Aquellos maravillosos años, cuando erais dos y la decisión
más compleja del fin de semana era si os ibais hacia el norte o hacia el sur.
La llegada de los hijos culmina la relación que en su día empezaste y aporta
muchas, muchísimas cosas buenas. Pero también otras que no lo son tanto y que
en ocasiones cuesta reconocer.
La preocupación de por vida y la restricción de
libertad son algunas de ellas que no tienen remedio, pero hay otras que nunca se
deberían perder y que es cuestión de voluntad recuperarlas.
Cuando se tiene una casa, hijos, trabajo y pareja hay
tantas demandas que cubrir al día que tendemos a olvidar la que deberíamos
considerar más importante para que todo lo anterior funcionase como un
mecanismo de relojería: seguir divirtiéndote y disfrutando con la persona que
tienes al lado. Volver a descubrir porqué en su día decidiste tener un hijo
con esa persona. Para ello, desde luego, no puedes estar siempre en el rol de
padre o madre, hay que aprender a despegarse un poco y tomarse como un
imperativo reservar, por lo menos, un fin de semana para los dos solos cada
cierto tiempo.
La recomendación de tener unos días para los dos parece
obvia, pero la realidad es que pocas parejas lo hacen, y normalmente esto lleva
a crisis e insatisfacciones personales. Con la consiguiente infelicidad no solo
de la persona, sino de la pareja y de los hijos. Siempre será mejor para la
convivencia familiar que el padre y la madre se sientan armónicos y unidos por
experiencias renovadoras. Además, lo que también resulta lógico, es que
cuando llegan las “malas épocas” se superan mejor si tienes recuerdos y
vivencias recientes y satisfactorias de los dos juntos y solos.
En cuanto al reparo y mala conciencia de dejar unos días a
los hijos a cargo de abuelos, tíos, amigos o señoras que trabajan en casa no
debe ser un impedimento. No hay que sentirse culpables por querer recuperar la
ilusión de estar con el otro sin papillas o columpios de por medio. Para los niños
también es beneficioso tener otras experiencias, convivir con otras personas
unos días, les ayuda a autodeterminarse y a aprender a ser personas
independientes. Además hay que tener una cosa clara, llegará el día que serán
ellos los que empezarán a viajar y si los padres no han ejercitado durante la
crianza el estar solos el uno con el otro, puede llegar una época de
desequilibrio profundo, ya que se crea un vacío y han olvidado de lo que les
gustaba hacer juntos.
Por último, unos consejos para que irse sin niños de
viaje no te cueste tanto:
-Búscales un buen plan. Que la persona que se quede a su
cargo haga algo especial con ellos: ir un día al cine, darles un pequeño
regalito por la noche, etc.
-Explícales que te vas a ir unos días y tómate con humor
sus peticiones de que no lo hagas. Quítale importancia y diles que igual que a
ellos les gusta estar con sus amigos o ir a fiestas, a ti te gusta visitar otros
sitios. No les engañes pero no cedas a sus chantajes emocionales.
-Llévate el móvil para estar en contacto en caso
necesario, pero no llames cada dos minutos preguntando si han merendado o se han
bañado a la hora exacta que contigo lo hacen. Si por unos días se saltan un
poco las reglas no sólo no les va a pasar nada, probablemente les parezca una
bendición.
Esperamos haberte convencido, que llegues a casa con una
propuesta fascinante para pasar unos días y para ello, confiamos que mires
nuestros viajes recomendados. Aunque todos ellos se pueden hacer con niños,
este no es el momento. Te aseguramos que detallamos casa rurales que harán que
olvides todo. Pasároslo bien.