Continuamos la interesante Entrevista
con Alejandro Perales Albert, presidente de la Asociación de Usuarios de la
Comunicación, para que las largas
horas frente al televisor no acaben confundiendo los valores que le queremos
transmitir.
Pregunta:
Como experto en televisión, ¿a qué cree que se debe la aparición y saturación de
programas de telebasura?
Respuesta:
Hay dos cosas: una el gusto de la gente por éstos contenidos, eso, por
increíble que nos pueda parecer, es así. Además son unos contenidos
que siempre han gustado... pero para los que ahora hemos encontrado una fórmula
más destilada. La tragedia griega cuenta las mismas pasiones que cuenta Hotel
Glam. El problema es que mientras que antes los elementos llamativos,
sensacionalistas, morbosos y excéntricos servían para engancharnos a una
historia con contenido, con mensaje y una moraleja llena de valores. Hoy se han
convertido en el contenido mismo. Las pasiones, la envidia, los celos, la
agresividad, la atracción sexual... antes servían para algo más.
La fórmula mágica que éstos programas han encontrado es poner: una mínima
historia, unas pasiones puestas encima de la mesa constantemente, y la visión
de que todo lo que ve la gente es real. Esa es la diferencia: la apariencia de
que es real. Gran Hermano es como un culebrón de realidad al que la gente se
engancha para ver si unos se acuestan con otros, el que es malo ahora es
bueno...
La lógica del mercado nos lleva a esto: tienen éxito, son baratos,
utilizan pasiones en estado puro y por lo tanto no necesitas ser muy listo para
entender qué pasa, es decir, lo puede ver todo el mundo.
Además, tu pones una serie, y por muy buena que sea no te puedes pasar
todo el día hablando de ella, sin embargo de ésto se habla a todas horas.
P:
¿Pero cree que éstos programas no responden a una forma de ser actual? ¿Habrían tenido el mismo éxito si se hubieran hecho en otra época?
R: Estoy convencido de ello. Soy de los que piensan que si se
retransmitieran fusilamientos en televisión tendrían mucho éxito. Pero mejor
no demos ideas. Hoy no se hace porque es ilegal. Pero si lo único que mandase
fuese la audiencia, yo creo que llegaríamos a eso.
Primero fue el Gran Hermano. Después haces el Gran Hermano con famosos.
Luego que si los metes en una isla a sufrir. Siempre vas buscando algo nuevo, un
paso más que el anterior. Me temo que ésto vaya a ser como el sexo en
Internet. Muchísima gente buscando pornografía en Internet, ¿sabes a que ha
llevado eso? A que no solo haya muchísimas páginas dedicadas al tema, sino que
además, las hay que se han especializado en auténticas brutalidades. ¿Por qué?
Porque alguien es capaz de pagar por verlo.
P: Nos ha hablado antes de que hay leyes que protegen al menor prohibiendo que en las
horas que ve la tele no aparezcan éste tipo de programas. Si hay ley, tiene que
haber sanción y alguien que controle que éstas cosas se cumplan. ¿Quién
vigila a las televisiones? Si emiten cosas violentas e inadecuadas, ¿qué se
puede hacer?
R:
El problema es que existe una ley, pero es que alguien tiene que
interpretarla. La ley dice que "no se pueden emitir contenidos que afecten
negativamente al menor". Pero el problema es quién establece lo que afecta
al menor y lo que no. Hay cosas en las que todos estaremos de acuerdo, por
ejemplo, que no se emitan películas pornográficas a las cinco de la tarde.
Pero luego hay que ir afinando esos topes: algunos no querrán que haya
desnudos en la tele, y otros dirán que eso no tiene efectos negativos en sus
hijos. Muchos serán restrictivos con la violencia pero menos con el sexo,
mientras que otros piensan justo lo contrario.
