contarte.

Revisa sus deberes

Es importante que dediquemos una atención especial al tema de los deberes, de esta manera le transmitimos que para nosotros, sus estudios y su buena marcha en clase es muy importante. Además le ayudamos a desarrollar habilidades tan importantes como la responsabilidad, la disciplina, el orden,... Estas son algunas maneras para ayudar a tu hijo a hacer los deberes:

  • Prepara su espacio: Lo mejor es que el niño disponga siempre del mismo lugar para hacer sus deberes, no tiene por que ser un despacho basta con una mesa, una silla cómoda, y una estantería donde poder dejar y colocar su material. La zona de estudios deberá estar bien iluminada y en silencio, deberemos retirar todas las distracciones posibles televisión, hermanos pequeños, etc. Preocúpate de que disponga del material necesario para cada una de sus tareas, lápices, reglas, compás, diccionario, atlas. No hay que comprar todo cada año enséñale a cuidar de su material y a ordenarlo.

  • Fijar un horario: Al tener un horario regular para hacer la tarea, los niños la completan con mayor regularidad. Lo ideal es que lo diseñéis juntos, aunque si es muy pequeño tu le puedes ayudar a organizarse y a medida que vaya creciendo aprenderá él solo. Es conveniente que dejes en el horario unos huecos dispuestos para la lectura diaria, así como para los imprevistos o bien para repasar esa asignatura que más se le atraganta.

  • Fundamental: No esperes ni exijas la perfección total. Cuando a un niño de siete años le exigimos que lea como si tuviese diez lo único que conseguiremos será frustrarle y hacerle que se considere inferior. Valora las cosas que haga bien y en las que tenga que corregir emplea siempre términos positivos: "esto no parece que lo hayas escrito tu, con lo bien que lo hiciste ayer, me estás gastado una broma"

  • Ayudarle a hacer los deberes no significa hacer los deberes por ellos: Es un error muy común que bien por que no tenemos la suficiente paciencia, o bien por que no estamos valorando lo suficiente a nuestro hijo le ayudemos tanto que terminemos diciéndole las soluciones. Pero no es esta la ayuda que ellos necesitan, con estar hay, dar apoyo, comprobar que termine con cada uno de los ejercicios que le han puesto, e interesarte por sus resultados será suficiente. Si tu horario laboral no te lo permite repasar juntos los deberes de cada día aunque ya estén hechos.

Ayúdale a ser responsable

Es fundamental que tu hijo tenga conciencia de cual es su trabajo y su responsabilidad. Tener la responsabilidad de sus estudios y trabajar independientemente son cualidades imprescindibles para el éxito escolar. Pero, ¿como conseguimos que nuestro hijo sea responsable?. A continuación te presentamos algunas sugerencias para ayudar a tu hijo a desarrollar estas cualidades:

  • Marca una reglas claras en tu hogar. Todos los hogares necesitan reglas razonables de convivencia, que los niños deberán entender perfectamente y en las cuales se puedan apoyar. No estamos diciendo que convirtamos nuestro hogar en un cuartel general, pero las reglas marcadas si deberán respetarse siempre y nosotros deberemos hacerlas cumplir con constancia.

  • Déjale que se enfrente a las consecuencias de la irresponsabilidad. Debemos enseñar a nuestros pequeños, que ellos son los únicos responsables de sus actos, tanto en casa como en clase. Cuando un profesor nos llama la atención por que nunca termina su tarea, no podemos caer en el error de defender a ultranza a nuestro pequeño, alegando que la mala suerte que habéis tenido tocándoos el profesor más exigente de todo tercer. Habla con tu hijo pregúntale por que no termina la tarea, escucha su lado de la historia. Pero si la acusación es cierta, déjalo que se enfrente las consecuencias, aunque no baje al patio en un mes.

  • Oblígale a que se implique también en las actividades domesticas. Además de fijar un horario para hacer los deberes deberéis fijar también un cuadro de actividades para realizar los deberes de la casa, como bajar al perro, sacar la basura, poner la mesa, recoger los juguetes. E función de su edad tu podrás determinar para que están preparados.

  • Desune y vencerás. Enséñale a dividir una tarea en pasos y luego a realizar un paso cada vez. Por ejemplo si decimos te tienes que duchar solo puede ser tremendo pero si primero, preparamos la bañera, nos desnudamos,.... el tema se reduce bastante.

  • Su material es suyo y el lo cuida. Todas las noches debería dejar preparado todo lo que va a necesitar a la mañana siguiente, dibujo gimnasia, ... Para ayudarles en esta tarea tan importante le ayudará bastante si en la habitación colgáis el horario.

Cómo trabajar con sus profesores

Muchos profesores mantienen que hasta que no conocen a la familia y las circunstancias de un niño, no conocen al niño en sí. Y muchos padres opinan que no tienen claro que espera de ellos y de sus hijos el colegio. Es responsabilidad tanto de los padres, como de los profesores compartir la información sobre nuestros hijos.

Te vamos a dar una pautas para que te muevas con mayor libertad en el mundo de tu hijo: Su colegio.

  1. Conoce el colegio al que acude tu hijo. ¿Qué clases se ofrecen en esta escuela? ¿Cuáles cursos son obligatorios? ¿Cuáles son sus expectativas para mi niño? ¿Cómo mide esta escuela el progreso académico? ¿El plan de estudios de esta escuela cumple con las normas estatales? ¿Cuáles son los reglamentos de esta escuela?¿Cuál es el nivel de aprobados en selectividad? Pregunta si la escuela tiene su propio Web, y si lo tiene, pide la dirección electrónica, cada vez es más frecuente que a través del web nos den todo tipo de información: calendario de actividades, nombres de las personas con quienes se puede poner en contacto, los reglamentos y muchos datos más. Infórmate del calendario escolar. Participa siempre que puedas en las reuniones de las organizaciones de padres y maestros APAS.

