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¿Cómo pudimos
sobrevivir?
(Anónimo)
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Esta carta está dedicado a las personas que nacieron entre 1975 y 1982 (y
antes). La verdad es que no sé cómo hemos podido sobrevivir a nuestra
infancia!!!! Mirando atrás es difícil creer que estemos vivos en la España
de antes: Nosotros viajábamos en coches sin cinturones de seguridad traseros,
sin sillitas especiales y sin air-bag. Hacíamos viajes de 10-12h con cinco
personas en un 600 o en un Renault 4 (algún afortunado en Ford Fiesta) por
carreteras lamentables y no sufríamos el síndrome de la clase turista. No
tuvimos puertas con protecciones, armarios o frascos de medicinas con tapa a
prueba de niños.
Andábamos en bicicleta sin casco, ni protectores para rodillas ni codos.
Los columpios eran de metal y con esquinas en pico, y jugábamos a "lo
que hace la madre hacen los hijos", esto es a ver quien era el mas
bestia. Pasábamos horas construyendo nuestros "vehículos" con trozos de
rodamientos para bajar por las cuestas y sólo entonces descubríamos que nos
habíamos olvidado de los frenos. Después de chocar con algún árbol,
aprendimos a resolver el problema. Jugábamos a churro y al pañuelo y nadie
sufrió hernias ni dislocaciones vertebrales.
Salíamos de casa por la mañana, jugábamos todo el día, y sólo volvíamos cuando se encendían las luces de la calle. Nadie podía
localizarnos. No había móviles. Nos buscábamos maderas en los contenedores
o donde fuera y hacíamos una caseta para pasar allí el rato. Nos rompíamos huesos, nos abríamos la cabeza jugando a guerra de piedras y no pasaba nada,
eran cosas de niños y se curaban con mercromina (muy roja) y unos puntos y al
día siguiente todos contentos. La mitad de los compañeros de clase tenía la
barbilla rota o algún diente mellado, o alguna pedrada en la cabeza...
Tuvimos peleas y nos arañábamos y pellizcábamos unos a otros y aprendimos a
superarlo.
Íbamos a clase cargados de libros y cuadernos, todo metido en
una mochila que ni tenía refuerzo para los hombros y, mucho menos ruedas!!!
Estábamos siempre al aire libre, corriendo y jugando. Compartimos botellas de refrescos y nadie se contagio de nada.
Sólo nos contagiábamos los piojos en el cole. Cosa que nuestras madres
arreglaban lavándonos la cabeza con vinagre caliente. No tuvimos Playstations,
Nintendo 64, vídeo juegos (pero nos dejábamos muchas monedas de 5 duros) , 99
canales de televisión, películas en vídeo (sí, una vez vi una peli en casa
de un tio mio), sonido surround, móviles, ordenadores (bueno, algún vecino
nuestro tenia el SPECTRUM o algun afortunado amigo) e Internet, pero nos lo
pasábamos de lo lindo tirándonos globos llenos de agua y arrastrándonos por
los suelos destrozando la ropa.
Nosotros sí tuvimos verdaderos amigos. Quedábamos con ellos y salíamos.
O ni siquiera quedábamos: salíamos a la calle y allí nos encontrábamos y
jugábamos a las chapas, a la peonza, a las canicas, a la liebre, al
rescate...,en fin tecnología punta... Íbamos en bici o andando hasta su casa
y llamábamos a la puerta.
¡Imagínense!, sin
pedir permiso a los padres, ¡nosotros solos, allá fuera, en el mundo
cruel! !Sin ningún responsable! ¿Cómo lo conseguimos? Hicimos
juegos con palos, botellas y balones de fútbol improvisados, y
comimos pipas y, aunque nos dijeron que pasaría, nunca nos crecieron
en la tripa ni tuvieron que operarnos para sacarlas. Bebíamos agua
directamente del grifo de las fuentes de los parques, agua sin
embotellar, donde chupaban los perros!!
Íbamos a cazar lagartijas y pájaros con la ,escopeta de perdigones o con
el tirawebos, antes de ser mayores de edad y sin adultos, DIOS MÍO!!
En los juegos de la escuela, no todos participaban en los equipos. Los que no
lo hacían, tuvieron que aprender a lidiar con la decepción. Algunos
estudiantes no eran tan inteligentes como otros y repitieron curso. ¡Que
horror, no inventaban exámenes extra ni aprobaban por la jeta! Y ligábamos con las chicas persiguiéndolas para tocarlas el culo y jugando a
beso, verdad y atrevimiento, no en un chat diciendo :P
Éramos responsables de nuestras acciones y arreábamos con las
consecuencias. No había nadie para resolver eso. La idea de un padre protegiéndonos, si hacíamos algo mal era inadmisible.
Si acaso nos soltaban un guantazo o un zapatillazo o un escobazo y te
callabas. No había leyes del menor ni gilipolleces para protegernos.
Tuvimos libertad, fracaso, éxito y responsabilidad, y aprendimos a
crecer con todo ello. Tú eres uno de ellos?? ¡Enhorabuena! Pasa esto a otros que tuvieron la suerte de crecer como niños, antes de que
todos estos niñatos que hay ahora (que se creen algo y no tienen respeto ni educación
a nadie) destrocen el mundo en el que vivimos. Respeto, eso es lo que todos
aprendimos y lo que ahora no se inculca a las nuevas generaciones. La
hiperprotección que los padres aplican a sus hijos hace que los niñatos se
crean invulnerables, los reyes y pierden por completo el respeto y la educación.
