Uno de
los temas que más llevan a los padres por la calle de la amargura, son los
estudios en la escuela. En su obra, Bernabé intenta acercar a "todos los
seres humanos implicados en el proceso". Mediante un lenguaje sencillo hace de
los conocimientos e investigaciones en
pedagogía, algo comprensivo para cualquiera. "Por un lado divulgar todo
ese conocimiento científico, por el otro intento que los padres y los
profesores hablen el mismo lenguaje educativo, que no vaya cada uno por
un lado.
Del mismo modo en que el padre y la madre deben coordinar lo que le
trasmiten al niño para no contradecirse, así deben hablar padres y profesores
para que en el colegio no lleven unas normas que los padres luego en
casa no potencien".
Somos
Padres:
Ahí no siempre hay
entendimiento. Los profesores se quejan de que los padres cada vez se
implican menos, y los padres dicen lo mismo, que con la de vacaciones
que tienen los maestros ya se podían esforzar más...
Bernabé
Tierno:
Hay que
dejar algo claro: los padres son los primeros responsables de la educación de
los hijos. Los niños no van al colegio para que les eduquen, van
fundamentalmente para que les enseñen una serie de conocimientos... aunque al mismo tiempo, lógicamente, reciben una serie de
normas educativas y el ejemplo de sus profesores. Pero que en el
colegio den algo de educación no significa que los padres puedan hacer
dejación de la que es su primera responsabilidad, la de educar a
sus hijos. Ahora bien, creo que el Estado debería ayudar más a los
padres. Nadie les está educando como educadores, y, a menos que se
esfuercen mucho por investigar éstos temas, en ninguna tele están
ayudando a los padres a resolver sus conflictos y problemas... nadie enseña a
ser padre, y deberían.
Preparar desde
niños.
SP:
Muchos estudios empiezan a situar en la primera infancia la
responsabilidad de lo que luego le pasará al niño en la escuela. ¿Cómo
pueden los padres preparar a los niños para el estudio?
BT:
La esencia de
estudiar es la lectura comprensiva. El niño necesita ejemplos desde siempre,
tiene que ver un libro de cuentos que le lea alguien. Los libros tienen
que verse en la casa, que estén, con animales, cuentos, biografías...
que lo puedan tocar. Luego, después de contarle un cuento, hay que ir
preguntándole de que iba, para que él sea capaz de resumir las cosas y
exprese con sus propias palabras. Eso es forzar a la mente para que se
acostumbre a hacer síntesis además de profundizar y entender el
contenido.
Luego, de la expresión oral, pasamos a la escrita,
y ahí, cuanto
más se exprese el niño sobre el papel (por medio de redacciones,
cuentos...), mejor, pues la mayoría de los exámenes serán escritos. A medida
que vaya creciendo y conociendo los signos de puntuación, hay que ir pidiéndole
que los respete, aunque se exprese a su modo.
SP: El principal miedo que tienen los padres
respecto a los suspensos (y usted en la "Guía para salvar el curso" apunta algo de
eso) es que se percibe que los estudios es la primera prueba que tienes en ésta
vida para demostrar que tienes carácter para luchar. El miedo es que, si en tu
primera prueba no das la talla, ¿no estás de alguna forma dando la visión de que
serás incapaz en todo lo que hagas?
BT:
Lo importante es que eduquemos personas, y
no que nos centremos solo en las notas. La prioridad no es que llegue a ser
un gran abogado, sino una buena persona, y, oye, hay buenas personas que son
azafatas, mecánicos, o panaderos.
Lo que tienen que hacer los padres sea cual sea la
situación es infundirle al niño confianza en sí mismo. Cuando una persona
tiene confianza en sus capacidades llega a donde sea. Mira, yo tuve el caso de
Marta Galo, una chica que era la única de su clase que con seis años no era
capaz de leer. Yo la cogí y la convencí de que era inteligente (algo que nadie
le decía). Le puse unos ejercicios y la fui animando. A cada progreso le decía que era una niña muy inteligente. Al final eso le
entró en la cabeza, se convenció de que era inteligente y que podía , y a los
dos meses leía 75 palabras por minuto.
Hay que desdramatizar los
fracasos y darle confianza al niño, creer en él, hasta que él crea en sí
mismo. Y eso es algo que tienen que hacer tanto padres como profesores, tal
como se explica en el libro. Es un error eso de decir que hay gente que no vale. Por lo menos para terminar la E.S.O. todo el mundo vale, ¡todo el mundo!,
lo que pasa es que hace falta una cierta confianza y autodisciplina. Después de
la E.S.O., pues si quiere ir a la universidad, bueno es; pero si
el chaval, como es simpático y se le da bien la gente, prefiere estudiar un
idioma y ser azafato, pues también tendrá un lugar importante y digno en ésta
vida.
Final de curso: ayudas para el último
empujón.
SP:
Pongámonos en el aquí y ahora. ¿Qué deben hacer los padres
para producir un ambiente de éxito con su hijo? ¿Pueden hacerlo incluso ahora,
en el tramo final del curso?
