"Luces,
frío, acción". Ya está aquí otra vez la Navidad. Los escaparates y la
tele cada vez se dan más prisa en recordárnoslo. Las llamadas entre familiares
se suceden con velocidad. "¿Qué le vas a regalar?, ¿en qué casa nos
reunimos?, ¿qué compro para cenar?".
Hay
que organizar una fiesta y todavía quedan mil y un detalles por resolver. Pero
aunque éstas preocupaciones nos tengan muy ocupados todavía tenemos
que sacar tiempo para que los niños no sean una comparsa de los banquetes de
los mayores. Por encima de las comidas y las compras, ésta es una celebración
hecha para mostrar amabilidad, cariño y unas gotas de sorpresa. No dejes que
con los regalos tus hijos se pierdan el significado de éstas fechas.
Con
nuestra ayuda la Navidad será para éstos pequeños soñadores unos días en
los que reyes barbudos vuelan por el cielo montados en camellos. Si lo conseguimos, no solo disfrutaremos
viendo las emociones que experimenta nuestro hijo, también le estaremos
permitiendo vivir un cuento del que puede aprendan, a su modo, importantes
valores.
A
continuación os proponemos algunas pautas. No todos los niños son iguales así
que vamos a distinguir entre los que aun creen en los Reyes Magos y los que
acaban de abandonar esta etapa y necesitan otra explicación de la Navidad.
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“Vamos
a dejar un trozo de turrón para los Reyes”:
Los más pequeños viven constantemente en un cuento. Bajo la cama,
donde nosotros encontramos polvo y algún que otro calcetín sucio, ellos
temen que haya un monstruo enorme. Un papel en manos de un niño sirve para
que automáticamente se convierta en un piloto del avión más ultramoderno.
Éstas fantasías permiten a los pequeños sentirse protagonistas de
inmensas hazañas. Pueden incluso llegar a creerse héroes mitológicos por haber
logrado ir “solito” al baño.
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Dile
con varios días de antelación que le llevarás a ver a los Reyes.
Así el podrá prepararse para el encuentro. Aunque luego solo pase dos
minutos sentado en su regazo, los Reyes habrán estado en sus fantasías
muchísimo más tiempo.
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Explícale
que para que los Reyes sepan qué juguetes son los que más quiere, debe
escribirles una carta con no más de cinco regalos (cuéntale que si
todos los niños pidieran muchos regalos los pobres Reyes no podrían
levantar unos sacos tan pesados). Si quieres también puedes decirle que en
la carta escriba sobre cómo cree él que se ha portado éste año.
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La
noche de Reyes hay que ayudar a sus majestades.
Tras una intensa velada en la que han pasado por millones de casas seguro
que les alegrará encontrarse con un plato de turrón que tus hijos habrán
preparado siguiendo tu consejo.
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Para
que los Reyes no se equivoquen con tanto regalo dile a tu hijo que deje un zapato suyo al lado del árbol, así sabrán
donde tiene que dejarles los juguetes. Les hará mucha ilusión encontrarse
por la mañana con que su zapato está ahora sobre un montoncito de cajas.
Lo
más importante es darles motivos para que hagan algo tan sano como es soñar.
Basta con que les digas que aquella estrella que brilla de forma diferente es en
realidad la comitiva de los Reyes Magos. No solo acabarán viéndola sino que
empezarán a discutir cuál es el Rey que va primero.
"Mamá,
me han dicho que los reyes son los padres"
Uno
de éstos días, con tono grave y mirada seria, nuestro hijo nos lo dice: le han
dicho que los reyes no existen. "Que son los padres". El niño suele
contarlo con cierto pesar y a nosotros en ese momento se nos forma un nudo en la
garganta.
