Poco a poco lo has ido viendo venir. Llega con esos palpitos a los que intentas no hacerles demasiado caso. Quizás una pequeño guiño en la comisura de sus labios cuando sonreía te servía para seguir tranquila, pensando que aún era demasiado pequeño para ser un adolescente.
A pesar de los granos y de la evidente desproporción que esta sufriendo su cuerpo, sigue siendo el mismo, solo que de vez en cuando se acentúan algunos rasgos hasta ahora desconocidos, con los que antes no habíamos “toreado”, y claro, al principio pueden llegarnos algunas “cornadas” que no sabemos muy bien por qué se producen.
De pronto se hace imposible la convivencia, se hace imposible el trato directo, las normas se van rompiendo, se resquebrajan y hay que volver a poner unas nuevas. Tu imagen o vuestra imagen de padres se trastoca hasta quedar reducida a un tricornio y un bigote , a frases como “ya no te aguanto mas”, o peor aún “te odio mama” [pasa hasta en las mejores familias, de repente nos convertimos en el frontón donde lanza sus dificultades, pequeñas para nosotros, todo un mundo para ellos].
No es que esté poseído ni que le hayan lavado el coco, es que
ahora tu hijo es un hervidero de emociones y su cuerpo está super-hormonado, lo que acentúa aún más, su ya de por si irritable pronto, sus contradicciones o dudas interiores.
Así que el primer punto importante a tener en cuenta es, que
tu hijo no está viviendo nada más que un auténtico cambio evolutivo, una metamorfosis ardua, lenta y muy complicada para él,
si te sirve para hacerte una idea, recuerda que en el embarazo nuestro cuerpo también se sobre-hormona... ¿no te llevaba eso a ciertos comportamientos sensiblones e
irascibles?.
De todo lo que hemos dicho vienen esos enfados consigo mismo. Aunque creas que es con el mundo entero, solo esta decepcionado o enfado con el mismo, sus dudas y contradicciones, sus cambios de imagen...etc, pero todo esto lo iremos viendo mas despacio.
Pero, realmente, ¿dónde se encuentra? ¿Es un niño en un mundo de adultos?
¿es un “adulto” en un mundo de niños, tal y como nos quiere hacer creer?.
Afortunadamente y para nuestra tranquilidad, el proceso hasta el adultaje es mucho mas lento y muchísimo menos conflictivo que la adolescencia, pues
una vez pasada esta fase de turbulencias, el resto del viaje tendrá un recorrido normal, lento y agradable, tanto para vosotros y para él, ya lo veras.
Realmente son niños que pretenden acercarse aceleradamente al mundo de los
adultos. Se acercan rápido y sin miedo, casi sin masticar sus experiencias, que en esta época serán muchas ya que aún le quedaba (y le quedará) mucho por aprender de la vida y del mundo, muchas “primeras veces”.
Pero esto último tiene sus riesgos, grandes a mi parecer, pues aun estos muchachos son muy impresionables y aunque estén deseando mostrar su cara más fuerte y segura, en el fondo se sienten amedrantados ante tanto estimulo nuevo, por todo esto recordarte :
Necesitan el apoyo incondicional de sus padres, y la protección de su casa, e incluso (sorpresa) esa norma tantas veces rechazada y discutida. Cuando se le pase la tontería de encima, te agradecerá que hayas sido firme con él en determinadas ocasiones.
En esta época de la educación de tu hijo, tus herramientas más eficaces son tu escucha y tu cercanía, así que afínate el oído, aprende a leer entre líneas y ejercita tu empatía. Todos estos serán nuestros instrumentos fundamentales para aprender a quererle en este proceso vital
(eso y lo de siempre: una paciencia a prueba de hijos).
