Del baúl de las frases sobadas florece con el calor ésta incógnita que, por otra parte, es todo un monumento a nuestra peculiar inteligencia, un dato más que nos dice que "hemos evolucionado" [o eso nos gustaría pensar]. Y es que
los seres humanos nos distinguimos y retratamos en gestos como éste: mientras el resto de la especie animal con tracción suficiente para largos desplazamientos
(pero más "primarios") emigran todos juntos a un mismo destino en busca de temperaturas más agradables, nosotros en cambio, como homínidos
evolucionados, somos los únicos capaces de mover montañas solo para tostarnos como está reglamentado. Eso o buscar asilo en las cumbres y los bosques; y como somos el rey de la creación
(y de eso no hay duda), no hay overbooking, atasco o sauna con ruedas capaz de detener
nuestros impulsos. ¡Estamos de vacaciones! ¡Apártense que vamos!
Todo el año sufriendo minuto a minuto para estallar ahora en viajes y días de descanso. Pero, como el último repecho que siempre se le aparece al escalador próximo a la cima, aún nos queda un último trabajo: decidir
a dónde ir de vacaciones.
Éste es un año donde la imprevisión puede compensar, y el no haber ya cerrado nuestras vacaciones puede tener descuentos muy sabrosos, pero como estamos hablando de las
últimas habichuelas que le quedan al plato, hay que ser rápido; las ofertas tienden a llevar una vida muy breve.
Se acaba el tiempo y hay que tomar una decisión
YA o corremos el riesgo de quedarnos en casa, y, bueno, para los que trabajamos, tenemos que pensar que al fín y al cabo quedarse no está tan mal... pero ustedes que pueden,
¡márchense! ¡sálvense!
A la playa: el infierno también se
elige.
No hay explicación científica que justifique
ésta pasión muy nuestra por cocernos, vuelta y vuelta, sobre una toalla, en un pedazo de arena. Quizás es que, definitivamente, el hombre desciende del mono pero tiende al cangrejo.
Aún así, "tenemos suerte". Lo dicen todos los extranjeros [y si lo dicen ellos, que vienen de fuera y han visto más mundo, será por algo]. Aquí, puestos a cocerse, no nos gana nadie: tenemos las mejores parrillas de Europa, como lo demuestran las banderas azules y sus respectivos cofrades, los guiris enrojecidos.
El infierno está
de moda [o el mar, según se mire]. Por eso la emigración humana primero fue capaz de construir chiringuitos que se nutrían solo trabajando en verano, pero aquello de la temporalidad y los chiringuitos se nos
ha ido de las manos y ahora se construyen ciudades con contrato temporal, solo pensadas para éstas fechas. Las costas del Levante (Benicasim, Fuengirola, Alicante...) están marcadas por éste tipo de veraneo, que también se da en las
Baleares (Mallorca y Menorca principalmente). Allí se trata de alquilar, comprar o tener prestado un apartamento reducido pero lo suficiente para la familia, si es con vistas al mar mejor; la piscina abajo, el paseo marítimo cerca, y los chiringuitos plantados en la playa como una vía láctea, de tal forma que nunca estén a más de tres minutos andando.
LO PEOR: Pues el incordio de montar en coche con la toalla, las cremas solares, el tumbarse con un ojo vigilando siempre a los niños, la arena que se te mete en ese ojo, la
arena que se te mete en el bañador, y la bandera roji-blanca que se te queda cuando te quitas el bañador. Eso
por no hablar de la sonrisa histérica que se nos pone luego cuando alguien
acaricia nuestra piel pasada por playa.
LO MEJOR: El solecito, bien controlado, es capaz de hacernos crecer cierto bienestar [pese a lo evidente...] mientras funde otras preocupaciones; los helados, ahora hechos manjar para todas las edades; los chiringuitos o un buen chapuzón a tiempo, de esos que refrescan tanto que queda justificada la tentativa de insolación; los pescaitos fritos y demás tapeo propio de los paseos marítimos; las noches a la fresca, en animada conversación...
Si una vez pesados los pros y los contras nos inclinamos por llevarnos hasta el mar, primero tendremos que responder otra incógnita.
