Considerado
durante demasiado tiempo poco más que un desierto del que lo único que podíamos
esperar eran higos chumbos y tomates, la tierra que los árabes bautizaron como
al-Mariya se ha vestido bonita invitando a la visita.
Un
buen sitio para la playa, los paseos marítimos, pescaítos y helaítos... ¡y
con rincones aún por descubrir! Entra en los secretos que Almería tiene para
toda la familia.
Considerado
durante demasiado tiempo poco más que un desierto del que lo único que podíamos
esperar eran higos chumbos y tomates, la tierra que los árabes bautizaron como
al-Mariya se ha vestido bonita invitando a la visita.
La
revolución ha tocado todos los campos, empezando, claro, por los de la
agricultura, donde los invernaderos han hecho millonarios a los que hasta ahora
solo eran agricultores. Antes era Almería una tierra a donde el extranjero solo
iba si le pagaban por grabar una película del Oeste, pero hoy no hay más que
sentarse en la estación de autobuses y trenes para ver como van y vienen
familias enteras de franceses, ingleses, italianos... todos en busca de unas
playas donde aún las muchas toallas te dejan ver la arena, no como pasa en
otras zonas.
Aguas
mediterráneas (con lo que eso significa), un inmenso Parque Natural (con lo que
eso significa), a Almería aún se puede llegar y elegir cómodamente qué tipo
de estancia queremos: ciudad, pueblo costero, camping, hotel, gente, desierto...
Que
cada uno busque su combinación ganadora. Aquí os damos dos ejemplos:
·
Un rincón chiquitito: San José
San
José es un rincón de una sola playa, guardado de los vientos por estar en una
bahía. Es el típico pueblo chico crecido a orillas del mar, pero tiene una
circunstancia especial que medio lo salva, medio lo condena: es una
localidad-bonsái, lo tiene todo para gustar y llamar la atención del gran
turismo, pero las normas que protegen el Parque Natural del Cabo de Gata y el
hecho de que el territorio de San José tenga el capricho de estar encerrado con
montañas que lo rodean, hacen casi imposible que se pueda construir más.
Casitas
bajas, un par de hoteles muy aceptables, chiringos espléndidos a la hora de las
comidas... si lo que buscamos es poder tomar el sol en la playa sin el
bullicio de la gente, ni tener que andar largas distancias, San José es nuestro
sitio. Todo está tan cerca que nos podemos olvidar del coche y caminar
(aunque si eres de los que aparcan el coche al lado de la toalla, felicidades,
aquí el parking siempre tiene sitio).
Según
como sean vuestros hijos y el grado de comodidad que busquéis, podéis
plantearos ir al camping, es muy económico y tiene un ambiente muy saludable
para los enanos, que pueden encontrarse y jugar con otros “trastos” de su
edad.
Consejo:
si queréis hacer feliz a un peque, pasearos por el paseo marítimo (por
llamarlo de alguna manera) y dejaros convencer por el niño: seguro que cuando
vea la heladería italiana o los puestos de pulseras y collares, se vuelve hacia
nosotros (y nuestros bolsillos).
¡Ah!
Y si queréis sentiros como auténticos Robinsones, no dudéis en aventuraros
por las numerosas calas que hay pasado San José. Estás en pleno Parque
Natural, el camino no es muy transitado, pero merece la pena ir: os encontraréis
con un kilómetros de playa solo para vosotros ( y con la sombra de los árboles
si nos apetece). ¿Has tenido alguna vez una playa desierta solo para ti?. Estos
lugares aún vírgenes se llaman Los Genoveses, la cala de las amarillas, la de
la arena... ¡pero si vas no se lo digas a nadie! Aun son un secreto.
¿Dónde
comer?
-
Bocata
y fuga: Si
queréis daros un capricho a la hora de desayunar o merendar, este es el sitio.
Enormes tostadas, calientes o frías, con café o chocolate... ¡Una delicia!
Situado en una de las laderas, lo mejor para encontrarlo es preguntar a los
“nativos” para que nos guíen por las callejuelas.
-
La
pizzería de la playa:
Situado en el un extremo del paseo marítimo. Si queréis probar la pizza
calzone (que es esa que está cerrada por la masa), en éste lugar esa es la
especialidad. Precios asequibles, trato agradable, y resultados muy
recomendables.
-
Restaurante
“La Cueva”:
restaurante en toda regla, con buenos pescados y carnes, que además nos permite
comer viendo el mar, ya que se encuentra justo en medio del paseo marítimo.
¿Dónde
dormir?
-
Albergue
San José: Una
alternativa barata al hotel sin tener que recurrir a la tienda de campaña. El
coste de cada cama es de 10 euros por noche, y si lo reservamos con suficiente
antelación, podremos asegurarnos una habitación a la medida de nuestra
familia. Teléfono: 950 380 353
-
Apartamentos
Paula: Sin
duda la opción que mayor libertad y confort nos puede dar, ya que son unos
apartamentos bien situados y con todo lo necesario. Reservas en el 650 608
778.