Por favor, educa a tus hijos con los mínimos valores que exiges a tu mejor
amigo y haremos un mundo más tranquilo para ellos
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Carta a mi hijo
(Anónimo)
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Solo
por hoy; por la mañana, voy a sonreír cuando vea tu rostro y voy a
reír cuando tenga ganas de llorar.
Solo
por hoy, en la mañana, voy a dejarte escoger la ropa que te vas a
poner y voy a sonreír al decirte que te queda perfecta.
Solo
por hoy pediré un día de descanso, o vacaciones, para llevarte al
parque a jugar.
Solo
por hoy, al mediodía, voy a dejar los platos en la cocina y voy a
dejarte que me enseñes como armar ese rompecabezas juntos.
Solo
por hoy, en la tarde, voy a desconectar el teléfono y a apagar el
ordenador para sentarme junto a tí en el jardín para hacer burbujas
de jabón.
Solo
por esta tarde, no voy a reclamarte, ni siquiera a murmurar, cuando tu
grites y llores cuando pase el heladero, y voy a salir contigo a
comprarte uno.
Solo
por esta tarde, no voy a preocuparme sobre que va a ser de ti cuando
crezcas y voy a pensar otra vez en todas las decisiones que haya hecho
acerca de ti.
Solo
por esta tarde, te dejare que me ayudes a hornear unas galletas y no
voy a estar detrás de tí tratando de arreglarlas.
Solo
por esta tarde, te estrecharé en mis brazos y te contaré una
historia acerca de cuando tu naciste y sobre lo mucho que te quiero.
Solo
por esta noche, te dejaré salpicar en la bañera y no me voy a
enojar.
Solo
por esta noche, te dejaré despierto hasta tarde, mientras nos
sentamos en el porche a contar las estrellas.
Solo
por esta noche, estaré junto a ti por horas y no veré mis programas
favoritos de la tele.
Solo
por esta noche, cuando pase mis dedos entre tu cabello mientras rezas,
simplemente daré gracias a Dios por el mayor regalo que he recibido.
Voy
a pensar en las madres y en los padres que están ahora buscando a sus
hijos extraviados; las madres y padres que visitan a sus hijos en sus
tumbas en lugar de sus camas, y en las madres y padres que están en
los hospitales mirando sufrir a sus hijos, gritando por dentro por no
poder hacer nada más.
Y
cuando te dé un beso de buenas noches te voy a estrechar un poco más
fuerte, un poco más de tiempo.
Así
agradeceré a Dios el hermoso regalo que es un niño y no le pediré
nada, excepto, un día más.
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Amor a mis
Hijos
Yara
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"Tengo fe en la gente que ama gratuitamente, tengo fe en la gente que
ama sin pedir nada a cambio, por eso tengo fe en la paternidad.
La fe en el otro, el amar sabiendo que jamás será en balde porque siempre será
amor.
Verán mis hijos no son chicos normales, les mueven
estímulos que jamás yo
llegaré a comprender, bien por ese cambio generacional, bien y no me cuesta
reconocerlo, por ser ellos mas libres de espíritu de lo que yo lo seré jamás.
No me comprometo con la frase "son buenos o malos hijos", se que me
aman y se que yo también les amo a ellos, no me importa como dediquen su vida,
solo sé que lo que más desean, más enteramente aspiran en esta vida es a
vivirla, que ya es mas de lo que yo sentí, incluso en mi juventud.
Sé que quizás no comprendan lo que les
dijo, se que ustedes como yo desean el
triunfo para sus hijos, les desean una buena categoría social, un buen coche, una
larga y monótona vida como ha sido la nuestra.
Mis hijos saben como vivir esta vida, media vida de la
mía, me la he pasado
juzgando y criticando su falta de entusiasmo por el trabajo en la oficina, por
no querer sacarse el carné de conducir, por lo descuidado de su ropa y por sus
desaliñadas amistades, por su falta de apetito por el dinero o peor aun por lo
desprendidos que eran con él.
Para mi eran seres extraños, yo era incapaz de quererlos tal y como eran,
incapaz de sumergirme en su mundo, tan distinto del mío.
Hoy la vida me ha enseñado un poco mas de su misterio, Juan José, el mayor de
mis hijos a vuelto de Guatemala, se ha sentado conmigo y me ha mirado desde la madurez
de unos ojos llenos de sabiduría, me ha hablado de la pobreza, del espíritu del hombre, de lo importante que es
amar, de lo fácil que es elegir tu
vida aunque lo tengas todo en contra..
Hoy también Laura mi pequeña le ha regalado un cuadro a su hermano por su
vuelta a España, un cuadro magnifico y lleno de cariño.
No eran hijos normales, no son seres normales y hoy eso es un milagro, ambos
poseen la sensibilidad que solo caracteriza a los genios, jamás han hecho daño
a nadie, jamás han perdido la fe por su camino, jamás han dejado de creer en si
mismos, ni han tirado la toalla pese a todo, en contra incluso de mi postura férrea
y dominante, de la que no me siento orgullosa.
Juan José me ha enseñado amar incluso a los que no conozco y Laura me ha
explicado la enorme belleza de esta vida. Hoy también, ellos son mis maestros por
ser diferentes a mi, enormemente diferentes y enormemente hermosos."
Por favor publiquen mi carta quisiera decírselo a todo el mundo que no conoce a
sus hijos.
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¿También
has tenido algún problema de éste u otro tipo?. Cuéntanos tu caso.
Escribe a redaccion@somospadres.com
Nosotros
trasladaremos las denuncias que nos hagáis al Defensor del Menor, o a
quien corresponda...
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