Somos
Padres:
Por ahí va uno de los cambios más chocantes de
los que usted introduce en sus libros. Solemos pensar que un
padre tiene que dar ante sus hijos constante ejemplo de virtud, que tiene que
parecer perfecto para que ellos imitasen eso. En cambio usted dice que no, que hay que mostrarse uno como es, y que hay que hacer
algo aún más difícil que lo de engañar: hay que comprometerse a enseñar
los defectos y a mostrarle a tus hijos un ejemplo de cómo luchas con
él... con lo que al final para que ellos se superen (que es lo que
siempre queremos), tenemos que superarnos nosotros primero.
Bernabé
Tierno:
Hay que
olvidarse de la perfección, porque eso solo lleva a que el chaval diga "papá,
eres inimitable", y ni lo intente. Como padre tienes que llegar y
decirle, "hijo mío, me he equivocado, tu padre es humano también, y he
metido la pata. Acabo de darle un grito a tu madre y me he portado mal porque así no se hacen las cosas". Eso va a hacer que al día
siguiente te llegue tu hijo y te diga "oye papá, me he equivocado yo
también". Pero, ¿cómo quieres que tu hijo te diga que lo siente, si
tu a él nunca le has dicho que te habías equivocado? Si queremos que
nuestro hijo reconozca sus errores y los supere tenemos que darle nosotros un
ejemplo de que no pasa nada por reconocer éstas cosas.
SP:
Pero por
ahí alguno podría decir que si haces eso te conviertes en un "blando"...
BT:
Es que tomar solo esa parte es una equivocación.
Junto al reconocer uno sus errores, hace falta también firmeza
educativa. Cuando mi hijo Jesús tenía siete u ocho años yo le
levantaba a las siete y media si tenía un examen esa semana. Y él se
quejaba. "Jo, papá que tengo mucho sueño". "Ya lo sé hijo, ya lo sé, yo
también". Con ellos he sido firme, exigente. Al ser humano hay
que hacerle fuerte; si le haces débil y flojo no va a poder llegar muy
lejos. Pero como padre tu tienes que ir delante. Yo le levantaba pero me ponía
también a trabajar.
Tu
trabajo es tu problema, y de nadie más. Si ellos ven eso al final se lo
aplican a los estudios. Ese es
el ejemplo: que te vea humano, pero que te vea consecuente, luchador,
lógico.
SP.
Antes de cambiar de tema aún me da una pata más para
completar la mesa. Al reconocer uno sus propias limitaciones y al dar
ejemplo de superación, hay que sumarle otro aspecto: reconocer cada
éxito del niño... incluso cuando lo que queremos es regañarle por algo,
conviene empezar reconociendo virtudes. "Yo estoy obsesionado con ver
las cosas buenas, porque a todos nos hace falta que nos digan algo
positivo, solo con esa energía te puedes enfrentar a la dificultad
de asumir un error, o luchar por mejorar"
¿Le doy demasiado a mi niño?
SP:
Acaba
de sacar eso de que además de comprender al hijo hay que darle un carácter
firme, y eso me interesa personalmente. El sitio donde vivo es una
periferia de clase obrera que ha prosperado y se ha comprado su chalet
adosado. Entre éste tipo de padres abunda la idea de que a los hijos hay que darles todas las comodidades que
nosotros no pudimos tener. Y se llega a la situación del niño que tiene
en su cuarto la cadena, la tele, la consola, Internet...
BT: Ese es
el peor de los errores. Se equivocan los padres que lo dan todo. Un niño
cuantas menos cosas hace por sí mismo, peor va a ser en la vida, más inseguro
e irrespetuoso. Lo ideal es conseguir las cosas por tus propios medios.
La satisfacción que tiene un ser humano cuando consigue algo con su
esfuerzo, no tiene comparación. Por eso no me parece mal eso que hacen
algunos padres que para dar la paga le exigen a sus hijos que laven el coche,
tiren la basura, o lo que haga falta. Y si el niño te cuenta como se gasta el dinero y cuánto ahorra, pues se le premia. Por ejemplo, si al final del mes ha ahorrado diez
euros, pues coges y los guardas en una hucha que yo te doy otros diez.
El caso es que se esfuerce.
Yo no digo que haya que negarle una cadena al
niño, digo que hay que mirar primero qué notas tiene, y que si a lo
mejor tarda un año tampoco pasa nada. La ley del
coste-recompensa dice que una cosa se valora más en la medida en que
más trabajo te ha costado conseguirlo. Si te lo dan hecho no lo vas a
valorar tanto como si lo te lo hubieras tenido que ganar. Formar a un hijo
significa darle lo necesario para vivir, pero luego que se consiga las cosas
él con su esfuerzo. Un niño o un adolescente desgraciado es aquel
que lo tiene todo seguro, porque entonces ya nada tiene interés para
él.
SP:
Lo difícil de ésta situación es darle la vuelta. Cuando ya
estás hecho para disfrutar, cuando te has acomodado... ya no tienes
ningún ánimo de sacrificarte, que es precisamente lo que necesitas para
cambiar.
BT:
Cuando has puesto explosivos en un edificio, ¿qué haces?
Pues lo vuelves a construir. En éstas situaciones tienes que llegar y decirles
"me he equivocado, dejo la pelota en
vuestro tejado, porque no os he educado bien pero sois inteligentes. Así que
decidme, ¿qué podemos hacer?".
Un
músculo se desarrolla a base de vencer una resistencia. Primero con cinco kilos,
luego seis... pues el ser humano se forma a base de vencer
resistencias, dificultades. Yo se que de una vez no vais a pasar a
tener toda la autodisciplina que otra persona de vuestra edad educada
convenientemente desde pequeño. Es normal, es como aquel que ha tenido
una escayola en un brazo y resulta que de repente se la quitan. ¿Qué pasa? Pues
que no tiene masa muscular ni nada. Tendrá que empezar haciendo ejercicios
poquito a poco.
A mí cuando me llegan éstos casos, les digo a los
chavales que no voy a defender a los padres, pero,¿sabes qué paso? Que
ellos no tenían de nada, tu entiéndelos, porque lo pasaron muy mal y, por
el cariño que os tienen, han querido que sus hijos tuvieran todo lo que
ellos no pudieron. Es como el que quiere mucho a una planta y la
riega todos los días, al final la pudre. Se han pasado... pero
ahora, ¿tu que vas a hacer? Porque al final, el que va a ganarse la
vida y salir adelante eres tu, así que tendrás que cuidarte, tendrás que
formarte si no quieres ser un desgraciado, no hay otra salida. Y eso,
demostrándole también ejemplos de otros que han ido saliendo, lo acaban
entendiendo.