La
sexualidad en los adolescentes y los embarazos no deseados es un tema espinoso
donde se mezclan las creencias religiosas, las morales y la dificultad que para
los padres supone hablar del tema con sus hijos. Este artículo no pretende
hacer cambiar de idea a nadie, simplemente intenta mover a la reflexión
para que cada uno actúe como considere oportuno.
El
número de embarazos no deseados entre chicas adolescentes se ha disparado en
los últimos años. Las estadísticas dicen que cada año en España se quedan
embarazadas 18.000 jóvenes menores de 19 años. Aunque hoy en día los jóvenes tienen mucha más información
que antes sobre los métodos anticonceptivos, el 80% de ellos reconocen tener
relaciones sexuales sin haberlos utilizado jamás. Este dato no sólo es
preocupante por la posibilidad de que una persona se quede embarazada cuando
todavía está prácticamente diciendo adiós a su niñez, es que muchos de
ellos se contagiarán de enfermedades como la hepatitis y el SIDA.
Según
adolescentes encuestados, entre las causas responsables de que cada vez con
menos años se tenga la primera relación sexual y que ocurran los embarazos están:
-
Prisa
y curiosidad por conocer el sexo, muchas veces impulsados por los
amigos o compañeros de su entorno.
-
La
creencia firme e inconsciente de “a mi no me pasará”.
-
Vergüenza
de hablar con los padres del tema ya que siempre ha sido un tema tabú en
casa.
-
El
enfoque demasiado científico que se da del tema en los colegios en las
clases de sexualidad.
-
La
poca información real y sincera que disponen en cuanto a la relación
del sexo y los sentimientos. Cuando un adolescente se enamora, una cosa
puede llevar a la otra sin darse cuenta y sin estar preparados para cuando
ocurra.
Existe
la preocupación de muchos padres de que el gran problema está en que hoy en día
se da demasiada información y demasiado pronto a los niños sobre sexualidad y
que precisamente esto les induce a tener relaciones sexuales antes de lo que
debieran. La verdad es que los jóvenes y niños de hoy reciben múltiples
estímulos exteriores que los padres no controlan, estos estímulos les
crean preguntas y dudas y si éstas no encuentran respuesta en su entorno más
inmediato, su casa, se convierten en una gran curiosidad que puede llevar a
conductas de riesgo.
Está
comprobado que los adolescentes que más sincera formación han tenido por parte
de sus padres en sexualidad, son los que precisamente más armas tiene para
empezar las relaciones sexuales en el momento que ellos decidan, sin dejarse
presionar por el entorno o los amigos. Con ello, se deduce que a los hijos
hay que enseñarles a decir no en todas las facetas de la vida, para cuando
llegue el momento de explicarles las relaciones sexuales también podamos
hacerles entender que deben decir no hasta que ellos no quieran. Y
seguidamente explicarles largo y tendido que cuando llegue ese momento, momento
que a los padres siempre nos va a parecer demasiado pronto, deben poner
medios para no contagiarse de una enfermedad mortal o para no provocar un
embarazo.
Los
padres deben analizar el sexo desde una edad temprana con
sus hijos, fomentar actitudes saludables y ser “abordables” para cuando los
niños quieran hablar del tema. Hay que fomentar el respeto a si mismo y a los
demás y explicarles claramente que un mal uso del sexo puede provocarles mucho
daño interior. Así, los padres deben hacerles entender la relación del amor y
el sexo, para que los chicos no se sorprendan cuando sientan una atracción
nueva y excitante cuando se enamoren y sepan que quieren hacer conscientemente.
Como
anticonceptivo el preservativo es el más recomendado por los
especialistas para los adolescentes porque es el único que evita el contagio de
enfermedades y bien utilizado tiene un grado alto de seguridad.
Si
los padres no se sienten capaces de hablar del tema con sus hijos y de
explicarles el uso correcto del preservativo, sería conveniente que recurriesen
a un interlocutor fiable. Cuanto más cercano a los chicos, mejor.
Por
último un dato para reflexionar. Una encuesta revela que a las chicas les
preocupa y angustia más al tener que llegar a casa y decir que se han quedado
embarazadas no el hecho de estarlo, con todo lo que conlleva para resto de su
vida, sino el hecho de que sus padres sepan que han tenido relaciones sexuales.
Es
imposible que un hijo nos cuente que ha empezado a tener relaciones sexuales y
que nosotros podamos indicarle como no correr riesgos, si nunca en casa se ha
nombrado antes el tema.