Todos
tenemos aprensión por algo y en más de una ocasión el miedo nos previene de
peligros y nos hace tomar decisiones correctas. El miedo de un niño es a cosas
que están a su altura: a quedarse solo, a los monstruos, a perderse, a la
oscuridad. Cuanto más crece el niño y más consciente es de lo grande que es
el mundo y lo pequeño que es él, más temores siente.
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Respeta los sentimientos de
tu hijo y nunca te rías de sus miedos. Los niños creen de verdad que los
duendes y los monstruos existen. Si no quiere tocar un perro no le obligues y
quítale importancia al asunto.
Sus miedos son reales, escúchale
y dile que le entiendes pero asegúrale que no va a pasar nada malo.
No le cuentes leyendas
donde el señor del saco se lleva a los niños desobedientes ni nada parecido,
se lo creerá a pies juntillas y puede pasarlo muy mal.
Evita los telediarios
y por supuesto los programas donde hablan de crímenes, terremotos, tornados,
etc. Si por casualidad escucha algo que no debe, asegúrale que eso está muy,
muy lejos y que nunca le va a pasar.
Facilítale las situaciones
nuevas. Por ejemplo, los payasos dan
miedo a muchos niños, si sabes que vais a ir a una fiesta donde actúa uno,
enséñale una foto o dibújaselo antes de que lo vea.
Consuélale y dile que
todos tenemos miedo de algo.
Se paciente
con sus miedos, un adulto con miedo a volar no mejora por mucho que le
presionen.
Hay ocasiones que tras vivir una
situación traumática o por alguna causa desconocida para los padres los
miedos de los niños se intensifican hasta tal punto que se necesita la ayuda de
un profesional, hay que planteárselo si el niño pasa muchas noches sin dormir
o durmiendo muy mal, si el niño está deprimido o muy llorón, si siempre le
duele el estómago y deja de comer.
Los miedos de la noche:
Raro es el niño que nunca ha
tenido verdadero pavor a quedarse solo en su habitación, puedes ayudarle así:
-Habla con él sobre lo que le
da miedo, las cosas que un niño no comprende le causan mucho temor. Dile a qué
corresponden los sonidos de la noche.
-Deja la luz del pasillo o del
baño encendida y su puerta abierta.
-Dile donde vas a estar y qué
vas a estar haciendo.
-Permite que revise su cuarto,
que mire debajo de la cama y dentro del armario.
-Dale algo que le guste para
que le acompañe, un oso de peluche, un pañuelo tuyo o una mantita, asegúrale
que le va a ayudar a tener sueños bonitos.
-Si su miedo es algo que puede
representar, por ejemplo un monstruo, pídele que lo dibuje y tirar juntos ese
dibujo a la basura con algo encima hasta que se llevan la bolsa.