De su infancia recuerda las nevadas en La
Alberca de Záncara (Cuenca), cuando su padre le ponía a limpiar
los pies de los pobres "con agua tibia, que la caliente les duele".
Luego a los trece años empezó a dar clases a los suspensos de su
pueblo, y con aquel dinero se compró su primera pluma. Hoy de esas manos
salen libros que se venden a miles porque, usando de su parte al sentido común,
da a todos lo que todos andamos buscando: recetas para el éxito, la
felicidad, o una vida con valores. A sus más de 50 años habla con la
experiencia que da toda una vida dedicada a la educación y a la psicología.
"Escribo para el ser humano" dice mirándote a los ojos, y el caso es
que, escuchando su hablar firme y fluido, uno acaba reconociéndose en
ese "ser humano" para el que dice escribir.
Fuimos a él para que
nos contase del fracaso escolar. Y él cogió el tema para hablarnos de
todo, "porque todo es educación. Tu ahora mismo eres lo que la
educación ha hecho de ti. Tus padres, tus profesores, la televisión, todo lo que
has vivido...¿Sabes qué significa la palabra educación? Sacar o activar
lo mejor de ti en bien tuyo y de los demás.
| Somos
Padres:
De esa visión suya surge el encarar el tema del fracaso escolar de una manera
distinta a otros libros, que se centran más el las técnicas de estudio. En
cambio en "Guía para salvar el curso" usted de lo que habla es de cómo
crear un entorno que genere el éxito. Por lo que el fracaso escolar pasaría a ser un poco un
fracaso también de todo lo que rodea al niño. |
 |
Bernabé
Tierno:
Es que el
niño está en un entorno, es producto de una sociedad como ésta. El
otro día supe de un niño y una niña de ocho años para los que su modelo ideal era Coto
Matamoros y Yola Berrocal. Se visten como ellos y se pasan el
día diciéndose las palabrotas más horrendas. ¿Por qué ocurre eso? Porque es lo
que están viendo. Queremos creer que los niños ignoren esto, y no, los
niños ven éstas cosas. Es muy sencillo: lo que se siembra, se recoge. No
podemos querer que los niños sean respetuosos si ven a éstos personajes, gente que gana mucho dinero y es famoso.
Se educa con el
ejemplo, y, ¿qué ejemplo tenemos en la televisión? Está bien que haya
entretenimiento, pero ésta vaciedad a todas horas... ¿a qué nos lleva?
A que el joven que está trabajando duro para sacar adelante una tesis, se pare
a pensar y se replantee si no sería mejor, en lugar de investigar algo que nos
puede beneficiar a todos, el acostarse con una famosa. Al fín y al cabo, de esa
manera conseguirá más dinero y fama.
Problemas con adolescentes
SP:
Pero más
allá de las consecuencias de ese modelo de éxito,
hay ciertas complicaciones que no vienen de la sociedad, sino que son
cosas propias de la edad. Por ejemplo, llega un día el adolescente que un día se pone a pensar y dice que, al fin y
al cabo, si está estudiando no es porque él lo haya elegido, sino
porque tu, mi padre, me has metido aquí y me obligas a ello.
BT:
Yo siempre digo que hay que dejar la pelota en el tejado del inmaduro, del
niño, del adolescente. Hay que decirle eso de "no, no, toma tu tus
propias decisiones", que es ahí cuando se aprende. Porque mientras
deciden por ti, tu no tienes interés. Desde niño, al ser humano no le gusta que le
digan lo que tiene que hacer. ¿La solución? Coger y decirle a ese niño lo
que tiene que hacer pero sin que se entere que se lo estás diciendo...
que sea una conclusión que saque él mismo.
Y esto es lo mismo en el mundo
de la empresa. Un buen directivo no es el que dice siempre a todos lo
que hay que hacer. Al final se va a hacer un 90% de lo que él quiere, pero
primero debe dejar a todos hablar, que se sientan importantes dentro de la
empresa, que sientan que la cosa también depende de ellos. Si tu eres el jefe
no te debe interesar que todos te obedezcan, sino que todos se impliquen, que
den lo mejor de sí mismos.
En mi época de profesor les decía a mis
alumnos que la clase no la daba yo solo, la dábamos entre todos. Si preguntáis más de una cosa, pues daremos más de eso; y si
suspendéis también suspendo yo. No les decía cómo había que hacerlo todo.
¿Qué hacemos cuando haya
tres o cuatro compañeros que no quieren estudiar? ¿Cómo les ayudamos? ¡Dadme
ideas, que vosotros sois muchas cabezas y yo solo una! Yo no soy más
listo que vosotros, yo se más que vosotros porque soy más viejo y he
estudiado más tiempo, pero no soy más listo. Y entonces a ellos ahí
les salía un orgullo de trabajar por algo que era suyo, su
compromiso.