¿Por qué no se puede hacer nada? Porque no hay un organismo legitimado
para interpretar la ley, y como no se interpreta no se aplica. En España debería
ser el Ministerio de Ciencia el que aplicase la ley porque eso es lo que está
escrito, pero el Ministerio ha dicho que se siente incapaz de llevar adelante
una campaña de retirada de programas o de multas por afectar al menor. Sabe que
la cadena le protestará diciéndole "demuéstreme que esto afecta al
Menor" y el Ministerio no sabe cómo demostrarlo.
P: Es
decir, que tenemos ley pero que no podemos hacer nada. ¿Ni siquiera ir a los
tribunales?
R:
Sí que puedes ir a los tribunales y presentar una denuncia, pero sería
poco práctico porque hasta dentro de un año no saldría la sentencia en
primera instancia. Si el juez dice entonces que aquel programa no se podía
haber emitido porque afectaba al menor podría pasar otro año porque la cadena
recurriría la sentencia. Con lo cual a los dos años puedes conseguir una
sentencia diciendo que ese programa de hace dos años no se tenía que haber
emitido.
P:
Volvemos
entonces al problema de la falta de voluntad política. Nos ha contado que su
asociación se creo en 1980 porque entonces una ley de la televisión dijo que
se iba a hacer un organismo que permitiría a la sociedad controlar y participar
en el contenido de la programación. Para ello se dejaba que dos asociaciones
participasen en ese organismo, dos asociaciones
que se crean en ese momento porque no existía nada parecido. Han pasado tres
partidos por el gobierno y todavía no se a convocado ni una vez aquel organismo
que está en la ley.
R:
Y sin embargo yo creo que esa es la única solución. Mientras no se
cree un Consejo de lo Audiovisual es imposible que se apliquen las leyes porque
ningún organismo las interpreta. Si existiese un Consejo éste no tendría que
justificar científicamente que
existe un perjuicio al menor. Si no es imposible porque habría que llegar a
decir cosas como "éste niño ha aumentado en un diez por ciento su índice
de criminalidad y según todos los psicólogos se debe a éste programa, señor
juez".
En cambio un Consejo formado por cadenas, anunciantes, expertos,
profesionales, espectadores... puede llegar a acuerdos importantes. Por ejemplo
se podría decir que los contenidos que se refieran a los hábitos sexuales de
las personas en su vida cotidiana no se van a emitir antes de las diez de la
noche. Sería perfectamente lógico, vendría de un acuerdo y no se lo podría
tachar de censura.
P:
¿Pero
es que desde dentro de las cadenas no hay esfuerzos por detener ésta programación?
R:
Dicen que no pueden hacer nada porque están atrapados. Tu
hablas con el director de una cadena y te dice "no, si tienes razón, si yo
también tengo hijos y me preocupa, pero claro, no puedo hacerlo yo solo, no
puedo quitar un programa que tiene audiencia y sustituirlo por otro que no tiene
audiencia. Si lo hiciéramos todos
juntos no perderíamos público porque se va a seguir viendo la televisión
igual. Elegirán unas cadena u otras. Pero si yo mismo me limito mis
posibilidades de conseguir telespectadores lo único que logro es perjudicar a
mi cadena porque va a haber otro que va a seguir haciéndolo y le verán a él.
A parte de que yo pierda dinero, ¿qué ganamos con ésto?"
P:
Es decir, que incluso por parte de los directores de televisión se quiere
la creación de un Consejo que les imponga límites.
R:
Aunque no lo digan yo creo que sí, porque la televisión
vive una etapa infantil, le pasa como a los niños: necesitan normas. Si no las
tiene entra en una pendiente cuesta abajo. No es un problema de que haya mala
voluntad en los que mandan en televisión. Ellos tienen que conseguir el mayor número
de espectadores porque viven de ello. ¿Y cómo lo consiguen? Poniendo programas
de un nivel intelectual muy bajo, para que haya más gente que lo pueda entender
y lo pueda seguir. Cuanto más estrambótico, escandaloso y chocante sea lo que
aparece en pantalla más gente lo verá.