  2. Conoce cuanto antes a los profesores de tus hijos: Tan pronto como sea posible ponte en contacto con los profesores de tu hijo, al principio del curso escolar o tan pronto como sea posible. Conócelos y demuestra tu interés. Cuéntales desde el principio si tu hijo tiene alguna necesidad especial o bien si hay algo que deban saber, se distrae con facilidad, se le olvida anotar los deberes,... Piensa en el profesor que tienes en frente como un profesional amigo, que te ayudará en la educación de tu hijo. Si notas un cambio en su comportamiento, en su rendimiento académico o en su actitud durante el curso escolar, pide cita para ver a sus profesores de inmediato.

  3. Conoce las debilidades de tus hijos. Las notas son sólo uno de los indicadores sobre como le está yendo a tu hijo en la escuela. Pero tu debes ver si está teniendo dificultades con alguna materia en concreto, o simplemente si detectas que no entiende o no sabe como resolver las tareas que le envían para casa. Llama a su profesor cuanto antes y pregúntale como puedes tu colaborar desde casa para solucionar el problema. Por lo general cualquier profesional de la educación estará muy receptivo a la prevención de un suspenso. Al alertar al profesor podremos establecer juntos una estrategia para ayudar a nuestro hijo y resolver el problemilla cuanto antes

  4. El Profesor es un amigo, que nos va a ayudar. En una reunión con su profesor, prepárate tanto para escuchar como para hablar. Es muy recomendable que prepares esta reunión puedes anotar los temas que no quieres que se te olviden, piensa que él dispone de poco tiempo y mejor aprovecharlo al máximo. Pregunta: sobre los detalles del progreso de tu hijo. Si ya ha recibido algunas calificaciones, pregunta cómo se le ha evaluado. Habla sobre las destrezas, intereses y hábitos de estudio. Dile si piensas que necesita ayuda por alguna circunstancia especial de la familia, separación, la llegada de un hermanito, su exceso de peso, ... Trata de mantener una actitud abierta. Es posible que en algún caso no estemos de acuerdo con lo que nos diga el profesor, si esto ocurre procura escuchar, argumentar y discutir tranquila y pausadamente. Procura buscar la objetividad ante todo. Y si aun así la explicación del maestro no te satisface, pide otra reunión con el coordinador del curso o con el director.

Y cuando llegan los exámenes

Ante todo calma, lo primero deberemos explicar a nuestros hijos lo que son los exámenes y los distintos tipos de estos que existen. Deberemos contarle que el examen es lo que le sirve al maestro y a la escuela para medir hasta que punto están aprendiendo los alumnos, y si lo que están explicando se esta entendiendo bien. Estos exámenes van relacionados con las calificaciones y los informes de progreso. Los resultados le indican al maestro y a cada alumno si va al mismo paso que el resto de la clase, si necesita ayuda adicional o si va más adelantado que los otros alumnos. Por eso es importante que se esfuercen en demostrar lo que saben en el examen.

Anima a tu hijo ante un examen. Si su niño se siente bien sobre sí mismo, podrá dar su mejor esfuerzo en un examen. A los niños que les atemoriza el fracaso es más probable que se sientan ansiosos al hacer un examen y que cometan más errores. Recuerda que los exámenes reflejan el rendimiento general del estudiante.

Ante todo ayuda a u hijo a evitar la ansiedad ante un examen. Es bueno que le preocupe el tener un examen. Pero no es bueno que se preocupe demasiado sobre cómo va a salir del examen. Y podría resultar desastroso. Pueden criticarse a sí mismos de más y perder la seguridad en sí mismos y en sus habilidades. En vez de sentirse desafiados por la promesa del éxito obtenido, pueden volverse temerosos del fracaso.

Si este es el caso de tu hijo te damos unos consejos para que le ayudes a superar esta ansiedad:

  • Planifica de antemano. Comienza a estudiar mucho antes del examen. Asegúrate que comprendes bien el material que entra en el examen. Trata de establecer las relaciones entre lo que sabes que vendrá en el examen y lo que ya sabes. Repasa el material más de una vez.

  • No trates de estudiar todo la noche anterior. Esto solo te hará sentirte más ansioso. D

  • Lee las instrucciones con mucho cuidado antes de contestar. Si hay algo que no entiendes, pídele al profesor que te lo explique.

  • Revisa el examen rápidamente para ver qué tipos de preguntas incluye. Fíjate cuántos puntos valen cada tipo de preguntas. Esto te ayudará a determinar cuánto tiempo debes tardar en cada sección.

  • Si no te sabes una respuesta, déjala y sigue con el examen. No desperdicies tiempo preocupándote demasiado con una sola pregunta. Márcala y si tienes tiempo al final del examen, puedes intentar contestarla.

Después del examen. Leer juntos y discutir sobre los resultados obtenidos. Se puede aprender mucho al revisar un examen ya calificado. Es imposible que si en matemáticas vemos que nuestro hijo no resta correctamente, continué al mes siguiente haciendo divisiones. Dialoga sobre las respuestas erróneas con y descubre por qué respondió de esa manera. A veces un niño no entiende o lee mal las preguntas. O quizás sí se sabía la respuesta pero no supo como darla claramente. Después leer y discutir todos los comentarios del maestro. Si algún comentario no está claro, dile que le pida al maestro que se lo explique.

Animo ya veras como el esfuerzo os merece la pena a los dos.

Artículo elaborado por el Equipo de SomosPadres.com

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