Él necesita hablar sin miedo, expresarte sus avances, sus retrocesos y lo más importante,
él necesita ser partícipe de su propia educación y evolución...es el tiempo de la “libertad”, como él te dirá
[o el tiempo de “aprender a asumir responsabilidades, como tu le responderás]. Por eso como consejo no te remiendo el “no porque no y punto”. Si puedes, siéntate y razona, por muy incuestionable que te resulte el tema que haya que tratar, hazle ver que tú aún le superas en experiencia y, palabra fundamental, hazle sentir que le quieres mucho, cosa que ahora él entenderá si te esfuerzas por escucharle, entenderle, y corregirle... pero siempre con argumentos.
Por desgracia la televisión de ahora está ofreciendo a estos chavales imágenes de que las cosas se discuten con gritos, sin razones, todos muy encabezonados y nunca reconociendo los errores o aprendiendo del otro.
Es importantísimo que nosotros le enseñemos que en la vida hay que ir de otra manera, que le demos otro ejemplo, y para ello nunca debemos encarar un tema como si fuera un enfrentamiento directo: en la familia una discusión nunca debe ser ni parecer una lucha de poder, tu debates porque le quieres y deseas saber su opinión. Recordar:
amor ahora es agarrar toda la paciencia del mundo para explicarle (de forma que él entienda) cada
cosa, y aceptar que si él sigue discutiéndonos, será por que, o bien su idea es mejor que la nuestra (y no pasa nada por reconocerle esto de vez en cuando), o lo que ocurre es que aún no hemos sabido hacerle entender lo que queríamos (y entonces no tenemos otro remedio que estrujarnos los sesos para explicar las cosas de otra forma).
Frente al modelo del padre permisivo, hace falta ahora escucharle de veras y oponernos a lo que nos parezca incorrecto; pero tampoco se trata de llevarle la contraria siempre: os acercará mucho y le daréis una importante lección si, como dice Bernebé Tierno, cada vez que tu veas que te has podido equivocar en una cosa, vas y le pides perdón con toda la naturalidad, para que él pueda ver que disculparse no es una tragedia humillante, que todos tenemos que hacerlo.
Los adolescentes, como ya te habrás dado cuenta, tienden demasiado pronto al dramatismo, pero este dramatismo tan absurdo a nuestros ojos tiene su explicación:
se sienten solos por estar desorientados, en continuo cambio, a veces amenazados por un mundo que están locos por conocer (sobre todo en cuanto a las cosas más arriesgadas, que de golpe se convierten en las más atractivas, pero que a la vez les asusta y los empequeñece casi continuamente).
Libertad = responsabilidad y viceversa, este sencilla ecuación tenemos que grabárnosla todos a fuego. Ellos tiene que saber y aprender a cuidarse por si mismos, y saber que cualquier adulto tiene responsabilidades consigo mismo y con los suyos, de lo contrario sería un niño y habría que tratarle como tal. Por ello,
si hace algo mal, le tocará pagar las consecuencias, y en lugar de evitárselas, nuestra forma de quererle será vigilar para que entienda esa ley básica de la vida: “si no te portas bien, al final las cosas te irán mal, y no puedes decir que la culpa es de otros”.
Pero si vemos que él cumple con sus responsabilidades y aprovecha las libertades que tiene, entonces tenemos que ir “aflojando” poco a poco, y dejándole cada vez más espacio para salir por la noche, organizarse sus tareas... aprender a ser adulto.
Otro factor importantísimo y que no se nos debe pasar por alto
son los refuerzos positivos y el control de estos en una situación conflictiva.
Te pongo un ejemplo: Susana ha terminado muy bien el curso, tiene 16 años y ha aprobado todas las asignaturas, así que se marcha a celebrarlo con sus amigos. Se hace tarde y Susana no vuelve a casa, tu estás muy nervioso/a, cuando por fin se oyen las llaves de casa es Susana.
-> Caso A-(Actitud relajada pero
firme): “Susana me encanta el resultado de tus notas, de verdad que me alegro. Pero eso no te da derecho a tenerme aquí preocupado/a durante tantas horas por ti. Acuéstate y mañana hablamos muy seriamente, que descanses Susana.
