(Entrevista
a la Asociación de Usuarios de la Comunicación,
para que las largas horas frente al televisor no acaben confundiendo los
valores que le queremos transmitir).
Como
padres el panorama actual de la televisión nos resulta inquietante. Buscamos
una asociación que se dedicase a vigilar lo que hacen los medios de comunicación
y la encontramos en la Asociación de Usuarios de la Comunicación (AUC).
Alejandro Perales Albert, su presidente, nos explicó que además de realizar
quejas y denuncias sobre anuncios o programas, la AUC promueve la enseñanza a
profesores para que usen la televisión "como herramienta pedagógica"
y para que enseñen a los alumnos cómo hay que ver la televisión. Algo que no
todo el mundo sabe.
Pregunta:
Hace
un mes la Ministra de Cultura dijo que los niños españoles ven más de 210
minutos de televisión al día mientras que en la escuela pasan 300. ¿Por qué
cree que se llegan a éstas cifras?
Respuesta:
Lo
primero que a mí me preocupa respecto a los menores es que, efectivamente hay
un exceso de horas frente a la tele. Salvo por Inglaterra, somos el país
europeo que más la ve.
Yo
creo que llegamos a esto porque
dejamos que todo nuestro tiempo de ocio lo ocupe la televisión. Quitando el
comer, dormir e ir a clase todo es ver la tele. Parece que éste es un país de
gente poco activa. Antes se estaba en el bar hasta la hora de cenar. Ahora
estamos ante la tele. Casi no se sale a ver exposiciones, dar paseos...
Pero
no solo es que se vea mucho la tele, es que además se ve hasta muy tarde. Es
Europa nadie se acuesta más tarde de las diez o las diez y media. Aquí hay
gente aún a las dos.
P:
Precisamente
hace poco han empezado a emitirse dibujos y guiñoles que invitan a los niños a
irse a la cama antes del telediario. En parte porque nos enteramos de que habían
700.000 niños que a las once de la noche seguían viendo algún canal.
R:
Nos
solemos quejar de que no hay contenidos adecuados para niños pero es que a las
diez o las once no los hay por naturaleza. El que tantos niños sigan viendo la
tele tan tarde debería hacer a los padres replantearse su responsabilidad,
porque la de las cadenas acaba a las diez de la noche.
P:
Pero
volviendo al llamado "horario infantil protegido", ese que va desde
las seis de la mañana a las diez de la noche, ¿a usted qué le parece la
programación que se emite en éste horario para niños?
R:
Pues
que no es adecuada para niños. ¿Por qué? Por que la programación infantil no
es rentable. Tu consigues el mismo número de niños delante de la televisión
con un programa infantil que con otro que no lo es. A los niños se les consigue
con cualquier cosa porque no están enseñados a apagar la tele. Y las cadenas
lo que intentan es conseguir que les vea el mayor número de gente, si es
posible, toda la familia. La programación infantil te excluye público: los
programas para niños no los ven los adultos; en cambio los programas de adultos
sí que son vistos por niños.
A
veces se hacen encuestas a niños y se les pregunta cual es su personaje
favorito. ¿Sabes cuál te dicen? Boris Izaguirre.
P:
Parecería
que no se piensa en los niños al hacer éstos programas...
R:
No
es así. A los programadores los niños les interesan muchísimo. Tienen una
capacidad de compra a veces interesante, pero sobre todo es que influyen mucho
en las marcas y productos que luego van a comprar los padres. Les interesan los
niños, pero mientras no sepan apagar la tele los consiguen poniendo cualquier
cosa.
P:
¿Qué
efectos cree que puede tener la actual programación en el desarrollo de los niños?
R:
Hay
estudios de todo tipo sobre ésto. Es un problema que no se ha resuelto desde
Platón y Aristóteles. Platón decía que el teatro (la televisión de
entonces) tenía un efecto imitativo: la gente imitaba lo que veía. Por lo
tanto, para evitar efectos negativos decía que había que cuidar mucho los
contenidos que se daban. En cambio Aristóteles habla de la catársis: si
presentas una serie de aspectos negativos lo que consigues es que la gente
libere sus deseos negativos sin llevarlos a cabo. Sería entonces una válvula
de escape.
Hay
estudios en las dos direcciones: unos aseguran que la criminalidad sube porque
se ve más violencia en la tele, otros te dicen que no tiene nada que ver.
P:
Pero
en éste caso, el de la violencia en la televisión, ¿no cree que es algo que
afecta muy negativamente a la infancia?
R:
Para
mí el problema no es tanto que haya mucha violencia en los medios de comunicación,
si no cómo se muestra esa violencia. Lo preocupante no es que un chaval vea mil
o dos mil tiros. Lo preocupante es que la violencia en los medios, aún en
horario infantil, aparece como algo normal y eficaz. Está planteada de forma
que nos resulta más simpático el que la ejerce (ese protagonista que salva a
todos con sus mamporros o tiros) que la víctima que padece esa violencia. Eso
es preocupante: que aparezca como algo normal, como una forma rápida y siempre
justa de resolver los problemas
P:
Háblenos
de la publicidad infantil, ¿también en ésto tu crees que la clave puede estar
en la preparación que le demos antes a nuestro hijo?
R:
Exacto.
Mira, hay estudios que dicen cosas como que hasta los cinco años un niño no
sabe distinguir un anuncio de lo que es el resto de los programas, y que aun
tarda un poco más en saber que la finalidad de los anuncios es vender.
La
tendencia del menor es a creerse todo lo que ve en la televisión, incluso más
que a la realidad. Si él ve un juguete en la tele y se hace la idea de que ese
juguete que ve es grande y además anda solo, luego cuando le llevas a la tienda
y resulta que es pequeño y que no anda solo, el niño lo que piensa es que ese
juguete no es el de la tele, que le queren engañar los de la tienda y sus
padres. Existe un juguete mítico que ha visto en la tele y ese de la realidad
es una mala copia.
P:
¿Qué
consejos daría para que nuestros hijos no sean influidos de forma negativa por
la televisión?
R:
Lo
primero es controlar el consumo televisivo de los hijos. Hay que saber qué es
lo que están viendo. Primero deben elegir los padres la programación, y enseñarle
al niño por qué se deben elegir ciertas cosas mientras que con otras es mejor
apagar la tele.
No
se les puede dejar frente a la pantalla a su aire. No porque sea Sábado por la
mañana y quieras dormir más dejes que vea lo que sea. La violencia que aun no
sabe entender puede que se encuentre ahí, en unos dibujos animados que no habías
supervisado primero. Por ello, además de saber lo que está viendo, es
importante que la televisión se vea en compañía de un adulto.
Según
los expertos en educación, a tu hijo deberías permitirle ver aproximadamente
una hora de tele, pero esa hora tendría que ser compartida con el padre o la
madre para que se comente lo que se está viendo. Que no sea un consumo directo
sin que nadie contextualice, es decir, sin que nadie te ayude a entender eso que
ves. Hacer comentarios sobre lo que sucede ante nuestra mirada. Eso acostumbra a
los niños a ver la televisión de forma crítica y reflexiva. Esto es
importante, porque el niño se hace crítico con la tele y no se creerá todo lo
que le cuenta.
Entrevista realizada por Ramón Muñiz Abad