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Acabas
de salir de la consulta de tu ginecólogo y te ha confirmado lo que ya sabías:
estás embarazada otra vez. Entre la alegría y los nervios despunta un
sentimiento nuevo: una cierta penilla por el hijo que ya tienes en el mundo.
Y es que cuando se tiene un hermano cambia por completo la vida de un niño. El
famoso príncipe destronado va a vivir en tu casa con vosotros y el nuevo bebé.
Evitar los celos completamente es imposible, es más, si alguna madre ha logrado
evitarlos y lee esto que nos cuente en el foro cómo lo hizo, por favor. Pero sí
existen unas pautas para que sean menos fuertes y para que tu hijo esté
preparado para lo que se le avecina.
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Espera
a que hayan pasado los meses “de más peligro” para contárselo a tu
hijo. Si ocurre algo en los tres primeros meses y ya se lo has dicho te
será muy difícil y penoso explicarle qué ha ocurrido. Si además tu hijo
tiene menos de tres años, espera a que se te note, de otra forma no lo
entenderá. Además ten en cuenta que el tiempo transcurre a distinta
velocidad para el.
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Intenta
contarle historias de hermanos.
Existen libros escritos ex profeso para esta situación. Léeselos.
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Si
planeas quitarle el pañal, sacarle de la cuna, olvidar el chupete,
apuntarle en una escuela infantil o cualquier otro cambio importante en
su vida, hazlo bastante antes de que nazca el bebé. De otra forma, en
su interior, puede echarle la culpa a su nuevo hermano. Además, estate
preparada para que tu hijo tenga algún tipo de retroceso de maduración,
muchos niños vuelven a hacerse pis encima, no duermen de un tirón, etc. Sé
paciente con él, su vida ha dado un vuelco.
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Si
es posible, planea una compañía que le guste mientras estás en el
hospital y explícale quién cuidará de él: papá, los abuelos, los tíos.
Es importante que se sienta seguro y que sepa que va a pasar. Si sus
horarios habituales van a cambiar, díselo.
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Cuando
llegues a casa con el bebé procura que la rutina de tu hijo mayor no
cambie. Hay momentos en los que esto es muy difícil, sobre todo las
primeras semanas cuando el pequeño necesita una atención permanente, pero
procura hacer un esfuerzo. Tu hijo mayor necesita saber que sus intereses
son muy importantes para ti.
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Intenta
dejar al bebé con alguien de confianza y dedícale en exclusiva un
ratito al día a tu hijo mayor. Le hará sentirse menos desplazado y
comprobará que le quieres igual que antes.
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Piensa
en tareas que tu hijo mayor pueda hacer para ayudar a cuidar al bebé.
Cosas tan sencillas como acompañarte en el baño y sostener el jabón,
traerte los pañales limpios o entretener al bebé haciendo muecas. Le hará
sentirse importante.
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Es
posible que tu hijo cambie de comportamiento con la llegada del bebé.
Tenga pataletas incontrolables o se vuelva más agresivo. Intenta ser
paciente y cariñosa, explícale que sabes que las cosas han cambiado para
él. Pero también debes explicarle que el bebé se quedará para siempre,
que es su hermano y que este hecho también tiene ventajas que aunque el no
vea ahora, las descubrirá en poco tiempo.
Vas a estar
muy cansada y probablemente tengas muy poca paciencia para repartir. Es
normal, todas las mujeres que han llegado a casa con el segundo bebé en brazos
han dado algún grito de más. No te martirices con sentimientos de culpa
pero procura ponerte en el lugar del que hasta ahora era hijo único. De
cualquier forma piensa que antes o después tu hijo mayor se acostumbrará a la
nueva situación y volverá a ser el niño de siempre. Ante todo, mucha calma.
Imagen:
Maria Casado Lafuente
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