-
Cortijo
la Pita (apartamentos):
con estancias preparadas para hasta seis personas, se trata de unas viviendas
completamente amuebladas, de esas que nos hacen sentirnos mejor que en la propia
casa por unos días. Teléfono: 636 280 767.
-
Camping
Tau: a 300
metros de la playa, con duchas, restaurante, chiringuito, y otras familias con
otros niños. Buen ambiente a buenos precios. Camino
Cala Higuera, s/n. Teléfono: 950 380 166.
·Roquetas
de Mar: el turismo que hace ciudades.
Se
trata de una de esas ciudades hechas solo para vacaciones, con un batallón de
hoteles alineados con la playa.
Tiene
tres puntos de referencia: la Urbanización (que es donde se apiñan los
principales y más grandes hoteles), el paseo marítimo (que tiene sus mejores
terrazas al lado del puerto), y el centro comercial y de ocio, con cines y
teatro incluidos.
El
alojamiento natural en Roquetas es el hotel, o en su defecto, el apartamento,
lugar idóneo para reponernos de las sesiones de toalla y sol.
Habría que avisar que las playas de Roquetas no son de una arena muy fina, por
lo que se recomienda llevar las chanclas siempre cerca de los pies.
Para
comer la oferta es muy variada en el paseo marítimo,
aunque lo que más abunda es lógicamente el pescaíto frito (y la paella con o
sin bogavante, especialidad de la zona). Conviene pasearse un poco antes de
elegir restaurante: algunos de ellos tienen precios más preparados para asaltar
al turista despistado que otra cosa. Cada terraza tiene bien visible una pizarra
con los precios, por lo que quien quiera escaparse del atraco, lo tiene bien fácil.
Los
niños pueden disfrutar de unas atracciones
que han puesto recientemente en la zona de La Urbanización, donde también
podemos animarnos y alquilar juntos unas bicicletas (en los quioscos del paseo
marítimo daremos con ellas), subirnos al roque-tren (un tren turístico que nos
pasea por la carretera y nos enseña bien la zona), o alquilar uno de esos
barquitos de playa que van a pedales y tienen toboganes.
Por
un módico precio podemos hacernos con una tumbona bajo parasoles de paja, o, lo
que es obligado con los niños, pasarnos por una mega-heladería de dos plantas
que nos llenará la boca de agua... y de sabor.
¿Dónde
comer?
La
oferta tanto en alojamiento como en restaurantes es casi infinita, ya que cada
dos o tres pasos nos encontraremos con un nuevo establecimiento.
Respecto
a la comida, podemos decir que en el paseo marítimo está la mejor oferta,
sobre todo si apreciamos el pescado y el marisco fresco, pero, como ya hemos
dicho, conviene darse un pequeño paseo antes de elegir. Los precios son muy
razonables, salvo algún restaurante atrapa-turistas que destaca fácilmente por
la exageración de sus precios. En cualquier caso, son una minoría y se les ve
muy fácilmente.
Recomendamos:
no salir de Roquetas sin probar sus paellas, con o sin bogavante. Con el permiso
de los Valencianos, podemos decir que aquí las hacen mejor que en ningún otro
sitio (excepto Valencia).
¿Dónde
dormir?
Lo
mismo podríamos decir de los hoteles: los hay medianos, grandes, muy grandes, e
inmensos. Algunos son casi un pueblo en sí mismos, con gimnasio, peluquería,
guardería, sauna, piscinas... ¿alguien da más?. Veamos algunos casos:
-
Hotel
Don Ángel ****: Siendo
de los más económicos, tiene todo tipo de comodidades: buffet, piscina, está
en primerísima línea de playa. Sus “peros” serían que está alejado de la
zona de La Urbanización (algo que podemos solventar si vamos en coche o si
recurrimos al Radio-taxi, cosa no muy cara), y que le faltan algunos pequeños
detalles para ser un buen cuatro estrellas; por ejemplo, el buffet no es muy
variado en las comidas y en las cenas (auque sí que hay una cocina muy pensada
para el gusto de los niños), las luces automáticas se apagan muy pronto (y si
el niño es pequeño y va solo al baño puede quedarse fácilmente a oscuras)...
En cambio cuenta con buen atención y con actividades de animación todos los días.
Avda.
Antonio Machado S/n. Teléfono: 950 32 83 50
-
Hesperia
Sabinal ****: Bienvenidos
a la inmensidad. Es un hotel GRANDÍSIMO, con amplias piscinas, jardines, salón
de baile, peluquería... Uno de esos hoteles donde por el precio de una cama,
tenemos a nuestra disposición todo un centro de ocio y servicios.
Teléfono:
950 33 36 00
-
Hotel
Playasol ****: Es
uno de los mejores preparados para ir con la chiquillería: zona de juegos,
animación especial para grandes y pequeños, cuna gratis, y una curiosa
novedad: el Mini-hotel, una curiosa guardería donde el niño se puede quedar
todo el día jugando con otros mientras le cuidan y le dan de comer. Además hay
un campo de golf cercano y tenemos la suerte de contar con una parada de taxis
cerca (por si no tenemos coche). Urbanización
Playa Serena, Parcela 6H. Teléfono: 950 18 48 00