-> Caso B-(Actitud agresiva y tensa):
Ven aquí Susana ¿tu qué te has creído, que aprobar te da derecho a dejarme aquí, así, y de esta manera, como si fuera un cero a la izquierda?, ¿crees que una mocosa como tu se puede reír de mi? Tu estas muy equivocada o ¿no?, venga contéstame si tienes narices.....
Ahora mi pregunta ¿en cuál de los dos casos Susana termina entendiendo que para cambiar una norma como los horarios antes hay que hablarlo y no hacerlo de esta manera? ¿en cuál de los dos, Susana termina pegando un portazo o sintiéndose atacada?.
Recuerda: la mejor respuesta a un ataque no es devolverle otro, si no hacerle ver con buenas maneras que se ha equivocado. Aquí todos nos queremos, y si él nos hace daño, no hay más que explicarle que así no se hacen las cosas.
Antes se pensaba que lo peor era que un hijo nos viera débiles, pero es todo lo contrario. Hay que quitarse la coraza y ser sinceros (porque queremos que él lo sea con nosotros, así que lo primero será darle ejemplo): es más fácil que él se corrija su actitud si ve que de esa forma puede estar haciendo daño a alguien que le quiere, pero si lo que ve es que él hace algo y sus padres le atacan, no le va a dar tiempo a comprender que él se estaba equivocando (antes se pondrá a pensar que, “jolín, mira como son que me están atacando, ¿y estos son los que dicen que me quieren? ¡Qué va! Me quieren si hago lo que ellos dicen, pero en cuanto hago algo distinto, nada, todo son gritos...”
Al margen de todo esto y a lo largo de este proceso encontraras una serie de manías hasta ahora totalmente incompatibles con tu hijo: si Clara antes nunca cerraba la puerta para dormir, ahora todo esta más que sellado y se convierte en un top secret infranqueable.
La primera “manía” será su intimidad, algo básico e intocable, y por cierto, muy respetable si pensamos que realmente es la primera vez que tiene intimidad o lo que nosotros los adultos entendemos por intimidad. De todo esto no te preocupes, solo respeta las barreras “físicas” (no cuchichear en sus cajones y ropa, no entrar en su cuarto sin avisar....)
Su intimidad al igual que otras “nuevas manias” son recursos que reafirman su personalidad. Tu hijo necesita reafirmarse constantemente en ese mar de dudas en el que vive. Si durante un instante nos ponemos en su lugar lo entenderemos perfectamente: te esta cambiando estrepitosamente el físico, has tenido un encuentro y un desencuentro amoroso en la misma semana, te preocupa muchísimo la opinión de los demás sobre ti (aunque lo nieguen, ellos ahora se valoran en la medida en que les valoren los demás), no te sientes ni bien ni mal ni especial ni querido....Bueno pues todo este caos puede ser posible en la cabeza de tu hijo durante una hora y al momento irse.
Por todo esto no le riñas si desea reafirmarse imponiendo un vestuario más que “novedoso”. Para él es un tótem social que le acerca aún más a los adolescentes, chicos y chicas de su edad y le ayuda a sentirse integrado y aceptado, conceptos ahora tan importantísimos para él como los son el buscar su independencia, diferencia y “estilo propio” dentro de los limites de la familia. A ti solo te queda animarle a elegir bien dentro de su estilo, cosas que le favorezcan, que no sean
excesivas...etc, si lo haces bien vera en ti un gran aliado/a .
Nada más que deciros que el amor y la paciencia todo lo consiguen. Ánimo y mucha suerte, y sobre todo recordar que lo que está delante de vosotros son personitas muy valientes y maravilllosas, que todos los días se superan luchando contra tabúes, conflictos y complejos, vividores de grandes dudas, grandes pensadores de lo cotidiano, y que todos los días viven grandes y desaforadas alegrías, donde lo más importante es que aún les queda mucho que aprender de vosotros, sus padres, así que habrá que ingeniárselas para mantener bien los lazos entre nosotros.
Autor: Rubén Marías