Pero
el que nuestro hijo despierte del cuento no significa que ya no tengamos nada
nuevo que contarle. Esa voz triste con la que nos ha confesado que ya no cree en
los Reyes nos advierte de que ahora, sin
esa fantasía, la Navidad parece menos alegre. Ahí tenemos que actuar,
recordando que aún hay muchas cosas que celebrar. Cuidado: las luces, los escaparates y la alegría natural que
produce el recibir juguetes puede desorientar a un pequeño y hacerle pensar que
todo se reduce a eso. Nuestro gran reto
es que el sentimiento especial que antes le producían unos Reyes imaginados, lo
siga teniendo, pero ahora con los Reyes de verdad, con su familia.
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Si
aún queda un hermanito o primo pequeño busca
la complicidad del que ya sabe la verdad. Él se lo pasó
maravillosamente cuando creía en esos señores de barba. Pídele que te
ayude a mantener el secreto para no estropearles la fantasía a los más
peques.
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El
aguinaldo es una estupenda forma
de pasarlo bien con nuestros familiares y amigos. Animar a los chicos para
que formen un grupo y elegir a un adulto para que les acompañe tocando un
instrumento y vigilándoles.
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Aunque
crea que es ya mayor para éstas cosas, intenta que colabore a la hora de
adornar la casa. Recuerda que siempre
conseguirás su ayuda más fácilmente si cedes a alguno de sus gustos.
Por muy excéntricos que parezcan, le hará sentirse más partícipe de la
celebración. Y no te preocupes por la gente, todo el mundo entiende éstos
guiños a la "originalidad" de los pequeños.
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Acercaros
a sus juguetes y compartir con él sus diversiones. Lo
más importante es pasar mucho tiempo divirtiéndonos juntos, algo que, con
nuestro ritmo de vida, no siempre podemos hacer.
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El
frío de ésta época nos invita a pasar el tiempo en casa, algo que los
adultos sabemos disfrutar pero que acaba saturando el ánimo de los niños.
Como las plantas, los niños
necesitan la luz de la calle y pasear de vez en cuando. Si no se
empiezan a sentir aburridos y cansados.
Lo
cierto es que éstos son días de vacaciones que todos queremos disfrutar. Y
para conseguirlo ellos necesitan que les dediquemos cierta atención. Recuerda,
que la navidad es una época en la que afloran nuestros mejores sentimientos, no
lo desperdicies, sea cual sea tu creencia religiosa, aprovecha el ambiente para
hacer de el una persona solidaria.
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Pídele
que antes de pedir nuevos juguetes, haga un poquito de orden en su
habitación y seleccione aquellos que ya no le gustan. Acudid juntos a
depositarlos en algún lugar. En estos días hay multitud de centros,
parroquias, ONG,... que recogen juguetes y otras cosas, para los más
desfavorecidos.
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Explícale
que es lo que celebramos, con una sociedad como la nuestra, el
nacimiento de Dios, se ha convertido en la celebración de las luces de
colores y las guirnaldas. Tener ejemplos en su vida de personas generosas,
le ayudara a esforzarse por ser mejor persona.
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Aprovecha
para implantar nuevas tradiciones familiares o mantener las ya
implantadas. Por ejemplo llévatelo al supermercado y que el elija unos
cuantos alimentos para dárselos a la salida, a una persona que este
pidiendo. Hacer juntos una obra de caridad, le hará sentirse orgulloso de
si mismo y de su familia. Las tradiciones son muy importantes para los
niños aunque sean bebes, les da una noción de cual es su sitio en la
familia y de su identidad. Además, les proporciona la seguridad de saber
que se espera de ellos en esos momentos.
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Procura
hacer fotografías, reflejando cada uno de los momentos que viváis, después
haced un álbum juntos, con los comentarios de cada uno de ellos.
Por
raro que nos parezca, para un niño el banquete no es ni la mitad de especial,
que una cabalgata o una acción en la que el haya sido el protagonista. Ánimo.
Te hará muy feliz conseguir que éstas Navidades queden en ellos como un
recuerdo imborrable de lo mucho que le quiere y cuida su familia.
Texto:
Ramón Muñiz Abad