¿Playa de gentío o playa de
esas-en-las-que-puedes-estirarte-sin-meterle-el-pie-en-el-ojo-a-nadie? Éstas últimas se están haciendo bocado delicado y protegido, pero
lo que ganamos en apogeo con la naturaleza [más playa para nosotros] lo perdemos en civilización [más distancia entre la carretera
y la playa, entre la playa y el chiringuito, y entre el chiringuito y todo lo demás].
De ésta última
especie son algunas de las playas de Cádiz (alrededores de Conil, Bolonia, Caños...) y de Almería (todo el Parque Natural de Cabo de Gata-Níjar, una ruta de esas que le hacen a uno plantearse si el paraíso
está tan lejos como lo pintan).
Costas:
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El Norte: ofrece posibilidad de dormir en fresquito a la vez que se disfruta de la playa. Eso sí,
las aguas del Atlántico al lado de las mediterráneas parecen recién salidas del congelador, a menos, claro está, que nos busquemos unas buenas Rías (nada mejor que las Rías Bajas (con La Toja y otros lugares preciosos), o a unas lagunas fáciles de calentar.
Ideal para aquellos que quieran playa pero también disfrutar del verde y las ventajas de la montaña.
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Cataluña y el Levante: tiene algunos lugares famosos por ese tipo de playa masificada, con todas sus ventajas [que en cuanto a distancia de la civilización, son muy obvias]. Salou, Cullera, Benidorm... alternan también con algunas calas ignoradas por ésta estampida turística. Es difícil encontrar éstas perlas, pero "haberlas, háilas".
Ideal para amantes de la versión más cañí de la playa y toallas, o padres con apartamento cerca de la playa.
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Andalucía: aunque el "chaleteo" empieza a manifestarse también (Roquetas de Mar, La Línea...)
lo predominante es la playa desnuda; arena, agua, y nada más que lo elemental. Claro que también tenemos los pueblos costeros hechos para gustar al turista, y a los cuales los podemos perder con tanta facilidad, como encontrarnos con el siguiente.
Ideal para alérgicos a la muchedumbre, con o sin familia amplia.
La montaña: sentirse superior,
cuestión de metros.
¡Qué bajen las temperaturas! ¡Qué suban los metros!
Algunos otros prefieren en éstas fechas alejarse allí donde no tengan que
oír hablar de arena en los zapatos. Es un tipo de distinción que deja marca más allá de la
estancia, y es que luego cuando volvemos a casa nos acompaña un blanco nuclear en la piel. Imposible pasar desapercibido, pero, ¿no habíamos aceptado convivir todas las razas? ¿no ampara la Constitución
todas las opciones, incluidos los que se quieran buscar alternativas al rojerío
playero?
Y es que hay quien antepone el placer de dormir sin sudores al martirio de la arena y los calores. Eso y que, por simple cromatismo, prefieren admirar el paisaje frondoso y verde al despejado desierto que recibe al mar en forma de playa. También los hay que optan por el recorrido de las cabras pura y llanamente por huir de la quietud de la toalla.
Nuestros pueblos y montañas también ofrecen buenas opciones para éste
verano, solo hay que decidir bajo qué cumbre nos resguardaremos del sol que más calienta.
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Picos de Europa: lo de éste paisaje no tiene nombre, ni estación en la que no deslumbre. Castillos, rocas, ríos, lagos y verde que su imperio permite algún que otro poblado.
Ideal para montañistas en busca de excursiones.
Para una visión más general, consultar
www.astunor.com
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Andorra:
o como salir del país como quien sale al patio.
Se trata de una oferta distinta, más orientada al descanso y la piscina. Para ello dispone de una gama de hoteles y balnearios... que también organizan excursiones para admirar el paisaje tan fronterizo de los Pirineos. Las mejoras de nuestros transportes por carretera han acercado además éste lugar al resto de España.
Ideal para los que buscan en la montaña un descanso que no encontrarán en otra parte.
Para más información, consultar http://www.andorraland.com
· Ver también:
El pirineo Aragonés
Pirineo
de Huesca: Ordesa y Monte Perdido
Un saludo de
parte de los que nos quedamos. Felices vacaciones, y recordar que, vayáis donde vayáis, lo característico de éste tiempo no es el lugar, sino hacer que las
vacaciones te acompañen en todo momento, sean un estado de ánimo, y puedas disfrutar de lo que antes de privaste.