BT:
Deben transmitirle ánimo, decirle que no
está todo perdido, que siempre estarán a su lado, y ponerle el ejemplo de que en
la vida tendrás que pedalear un poco más pero estamos a tiempo. Se pueden salvar
perfectamente tres asignaturas, y alguna luego en Septiembre. El estudiante que
va fracasado lo que quieren que le digas es que tiene razón, que es demasiado
tarde, que mejor disfrute ahora de unas vacaciones anticipadas. Y no, de eso
nada. Hay posibilidades. Le dices que durante quince días le vas a hacer un
control, que le vas a ayudar y que se va a ir viendo cómo progresa.
Hay posibilidades siempre y cuando tenga ayudas. No
es que estés todo el rato sobre su hombro, sino que le dices que le vas a
ayudar, que le vas a recordar su compromiso. Que cada día te diga el nivel de
rendimiento por cada hora de estudio. Y se va a hablar con los profesores para
que te digan, dónde estamos y a qué parte hay que dedicarle más tiempo.
Esto es un camino, una escalera. Hay que ver
cuántos escalones nos hacen falta para llegar. Y decirle que eso lo vamos a
subir. Y ésta vez no lo vas a hacer solo, lo vas a hacer conmigo
SP:
Eso por lo que respecta a los padres. Pero, ¿y
el alumno? ¿qué se le puede decir?
BT:
Para que cambie de actitud hay que ponerle
ejemplos claros de otras personas que han cambiado y alcanzaron el objetivo. Que
es muy normal, que no es tan difícil, y que lo puede conseguir. Que ahí llegan
el que es más listo y el que no lo es tanto. Porque no le falta una asignatura,
le falta parte de una asignatura. A lo mejor son dos temas nada más... y a
cambio de repetir un año, pues merece mucho la pena.
Por eso son tan
útiles las reuniones con los
profesores. Yo las aconsejo antes de Semana Santa, pero en cualquier momento
es bueno que los maestros te digan dónde falla tu chico.
SP:
¿Cuántas horas de estudio serían
recomendables?
BT:
En vez de horas de estudio, debemos hablar de tiempos en los que el chico
pueda tener la suficiente atención como para que aquello funcione; porque
si el estudiante está cansado hay que dejar de estudiar.
Pero lo que está claro es que, si hay que recuperar
asignaturas, yo ahora mismo diría que, de televisión, cero a partir de ahora,
salvo si acaso algunas horas los fines de semana. Pero que nadie pretenda
recuperar el curso si está viendo la televisión. Y ahí hace falta que la familia
se sacrifique con el niño. Tenéis que acompañarle en el esfuerzo. Que haya menos
tele, más libros, más diálogo, más hablar en familia. Eso no es difícil, es
fastidioso, pero ahí tienes tu que demostrar cuánto te importa el porvenir del
chico.
SP:
¿Se pueden sacrificar asignaturas?
BT:
Yo no sacrificaría ninguna porque donde menos
se lo esperas uno, luego salta la liebre. Resulta que asignaturas que tu creías
que eran muy complicadas, pues al final te ponen un examen que no era tan
difícil. ¡Y al revés! Vas a lo mejor con la idea de que una asignatura se te da
bien y que no necesitas preparártela mucho y luego el examen es de otra manera.
No hay que descartar nada, hay que ir a por todas... salvo en alguna asignatura
en la que ya no tengas ninguna base y estés a nivel cero (para lo que habría que
plantearse la posibilidad de contratar a alguien que le diera clases de
refuerzo).
SP:
Asignaturas difíciles, aburridas; asignaturas
que no gustan. ¿Cómo debe encarar el alumno los distintos frentes?
BT:
Pues cuanto más aburrida y menos te guste una
asignatura, más tiempo debes dedicarle. Tiene que ser un reto personal, decir
eso de "ahora te vas a enterar, voy a intentarlo con todas mis fuerzas y te ya
verás". Mi lema es siempre haz lo que temas (si es algo que te conviene, claro).
Si temes una asignatura o a un profesor, ves a por ello.
Y eso te vale para todo en la vida: si tienes un
problema, una dificultad, coraje y a por ello, que tu puedes hacerlo. Otros lo
han hecho, ¿por qué tu ibas a ser menos? No hay nadie que sea más que
tu.
Me confiesa que una de las claves de su éxito ha
sido quererse cuando nadie más lo hacía. Así que tiene motivos cuando dice
que para triunfar hace falta convencerse uno (y que le convenzan) de que puede
lograrlo.
"Estoy ahí, en la brecha, tengo
más de cincuenta años y un puñado
de conferencias y libros por hacer. Me falta tiempo, pero, como buen Tauro,
nunca las ganas".
Antes de marcharme le pregunto por la educación que
le dieron sus padres. Con ésta ya son tres veces que se levanta para enseñarme
fotos: "aquí mi hijo Daniel, abogado, con el perro", "aquí mi padre (un gran
tipo, mi padre) y ésta es la foto de mi madre".
Está en la brecha del éxito, con sus libros,
conferencias, y consultas. Ésta en su despacho, trabajando en lo que es
su responsabilidad, "pero de nadie más". Ésta ahí, entrañablemente rodeado
de las fotos de su familia, transmitiendo con esa sencillez y claridad que solo
es propia de los que saben bien de lo que hablan.
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Aprobar
el curso: Guía para planificar bien tus estudios
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