Papás,
mamás, tenemos buenas noticias: ¡empieza el cole! Sabemos que eso significa
que ahora habrá que levantarse pronto, y que entre los libros y el material escolar,
se nos va a un ojo de la cara y parte del otro, pero... ¿no merece la pena ese
pequeño esfuerzo si a cambio los profesores se hacen cargo unas horas de
nuestros queridos hijos?
Los hijos son
una bendición, pero el colegio, ¡ah! si no existiese, habría que
inventarlo. Hemos tenido niños por la mañana, niños por la tarde y niños
por la noche. Se han dado casos de padres que ante tamaña prueba, no pudieron
soportar y corrieron desesperados a buscar refugio en sus oficinas.
Ahora ya no, se
terminaron las vacaciones, ya podemos descansar. Pero, como el descanso hay
que planificarlo bien, aún nos queda una tarea que hacer: prepararnos todos
para zambullirnos en el curso escolar. Horarios, clases, ropa, libros... un montón
de esfuerzos que serán justamente recompensados. "Lo importante es
haber preparado a los niños para la nueva etapa, hacerle saber que van a
comenzar una gran experiencia que le traerá muchas satisfacciones". Lo
dice Maria Teresa Piérola, una psicóloga infantil que sabe de
esto. Son un montón de cambios desde las vacaciones al cole, un camino que
tenemos que preparar motivando al niño para que empiece el curso con ganas..
Para ello te recomendamos seguir las siguientes estrategias:
-
Técnica
primera: ante todo y sobre todo, nuestro hijo ya heredó nuestro pelo y
nuestros ojos, no hagamos que se lleve también nuestros miedos. Son
muchos gastos y cambios, pero si tu te preocupas [¿le saldrá bien este año?
¿le costará demasiado? ¿encontrará amigos?] él multiplicará esa
preocupación por cien. Somos el espejo donde él ve reflejado lo que
tiene que sentir. Vamos a prepararle para que llegue con ganas a clase,
pero hay que hacerlo con naturalidad. Nada de convocar una asamblea solemne
en torno a la mesa. Hay que ir haciendo un comentario por aquí y otro por
allá.
-
Técnica
Segunda: "una flor en el barro hace bello al pantano":
Seguramente tu hijo esté en una de esas edades donde la escuela tiene algo
que hace soportable todo lo demás. Esa asignatura favorita por la que lo
perdonan todo es el recreo. Allí volverá a encontrarse con los amigos
del año pasado. Hay que recordárselo: "¿No tienes ganas de
volver a ver a Alberto? ¿Sabes que este año van a llegar unos niños
nuevos?".
-
Técnica
ceremoniosa: olvidémonos de los precios. Si
hay algo que a un niño le "mola" de todo esto, es el tener nuevos
estuches, cuadernos o mochilas. Ahora tu hijo coge con reverencia y misterio
el libro nuevo de historia, el mismo que dentro de un mes nos encontraremos
por el suelo, al lado de la ropa sucia. Ojea las nuevas adquisiciones con él,
comparte y anima su entusiasmo ante lo nuevo ("¡mira que estuche más
chulo!). Te recomendamos hacer las compras con él al lado: está
demostrado que las mochilas compradas con el beneplácito del hijo suelen
ser más resistentes (o mejor cuidadas).
-
Técnica
"hay que ver lo grande que eres": No
hay mejor forma de motivar a un niño que decirle que ha crecido, que ya es
mayor; eso le hace estar seguro de sí mismo y de que puede con todo, justo
lo que ahora hace falta. ("¿Quinto curso? Eso ya es cosa de grandes,
¿eh?, no como antes. Pero este año va a ser más difícil, tendremos que
esforzarnos un poco más, porque esto ya es serio")
-
Técnica
"sí, ya hay que ir a la cama": Tras
casi 100 días en los que todo a sido jugar, jugar y jugar, cambiar las
rutinas no es cosa fácil. Más vale que empecemos a funcionar con los
nuevos horarios por lo menos desde una semana antes. El toque de queda
para ir a la cama tiene que adelantarse, sin remoloneos. "¡Pero si aun
estoy de vacaciones!" "Sí, pero ya menos".
La noche de
antes, tarea extra: hay que dejarlo todo preparado. Padres e hijos tenemos
que dejar lista la ropa que nos vamos a poner, la mochila con todo lo
necesario... que no nos quede nada más que desayunar e ir al cole. El desayuno
debe ser normal, sin vistas de abuelas que vienen emocionadas a despedirse de su
churumbel (cosas como esas hacen que el niño piense que a donde se va es a la
guerra, y no es eso lo que conviene).
"El
despertador suena, los nervios se desatan. Ya estamos aquí, como todos los años,
la familia va al cole, y, pese a todos los propósitos, ya vamos con el tiempo
justo. Desayuno rápido, y a vestirse todo el mundo. Ya estamos, todos guapos,
bien peinados, ¿has cogido el bocata? Bien. Vamos allá, si, cogidos de la
mano, ¿estás nervioso? Yo no "lo juro". Que buen día hace, ¿verdad? ¿No
tienes ganas de ver a tus amigos? No, hoy todo será presentación, si no vais a
trabajar mucho, además, las vacaciones de navidad ya están aquí, si, de
verdad, mira, allí está tu grupo..." Si tu hijo es pequeño o el colegio
no lo organiza bien, lo mejor es ir con él hasta la misma clase. ¿Después?
Después ya estamos solos. Nos ha costado un verano llegar hasta aquí. La casa
está en silencio. Qué bueno poder escucharlo otra vez.