Lleva
tres días vomitando, y a la cuarta vez que acudes con él a urgencias el medico
recomienda que lo mejor es que se quede ingresado para poder tenerle bajo
control. Tu estomago se contrae, la cabeza te da vueltas y lo que intenta
convertirse en un gesto sereno, sale de tu boca a modo de gruñido “¿pero
seguro que es mejor que se quede?
Muchos son los padres que dicen
sentir auténtico terror ante la idea de que su hijo tenga que hacerse un simple
análisis de sangre. Pero por mucho que nos angustie los niños son, dentro
de la sociedad, uno de los grupos que más veces tiene que ir a los hospitales.
Hay toda una gama de enfermedades comunes que se ceban con los más pequeños
cuando éstos tienen las defensas más bajas, por no hablar de los accidentes y
descuidos propios de la infancia.
Cuando no tenemos más remedio que
enfrentarnos a un ingreso, ante todo no puedes olvidar que lo mas importante es
él, y que como en cualquier otro momento de su vida, nosotros seremos el espejo
en el que él vera reflejada, la angustia, la preocupación y el miedo a menos
que hagamos un alarde de serenidad e intentemos transmitirle calma y confianza
en todo momento. Nadie dice que esto sea fácil, ni tan siquiera posible si las
noticias que te han dado son alarmantes, pero recuerda que su bienestar es lo
mas importante, y que ahora lo último que necesita es ver que sus padres están
nerviosos y asustados.
Lo primero: calma y atención
En el campo de la sanidad, a veces es
fácil sentirse molesto al creer que dependemos excesivamente de otras personas.
Si a esto le sumamos la lógica preocupación que sentimos por nuestros hijos
nos podemos dejar llevar por un exceso de protección muy perjudicial para
nuestros hijos.
Es normal sufrir en éstos momentos
incluso el doble que nuestro hijo. Pero no debemos por ello estar constantemente
discutiendo y molestando al médico. Él no es nuestro enemigo, es el
profesional, y también está preocupado por el niño. Lo que el doctor dice que
hay que hacer es lo mejor y seguramente lo único que se pueda hacer. Te ayudara
muchísimo confiar en la persona que tiene la responsabilidad de ayudar a tu
hijo a superar su enfermedad.
El tratamiento (como la enfermedad)
es algo molesto y lleno de inconvenientes. Pero hay que adaptarse a las
soluciones que haya y preocuparse por que el niño las pase lo mejor posible. Hacer
dulce lo duro debe ser nuestro lema.
Ante todo debemos enterarnos de lo
que pasa, del tipo de enfermedad y de las medidas que haya que tomar. Para
ello tenemos que pedirle al médico que
se esfuerce por explicarnos el problema de una manera sencilla y que podamos
entender. Hay que escuchar sin agobiarle. En caso de que el niño vaya a ser
operado o tenga que pasar varios días en el hospital una buena relación con el
médico nos ayudará a encontrar entre todos la mejor forma de comunicarle al niño
lo que ocurre.
Verdades dulces, nunca mentiras
Sería un tremendo error que le mintiésemos
sobre lo que le está ocurriendo. Aunque nos parezca pequeñísimo, los niños
son capaces de entender más de lo que solemos creernos los adultos. Según
los médicos que hemos consultado, precisamente los niños suelen ser los que
menos problemas dan en éstos casos. Ninguno sale corriendo ni se pone a
llorar si está bien preparado. Tienes que contarle lo que le está
ocurriendo, y cómo se va a solucionar, todo ello explicado sin dramatismos. Tiene
que saber que hay una dificultad, pero que él la puede superar, que otros
muchos como él la han pasado, y que incluso también alguno de sus ídolos se
tuvo que enfrentar a ella. Recuerda que el podrá olvidar una prueba dolorosa
pero no una mentira tuya.
“Hasta en casos de cáncer en los
que hay que dar quimioterapia, engañar al niño diciéndole que no le va a
doler es perjudicial”, nos dijo el doctor Arnaldo Alvarado, oncólogo de
larga carrera que advierte que, “al mentir al niño diciéndole que
una cosa no le va a doler, luego cuando más tarde se enfrenta a la realidad y
siente dolor, el niño se vuelve contra el tratamiento, el médico y los
padres”. Hay que decirle que va a ser doloroso, pero que no se preocupe,
porque se hará de la mejor forma, que antes era mucho peor y la gente lo hacía,
que ahora aunque sea duro todo el mundo lo pasa y que después se sienten mucho
mejor. “Y sobre todo”, añade el doctor Alvarado,” hay que apoyarle en
todo momento, por muy ocupada y preocupada que sea nuestra vida. Eso es
fundamental”.
