Te
has planteado cuantas veces tenemos en cuenta la opinión de nuestros hijos. En
la mayoría de los casos pensamos directamente que son demasiado pequeños, para
saber lo que les conviene, y sin embargo hay un montón de cosas sobre las que
ellos tienen su propio criterio ya formado. Hacer de un niño, un futuro adulto
con capacidad para tomar correctamente decisiones es un trabajo que se
debe empezar desde pequeñitos. Los beneficios que reporta que los padres
permitan a sus hijos opinar en aspectos para los que están capacitados son muy
importantes:
-
se
preparan para ser seres independientes con criterios propios,
-
crece
y se afianza su autoestima,
-
se
educan para escuchar, valorar y respetar las distintas formas de pensar
de los demás,
-
fomenta
su sentido de la responsabilidad,
-
comprenden
que no siempre se puede tener todo y que hay que elegir,
-
y
aprenden que hay ocasiones en que todos tenemos derecho a hacer
escuchar nuestra voz y voto.
Por supuesto,
los niños no están preparados para opinar sobre todos los temas que les
afectan. Por eso es importante que diferencie claramente que hay posturas
vuestras que no admiten discusión, desde no cruzar la calle solo o irse
a una hora conveniente para su edad a la cama, hasta ser cariñoso con los
abuelos o amable con los demás. Pero en cambio hay otros en los que quizá podáis
ser menos rígidos y que le ayudarán a conseguir todo lo antes expuesto.
El tema de
la ropa es uno de ellos. Pedirle opinión sobre lo que quiere ponerse le hará
uno de los seres más felices del mundo. El truco para que no os vuelva locos y
para que no salga a la calle con una combinación de ropa extravagante, o digámoslo
claro, horrible, es darle a elegir entre dos o tres equipos ya compuestos y
hacerlo la noche antes para evitar los nervios y las prisas. No es buena idea
obligar a un niño a ponerse algo que realmente no le gusta por mucho que
vosotros no lo entendáis. Le hará sentirse incómodo y fuera de lugar entre
los otros críos, y cuando se es pequeño, esto no sólo hace sufrir más de lo
que imaginamos, además aparta del grupo. Otras ideas para ir ayudándole
a ser una persona autosuficiente son:
-
dejarle
escoger qué quiere comer en un restaurante,
-
consultarle
cómo prefiere la celebración de su cumpleaños,
-
pedirle
opinión sobre la decoración de su cuarto,
-
dejarle
elegir los cuadernos a principio de curso,
-
decidir
entre las películas que ver en el cine,
-
preguntarle
si prefiere ir andando o en coche, etc.
Esto
son sólo algunos y pequeños ejemplos de cosas que realmente no tienen ninguna
importancia para vosotros, aunque en ocasiones os de más trabajo que él elija
que si lo decidieseis sin consultarle, pero que al niño le ejercitan y le
maduran.
Orientarle
entre las opciones, escucharle y respetar su elección si le has pedido
su parecer, no recriminarle ni sobre valorar sus equivocaciones, razonar
tus negativas e ir dándole más parcela de libertad si hace buen uso de ella
son actitudes que se deberían adoptar por mucho que cueste. La recompensa es
una correcta formación como persona e hijo.