En el séptimo viven dos familias con un par de
niños de nueve años. Es Sábado. Uno de los chicos se levanta a las 10, va a
por su desayuno, sin mucha prisa, investigando cada paso. Luego se pone a ver la
tele y a jugar un poco con el perro. Si nadie le dice nada, se puede pasar así
hasta la una.
El otro niño en cambio se levanta antes,
porque a partir de las nueve nunca tiene sueño. Pone la tele. Al rato se cansa
y va a por un libro. Lo empieza, lee un poquito, pero después le entran ganas
de ir en bici, así que la busca. Como está pinchada, se queda un rato
estudiándola, a ver si sabe hacer algo, y al rato, se olvida un poco del
problema y se marcha a hacer un dibujo sobre lo que ha visto en la tele. Pero a
lo mejor le entra un poco de hambre así que se va a la cocina... Allí, su
padre, le dice que no haga ruido. "Son las once y mamá duerme aún".
Pero es lo que tienen los niños
hiperactivos, que no paran. Con ellos no hay tregua posible.
"Hiperactivo". Para algunos padres
esta palabra puede sonar a veces como el nombre de una de las siete plagas [en
concreto, de la que le ha tocado a él]. Cuando el resto de los padres se quejan
de que su hijo no les deja echarse más que media hora de siesta, los padres de
hijos hiperactivos miran con envidia. "¿Pero cómo consigues que te deje
esa media hora? ¿Cuál es el truco?". Y es que estos chicos realmente se
esfuerzan muchísimo en poner a prueba ese amor que tanto sentimos por él
[sobre todo cuando duerme].
Desde que el pediatra nos reveló ese nombre
que suena a condena penal ("trastorno por déficit de atención con
HIPERACTIVIDAD"), desde entonces supimos que ante nosotros se habría una
de esas pruebas duras, arriesgadas, al más puro estilo Indiana Jones, típicas
de la paternidad.
¿Y ahora que hago?
Hace unas décadas, (y aún hoy) los médicos intentaban
de mala manera cambiar por sistema al niño hiperactivo castigándole si se
mueve mucho, si no se centra en una cosa. Como padres tenemos que hacer examen
de conciencia: ¿qué es más importante? ¿nuestra tranquilidad, o el
desarrollo de nuestro hijo?
Este es un niño especial, que va a requerir de
más esfuerzos todavía por nuestra parte. A veces puede parecernos un tormento,
pero merece la pena echarle un poco de ganas para ponernos a su ritmo. Él ha
nacido "diferente", y eso es algo de lo que no tiene la culpa.
Ahora nosotros podemos tratar de ahogar su diferencia, o seguirle y ayudarle,
como haríamos con cualquier otro hijo.
Hay que recordar que el que una persona tenga
un ritmo más acelerado también está lleno de virtudes [aunque más para él
que para los demás]. Y es que los hiperactivos suelen destacar mucho en esta
vida si encuentran un sitio donde aplicar ese caudal infinito de energía.
Por lo general son chicos más creativos, hábiles, resistentes, curiosos...
como encuentren una actividad que les guste, ya no hay quien les pare en eso.
Una anécdota personal: en España hubo un
político que llegó a ser el número dos de uno de los partidos más
importantes de España. Este señor ahora está en la universidad. Es una
persona siempre inquieta, que entra en clase habiendo leído y discutido
muchísimo. le gusta lo que hace, y, de esta forma, es uno de los maestros más
preparados, por eso sus alumnos suelen tenerle mucho respeto. Por lo rápido que
habla y lo mucho que sabe de muchas cosas, a veces da la impresión de ser un
superdotado, pero no, es un hiperactivo al que cuando era niño los médicos
intentaron (sin éxito) calmar, pero que, una vez encontró algo que le gustaba,
pues se metió en ello hasta llegar a lo más alto.
No es fácil encontrar ese mundillo donde un
hiperactivo puede destacar, pues estos chicos se ponen a hacer muchísimas cosas
a lo largo del día. Pero para encontrar lo que se le da mejor, la receta es
la misma que para el resto de hijos: jugar con él, pasar tiempo juntos,
escuchándole, conociéndole, dándole estímulos y actividades a su ritmo [es
decir, sin parar].
Todo eso y también apuntarle a algún
deporte donde pueda cansarse un poquito [lo cual nos vendrá la mar de
bien]. Aunque ¡ojo! nuestro chico es muy activo y competitivo, y quizás el
resto de los chicos no "encajen" bien sus ganas de luchar. Habrá que
evitar los deportes de grupo (y meterle en atletismo, natación...) o, si
preferís los otros, entonces habrá que enseñarle a que "pase" del
típico compañero que puede sentir envidia de él y trate de insultarle o
dejarle en evidencia.
Lo importante, en cualquier caso, es superar
nuestro propio cansancio, y darnos cuenta de que un niño hiperactivo es un hijo
que puede tener muchas oportunidades (más incluso que los demás) si sabemos
crear a su alrededor un entorno que le estimule, que de salida a sus ganas de
hacer cosas, y seguirle de cerca para animarle en aquello donde no le cuesta
destacar.
¡Ah, por cierto! Que todo esto quede entre
nosotros. No es bueno que él oiga como le llamamos hiperactivo, movido... a
veces nos dan ganas de quejarnos y de decir "ya estás siempre igual",
pero hacerlo así es muy contraproducente, porque, como cuenta una madre en
nuestro foro, "que él no se acostumbre a ser "el movido de la
casa", porque entonces estás perdida", ya le estás dando atención e
importancia, algo que a ellos les encanta.
Si te ves apurado, en nuestro artículos
Publicados encontrarás montones de juegos y actividades que pueden servirte para
seguirle el ritmo a este pequeño correcaminos.
| Otros
artículos de interés relacionados: |
|
|