Si no sabes muy bien como explicarle
a tu hijo lo que va a suceder y el doctor es de los que se preocupa por la
evolución de la enfermedad, pero no es tan experto a la hora de tratar con la
sensibilidad del niño (cosa que a veces, por desgracia, también ocurre), en
todos los hospitales hay alguien que nos puede ayudar. Infórmate: en pediatría
y sicología es donde podemos tener más suerte. Para diseñar la mejor de las
explicaciones éstos expertos te ayudarán por ejemplo recordando el
comportamiento que tuvo el niño en una situación similar, como el ingreso
de alguno de los padres o hermanos, o la enfermedad de un compañero de clase.
La respuesta que entonces dio nos indicará lo preparado que está para entender
todo lo que le va a pasar.
Convertir el tiempo en cariño y diversión
Pero la clave de éste momento es la
que ya nos ha dicho el doctor Alvarado: ante todo apoyar al niño, que
nunca se sienta solo. Es normal que vaya a asustarse si tiene que hacer pruebas,
pasar días en una habitación poco acogedora y que no es la suya, rodeado de
gente desconocida, y todo por algo que tiene en su cuerpo y que no entiende muy
bien.
No es la situación más agradable
pero afortunadamente los hospitales han comenzado a evolucionar en este sentido
y cada vez están más acondicionados con colores, dibujos,... , incluso en
algunos los médicos van sin la temida bata blanca. Si hay un momento en el
que el niño necesita que su familia sea responsable y cariñosa con él, es éste.
Hay que intentar que todo sea lo más
normal posible. Si tiene un cojín o un muñeco de peluche favorito llévaselo
(si no lo tiene éste es un buen momento para conseguirlo). Le dará confianza y
hará que sienta la habitación un poco más suya. Si hay otros niños cerca de
su habitación es bueno que se relacionen y se les implique en actividades
divertidas. Por ejemplo, se les puede decir que dibujen cada uno su casa (o el
propio hospital) y con todos los dibujos hacer luego un panel que se ponga en el
pasillo, para que lo puedan ver todos. Otras tareas divertidas son los
recortables o las distintas manualidades: tenemos que convertirnos en su profe
de plástica para entretenerle. Que haga una tarjeta de felicitación para
alguien, figuras con plastilina, confeccionar marionetas con calcetines...
Si va a estar muchos días ingresado
tienes que llevarle los libros del cole, aunque proteste un poco porque le gusta
estar de vacaciones. No solo se trata de que no pierda el tren del curso
escolar, sino que además es una actividad que le puede mantener relacionado con
su ambiente normal. Es bueno que comentes en su colegio que no podrá asistir
durante un tiempo porque esta en el hospital; quizás algunos de sus compañeros
le escriban cartas que le alegrarán más que ninguna otra cosa. En cuanto a los
estudios, afortunadamente muchos hospitales están preparados para éstos casos
y ya cuentan con escuelas en sus áreas de pediatría.
Algo que se practica en algunos
hospitales extranjeros en los casos de niños que pasan varias semanas en el
hospital es la de conseguir una mascota que distraiga y anime al niño. Puede
ser una mascota que la compartan todos los niños del hospital. Además de
alegrar a los niños, les hace sentirse responsables de alguien, lo que suele
motivar su fortaleza. No se trata de meter en un hospital a perros o gatos, pues
son animales que fácilmente portan microbios y virus, pero podemos comentarle
al doctor la posibilidad de traer un hamster o un pez (asegurándonos en éste
caso de que se trata de una especie resistente).
Ánimo, sabemos por experiencia que
esta es una de las pruebas más duras a las que se nos puede someter a los
padres, pero recuerda, para él también es una situación difícil y tu eres
su principal soporte, no te hundas, recurre a la familia para que te sustituyan
durante algún tiempo si necesitas airearte un poco del ambiente del hospital.
Cuando se está cansado todo resulta
mas duro si cabe.
Autor: Ramón Muñiz Abad
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