Los programas basura además de conseguir mucha audiencia
son muy baratos: cuesta menos hacer Hotel Glam que Cuéntame. Para uno tienes
que pagar guionistas creativos, recursos... con el otro consigues la misma
audiencia pagando cuatro pesetas a unos indocumentados. ¿Por qué gastar más
dinero para conseguir el mismo resultado?
P: ¿Es imposible entonces que tengamos una televisión de calidad?
R:
La
televisión por si misma no tiende hacia la calidad. Y esto es así porque el público,
nosotros, no hemos hecho que la calidad se premie.
En
el mundo de la alimentación si a la gente le diera lo mismo comer un producto
de buena o mala calidad los productos serían un asco. Un día
los mayoristas empiezan a vender zumo con naranjas exprimidas, que es más
caro que el zumo concentrado, también traen productos frescos, y resulta que
los productos de calidad empiezan a vender. Eso genera un proceso de mejora. En
cambio hoy, tal como está la tele y viendo los gustos del público, es
imposible que desde dentro se intenten hacer programas de más calidad. Las
normas de autorregulación no sirven de nada: hay que obligar desde fuera, y a
todos a la vez.
P: Después de oírle
a uno le quedan pocas ganas de dejar la televisión al alcance de los niños...
R:
Yo
creo que la tele puede ser muy positiva. Gracias a la imagen los niños pueden
aprender fácilmente cosas complejas, muy científicas. Ahí tienes la serie de
"Érase una vez el cuerpo humano", por ejemplo, que divierte a la vez
que enseña. Además puedes ver a través de la pantalla como se vive en otras
partes del mundo.
Hay
quien dice que la televisión nos hace peores, porque dejamos de imaginarnos
cosas y de leer. Eso es mentira: no es que la televisión nos haga peores, es el
exceso de televisión el que lo hace. Es muy fácil ver la tele. El error es de
los padres al dejarle a un niño elegir entre la facilidad de ver la tele o leer
(donde hay que mover los ojos la imaginación, las páginas, hasta tienes que
esforzarte en pensar).
P: ¿Qué consejos le daría a nuestros lectores para que éstos errores no se repitiesen?
Lo
primero es restringir el tiempo del niño ante la tele y ante el game-boy,
Internet... son cosas con una gran capacidad de enganche y por tanto hay que
racionarlo. Si se ve televisión que no sea más de una hora al día. Hay que
establecer reglas y el niño tiene que conocerlas y respetarlas. Ver la televisión
es una actividad que no puede sustituir a otras como leer o jugar.
Después
les diría a los padres que hagan un esfuerzo por meterse en el mundo de los niños.
Tenemos que saber qué es lo que ven, comentarlo con ellos lo que pase en la
pantalla para que el niño no reciba ideas equivocadas de la tele.
En
definitiva, tenemos que impedir que la televisión monopolice el tiempo de ocio.
Y para ello hay que salir y darle alternativas a los chavales. Yo pienso que si
están con el videojuego es porque no les sacas a pasear, al campo, a ver
cosas... a lo mejor no les apetece, pero tampoco les apetece comer y comen.
Si
a los niños les dejaras solo comerían ganchitos y cortezas... y eso es lo que
hacen con la dieta televisiva, un consumo como si solo comieran ganchitos y
cortezas ¿Por qué? Son sabores fuertes pero sin contenido, no alimentan. En
una dieta equilibrada los sabores están al servicio de que lo que te comas te
alimente y sea sano, mientras que en la comida basura lo importante son los
sabores, aunque no tengan valor nutritivo. La telebasura es lo mismo: tiene
todos los ingredientes fuertes y llamativos, pero alimenta poco, muy poco.
Entrevista
realizada por Ramón Muñiz Abad.
(Leer
Parte I...)