Los
profesionales estiman que el periodo perfecto para enseñar a un niño a dejar
de utilizar pañal es entre los 18 y los 36 meses. Parece ser que intentar
llevar a cabo tan ardua tarea antes del año y medio puede ser hasta perjudicial
porque el niño no está, ni mucho menos, maduro para controlar y entender su
cuerpo. Y si lo retrasas mucho más allá de los 3 años, el niño se habrá
hecho “comodón” y te costará hacerle entender que lo que hasta ahora
estaba permitido, ya no lo está.
Para saber si
está en el momento adecuado para intentarlo fíjate en unos detalles que te
indicarán el nivel de madurez de tu hijo:
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Le quitas el pañal y está seco tras tres horas de llevarlo.
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Le pone nervioso tener el pañal mojado.
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Cuando tiene ganas de hacer pis te das cuenta por signos externos: se
pone nervioso, da saltitos, se toca el culete.
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Anda desde hace más de seis meses.
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Se entretiene ratitos él solo.
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Empieza a ser más paciente: por ejemplo, no llora si tiene hambre y es
capaz de esperar a que calientes la comida y pongas la mesa.
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Te pide él mismo que no le pongas el pañal.
Si crees que
ya está preparado para dar el paso, mentalízate y tírate al ruedo, pero ten
en cuenta que empezado el proceso es mejor que no dudes y se lo quites de
verdad, porque si se lo vuelves a poner según la circunstancia, por ejemplo, vais invitados a una casa y te da miedo que se haga pis encima, el lo
interpretará como que se puede hacer pis también según la circunstancia.
Aunque hay
gente que intenta quitar el pañal por el día y la noche a la vez, es mejor
educar a tu hijo a controlar durante el día y esperar algún tiempo a que lo
haga por la noche. A los niños les cuesta mucho más mientras duermen y puede
ser excesivo pedirles que logren todo a la vez.
Hay niños
que les da miedo el inodoro. Si puedes, vete a comprar el orinal más chulo que
encuentres con él. Cuando lleguéis a casa déjalo en su cuarto o donde juegue
y deja que se familiarice con él. Vete explicándole para qué sirve y un buen
día quítale el pañal, siéntale y pregúntale si quiere hacer pis o caca. Si
por casualidad lo logra hacer, felicítale y ponte muy contento. Si pasados unos
cinco minutos no hace nada y te mira con cara de marciano, no le des más
importancia y levántale, sin volver a ponerle el pañal (recuerda, la decisión
está tomada). Haz este proceso todo el tiempo que haga falta cada hora y media
más o menos. No te agobies, generalmente, los niños no tardan más de tres
semanas en controlar el pis y un poco más en el tema de la caca. Por supuesto,
si se le escapa el pis o la caca, no le regañes. No solo sería injusto, también
le crearías una inseguridad que retrasaría el proceso de aprendizaje. Una vez
que el niño empiece a controlarse, siéntale en el orinal o en el inodoro sobre
todo después de cada comida o antes de salir de casa.
Cuando veas
que tu hijo lleva unos 15 días sin hacerse pis encima por el día puedes
plantearte quitarle el pañal por la noche. Para empezar, quítaselo sólo en
las siestas. Si el niño lleva unos días levantándose seco, prueba a quitárselo
ya toda la noche. Ponle a hacer pis justo antes de irse a la cama, intenta que
no beba mucho agua antes de acostarse y si puedes, ponle a hacer pis justo antes
de irte tu a dormir. En las farmacias venden “salvacamas” de los que
utilizan en los hospitales. Te ahorrarás mucho trabajo si le pones uno entre el
colchón y la sábana bajera. Si tu hijo se hace pis por la noche, sólo tendrás
que cambiarle el pijama y la sábana, no mojará el colchón.
En el tema de
la noche, no hace falta ser tan estricto como por el día. Si ves que a tu hijo
le resulta imposible no hacerse pis en la cama, no dudes en volver a ponerle el
pañal por la noche sin recriminarle y inténtalo otra vez pasados unos días.
Dos consejos:
si puedes, es mejor esperar a que haga buen tiempo, ten claro que tu hijo alguna
vez se hará pis o caca en la calle y si hace frío lo pasará mal. Y mientras
dure el proceso (incluso bastante tiempo después), lleva siempre una muda
contigo. Te felicitarás increíblemente a ti mismo si la tienes que utilizar.